sábado, 20 de octubre de 2012

Gestión cultural y huida de talento

La Fundación Contemporánea (FC) es una plataforma de encuentro, discusión y debate para los profesionales de la cultura, y ha puesto en marcha asimismo el Observatorio de la Cultura como lugar de intercambio, recogida de información, reflexión, análisis, de elaboración de datos y opinión, alrededor del mundo de la cultura, haciendo consultas a gestores, artistas y creadores.
La cultura está sufriendo un ataque sin precedentes. Cierre de redes, eliminación de ayudas –las mal llamadas subvenciones– que son solo una pequeña parte de lo que el sector aporta, supresión del bachillerato de las artes o un IVA que imposibilita competir internacionalmente. El proyecto de Bases de Régimen Local plantea disminuir competencias culturales a ayuntamientos y diputaciones, mientras existe una retahíla de planes estratégicos –para crear todo tipo de marcas– de carácter coyuntural y electoral que poco tienen que ver con la realidad que supone el 2,8% del empleo total del país, más de medio millón de trabajadores. Gestores culturales públicos son elegidos o destituidos en función de intereses políticos muy concretos, sin valorar sus méritos ni valías, no existe un interés real en garantizar a ciudadanas y ciudadanos acceder a la cultura, derecho reconocido en la Constitución, legislando en exclusiva en beneficio de las grandes industrias culturales, menospreciándose creación, innovación, pymes y autónomos, que conforman la mayoría del tejido cultural. Normal, para el Ministro de Hacienda Luis de Guindos la mayoría de las actividades culturales son puro entretenimiento. Todos somos responsables al dejarnos seducir por una gestión basada casi en exclusiva en la obtención de resultados económicos, dejando en segundo plano los culturales, educativos y sociales.
La última consulta de FC ha versado sobre la formación profesional del sector con resultados elocuentes. Un 80,7% estima que la formación en el ámbito cultural o artístico es bueno o muy bueno, solo un 14% no recibe ningún tipo de formación. En una escala de 0 a 10, un 7,8 disfruta de su trabajo por el contenido cultural, un 7,6 dedican el tiempo adicional preciso cuando es necesario, un 7,5 tienen un nivel de motivación y compromiso con su trabajo muy elevado, y un 7 mantiene una actitud creativa aportando ideas e iniciativas; estamos hablando de un perfil profesional muy alto, y muchos de ellos están pensando en emigrar, otros ya lo ha hecho. Bien formados, preparados, con experiencia, son valorados y, sobre todo, necesarios para vertebrar proyectos, creando sociedad. En Fabricantes de Ideas / La Fábrica de Ideas siempre hemos mantenido la importancia de la cooperación cultural en la formación de personas, cuadros y dirigentes. Existen cuestiones más prioritarias, pero no se pueden olvidar aquellas que contribuyen a la formación de recursos humanos, intentando lograr la autosuficiencia y disminuir la dependencia exterior. Empresas y países tratan de evitar que el talento formado huya, todo lo contrario de lo que ocurre en el nuestro con la educación, la sanidad, la investigación y la cultura.
Con semejante panorama no es de extrañar que las autoridades económicas mundiales, a las que hay que hacer relativo caso, aseguren que somos el país que menos va a crecer en los próximos años, crisis, desgobierno y huida del talento presagian el peor de los mundos. La gestión cultural tiene una mayor responsabilidad en la actualidad. Sus profesionales deben manifestar y apostar por políticas donde primen personas, formación y compromiso colectivo, recobrando su sentido y seguir siendo una referencia mundial. En momentos de incertidumbre es preciso más cultura, más conocimiento, más colaboración, más investigación, más educación y unos profesionales involucrados, partícipes y activos socialmente; nada más y nada menos que los principios más elementales de la gestión cultural.

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