miércoles, 25 de julio de 2012

El tango como resistencia cultural



Desde hace años la música argentina y especialmente el tango, ha tenido una presencia señalada en Pirineos Sur. Solo hace falta mirar a la hemeroteca para recodar alguna de las producciones más brillantes: Tango Siglo XXI: Bajofondo Tangoclub con Adriana Varela y Cristóbal Repetto; Bajofondo y Repetto debutaron en nuestro país en el escenario de Lanuza del festival oscense hace ya casi diez años. De igual manera ha ocurrido con la Orquesta Astillero, su concierto es el único previsto en nuestro país en una gira que les llevará a Portugal y Bélgica. Fue su presentación oficial, aunque en el año 2008 realizaron un concierto solo para profesionales en el Womex celebrado en Sevilla.
Se trata de una orquesta compuesta por dos bandoneones, contrabajo, chelo, piano y violín contando para la ocasión con el cantante Omar Mollo como invitado de lujo. Su directo es un directo compacto, sin concesiones, totalmente alejado de las propuestas electrónicas tan en boga en los últimos años. Las respetan pero no las comparten, haciendo un símil culinario comentan que son “como un asado vegetariano”. Intentan recobrar la esencia de las décadas doradas del tango, años cuarenta y cincuenta, que poco a poco fue cayendo en desgracia al ser asociado con lo culturalmente establecido, sin representatividad social.
Tras la dictadura militar, la llegada de la democracia, la globalización y el ‘corralito’, una nueva generación de jóvenes artistas se plantea la recuperación de sus raíces como resistencia a la homogenización cultural imperante. En ese contexto surge la Orquesta Astillero, un proyecto que va más allá de la propia música en directo. El desarrollo de su actividad se incrementó tras rescatar un ‘galdón’, almacén de materiales de construcción, como espacio colaborativo para actividades culturales, escuela durante el día, teatro por las noches.
En ese pasaje social se debe entender la propuesta artística, alejada de cualquier tipo de convencionalismo. Respetuosa y rupturista en la línea de la Orquesta Típica Fernández Fierro, su actuación cautivó a un público que recibió con igual atención tanto la parte propiamente musical como los comentarios pedagógicos entre canción y canción. Una lección en el sentido más amplio que los asistentes valoraron. Una muestra más que define a un festival como Pirineos Sur, donde las labores educativa, innovadora y didáctica tienen un papel esencial para seguir definiéndose con orgullo como Festival Internacional de las Culturas. Conciertos como el de Astillero contribuyen a ello magníficamente.

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