Conversando con Idir una tarde de verano de 2008 en Pirineos Sur, ayer nos dejó. Uno de los mejores artistas que he conocido



Es uno de esos artistas que te marcan, que siempre tienes presente. Nos acompañó en la IIº edición de Noches de Ramadán y nos permitió publicar en España su primera obra A Vava Inouva. 

Recupero esta conservación que fue publicada en su día en la revista Batonga tras cerrar la edición de ese año de Pirineos Sur. Las fotos son de Pilar Hurtado (Pirineos Sur)

Sábado 28 de julio, sobre el escenario flotante de Lanuza acaba de finalizar su actuación Sainnkho Namtchylak. La organización ha cambiado el orden anunciado, y es finalmente Idir el que clausura la décima edición de Pirineos Sur, el festival musical más interesante de los que se producen todos los veranos en el suelo peninsular.

Son cerca de las doce de la noche, la humedad no ha dejado frío al público. El nivel de este fin de semana ha sido muy elevado; el rey del raï, Khaled, dio un concierto lleno de fuerza y veteranía y, Arto Tunçboyaciyan y The Armenian Navy Band pusieron el listón más alto.

Un cañón de luz guía los pasos de una persona menuda, se acompaña de una guitarra. Entona el primer acorde. La ovación es cerrada y clamorosa. Una hora y media después Lanuza estalla en una delirio colectivo.

Durante noventa minutos ha interpretando temas de su pequeña discografía que se resume en tres CD’s. “Sólo grabo lo que la vida me dice. Mis grabaciones han funcionado muy bien, tengo que estar agradecido, es una suerte increíble”.Natural de Aït Lahcèn, pueblo beréber de la Kabylia Alta donde nació en 1949, estudió bachillerato en una escuela de música, lo que le permitió aprender a tocar la guitarra, de la que se hacía acompañar cuando acudía a visitar a los amigos que trabajaban en la radio local. “Son los responsables de que empezase con la música, realmente estudiaba para ser geólogo. Un día que fui a la radio, una compañera de las que cantaba se puso enferma, no había nadie para sustituirla, el programa tenía que hacerse y me dijeron que cantase yo. Alegué que no era cantante, que sólo interpretaba por diversión, pero a pesar de ello accedí. Como no quería que me conociesen me cambié el nombre para la ocasión”. Su verdadero nombre es Hamid Cheriet, “mi familia no quería que cantase, para nada pretendía dedicarme a la música y para que no me reconocieran tomé el nombre de Idir”.


Sólo interpretaba un tema “se trataba de una canción para una marca comercial”y la interpretaba hasta seis veces por programa, “la gente gritaba, no sabía por qué, hasta que me percaté que era por mi manera de cantar”.La gente hablaba de él, conocían su voz, pero nadie sabía quién era. “Alcancé tal popularidad que mi madre se empeñó en invitar a cenar a casa al chaval del anuncio de la radio”, evidentemente no sabía que Idir era su hijo. En 1973 reemplaza a un artista en Radio Argelia. Interpreta A Vava Inouvay poco a poco se convierte en un himno. Lo graba en single y tres años después sale a la luz su primer LP con el mismo nombre. Veinticinco años después ha sido editado por fin en España.

En el concierto se produce toda una comunión con el público. Está dividido en dos partes: la primera comprometida con la situación política, muy intimista; la segunda rítmica e incluso bailable. Escuchado con auténtica devoción por un centenar de argelinos que se concentran en las primeras filas, ondean banderas y enseñas beréberes. Al resto de los asistentes nos traduce con gran esfuerzo las canciones que interpreta. “Siempre he hecho canciones comprometidas y hay que entenderlas”.Sabe la influencia que tienen. “En mi país una buena canción vale más que mil discursos, es mucho más escuchada y valorada que el mejor discurso político. Muchos artistas argelinos tienen más poder y fuerza que los políticos”.Esto lo sabían muy bien los asesinos de Matoub Lounès. “Era muy amigo mío, estuve en su debut. Era un cantante militante. Realizamos muchos proyectos en común. Siempre fue muy crítico con el poder”. Le hago una reflexión sobre un cierto conservadurismo y aburguesamiento de la música raï frente al papel reivindicativo de los músicos raperos y kabyles. “Es cierto. Si los integristas matan a un cantante raï, sale en la prensa, es noticia. Si ocurre con un músico kabyle es distinto. Los músicos kabyles siempre hemos sido comprometidos y, por lo tanto, permanentemente amenazados. El comentario es real, la gente identifica las diferencias entre unos y otros, sabe diferenciarlos”. Habla en términos generales de movimientos musicales, no de artistas concretos. “Cuando en la Kabylia la gente toma como suya las canciones que interpretaban músicos asesinados, piden que se les reconozca, pero que también se recuerden los motivos de su compromiso. Que se reconozca la democracia, el respeto y la identidad del pueblo beréber”.Para añadir, “cuando hace años emigré de mi ciudad, me di cuenta de que hay otras gentes, otras culturas e influencias, hay que respetar a las minorías”.


Sabe que es un afortunado. Cuando le propusieron hacer la grabación de Identities“el productor y yo, hicimos la lista de los posibles participantes, lo que no me podía imaginar es que todos aceptaran colaborar, me quedé muy sorprendido”.Intervienen Karen Matheson (Carpecaillie), Manu Chao, Zebda, Geoffrey Oyrema, Gnawa Difussion, Orchestre National de Barbès, o Frédéric Galliano. En 1999 fue uno de los discos más difundidos en Francia. Y es que desde que se instaló en París, en 1975, se ha ido convirtiendo en referencia musical obligada. Mucho antes de que desembarcasen los y las cantantes de raï. Sabe que es ahí donde desarrolla su actividad profesional, pero es contundente cuando manifiesta “Francia, en parte, es culpable de la situación de mi país. Viene desde lejos, desde la Guerra de Liberación Argelina”.El 8 de julio en el Cenit de París, participa en el festival Argelia; todos somos Massinissasen recuerdo del estudiante de secundaria asesinado en la primavera en Tizi-Ouzou. En este concierto participan también Takfarinas, Malika Domran, Amirouche, Geoffrey Oyrema... Es un concierto de reafirmación de la cultura beréber. Sabe que la cultura es fundamental a la ahora de luchar por las reivindicaciones de su pueblo. “Los beréberes tenemos, además de los problemas que tiene toda Argelia, los propios como pueblo. Tenemos nuestra propia identidad. Cuando vosotros hicisteis la transición, se permitió que la gente estudiara, se expresara en su propia lengua. Muchos cantantes que en aquellos momentos tenían un protagonismo como consecuencia de la situación política, han ido desapareciendo. Nosotros luchamos para conseguir dentro de una Argelia unida, el derecho a que se respete nuestra identidad. Queremos hablar nuestra propia lengua, estudiar en nuestro idioma, publicar y escribir nuestras canciones, nuestras poesías, hacer nuestras películas”.


Sus pensamientos los expresa en sus canciones. No puede distanciarse de todo lo que le rodea y lo manifiesta a cada momento. A pesar de todo es optimista. “Agradezco a la gente que siempre transmite esperanza. A pesar de las guerras, de todo lo que ocurre, en la vida siempre hay algo por lo que luchar”. Después de hablar con él antes y después de su concierto, de ver cómo se comporta en el escenario y fuera de él, del respeto hacia todos. Después de re-escuchar su música, podemos quedarnos con una de sus frases que puede resumir su manera de pensar “la aventura humana no tiene que ser un cheque”.

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