domingo, 20 de marzo de 2011

La cultura pilar de desarrollo humano

Un sábado soleado en Lavapiés está muy bien para desayunar en una terraza e intercambiar experiencias profesionales con alguna persona que se dedica a lo mismo que tú, a las que has conocido recientemente gracias a una red social y a la que por casualidad se une una tercera con más de tres décadas de actividades culturales en lo privado.

Es de agradecer. A los que trabajamos en la gestión cultural nos faltan lugares desde donde compartir y analizar con serenidad lo que estamos y como lo estamos haciendo. Hay encuentros que se encargan de divulgar las grandes directrices y líneas de la acción cultural, pero no hay que casi ningún punto de aproximación sobre la labor más a nivel de base, más social, más de proximidad.

Se entiende la cultura, en clave de negocio donde solo parecen tener sentido las industrias culturales o en términos festivos. Pero entre uno y otro está la cultura como derecho, como un valor, que también puede ser festivo y generar beneficios, al que todos los ciudadanos y ciudadanas deben tener acceso participando activamente en su disfrute, generación, difusión y participación.

En momentos económicamente complicados debemos trabajar para que no aumente más la brecha cultural entre los que pueden disfrutar y tener acceso a todo tipo de actividades y los que realmente solo pueden disfrutar del ocio televisivo.

Son momentos muy complicados donde la incertidumbre y el trabajo precario es lo habitual, pero puede ser también un período de grandes oportunidades, de trabajar en común para que la cultura sea realmente el cuarto pilar del desarrollo humano, como sostiene la resolución del III Congreso Mundial de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos, celebrado en México en noviembre del año pasado: “El mundo no se halla exclusivamente ante desafíos de naturaleza económica, social o medioambiental. La creatividad, el conocimiento, la diversidad, la belleza son presupuestos imprescindibles para el diálogo por la paz y el progreso, pues están intrínsecamente relacionados con el desarrollo humano y la libertad”.

En parte depende de nosotros, de nuestra capacidad de organización, incidencia e intervención.

3 comentarios:

Isapacheco dijo...

Es desalentador que en momentos de crisis los recortes se apliquen inmediatamente y en primer lugar a las actividades culturales.
Las concejalìas de cultura de muchos ayuntamientos parecen ser màs una empresa de contrataciòn de espectàculos de variedades para ferias que un vàlido gestor de recusos con criterio para que la ciudadanìa tenga acceso a los bienes culturales.
Es realmente agobiante el intentar sacar adelante una actividad como Musica Sur, un festival de mùsica que lleva varios anios celebràndose con enorme aceptaciòn y que el ayuntamiento no se digne a coger el telèfono ni colaborar pero sì a hacerse la foto.

Rubén dijo...

Isa lo que comentas es la triste realidad de un país que entiende la cultura como un escaparate, donde se confunde la misma con el espectáculo y donde poco importa la labor social y pedagógica de la misma.
Es absolutamente lamentable que el Consejo de Europa recomendara a mediados de los ochenta que se destinara entre 1,5 a 2,5% del total de los presupuestos municipales a cultura y que un cuarto de siglo más tarde no se haya logrado.

Mista Vilteka dijo...

La cultura, o lo que popularmente significa, es el caballito de batalla de ni los que la usan saben muy bien para qué es ni los que la usan como pretexto para votar a favor saben muy bien para quién se dirige. Es interesante, acá en Colombia es una palabra de tanto uso como paz. Que de tanto aparecer en las bocas, como las gomas de mascar, pierde inusitadamente su sabor.

Muchos saludos.

Felipe.