miércoles, 26 de junio de 2013

No por mucho producir / amanece más humano.

Columna de opinión aparecido en la revista Cambio 16 del pasado 24 de junio
Cuánta sabiduría en los versos de Jesús López Pacheco (Madrid 1930-Canadá 1997). Siendo muy joven leí en una biblioteca popular de barrio Central eléctrica, novela empapada de realismo en la España franquista. Tiempo después intenté conseguirla, no la encontré. En La Habana adquirí un ejemplar editado en la Editorial Arte y Literatura. Simultáneamente escuchaba sus versos en la voz de Adolfo Celdrán “Pueblo de España ponte a cantar / pueblo que canta no morirá”. Hace un par de meses en Traficantes de Sueños, librería colaborativa madrileña, tras una pequeña compra me regalaron El homovil, crítica feroz al consumismo con diferentes técnicas y lenguajes. El regalo, que seguramente tenía más valor económico que lo adquirido, me descolocó. ¿Hay que regalar ejemplares de uno de nuestros mejores autores contemporáneos para que sea leído? No sé la respuesta, tampoco pregunté.
Soy poco amante de la poesía, seguramente por ignorancia, que no de los poetas. Hace unos días Belén, gran amiga y compañera de muchos viajes, me recomendaba leer Poesía de la conciencia crítica (1987-2011) de Alberto García-Teresa, editado por Tierradenadie editorial que “publica libros que no son mercancía”, los versos que dan título a esta nota, han sido sacados de ella. Una joya para disfrutar. Rigor, información y conocimiento en sus más de quinientas páginas para recrearse del talento ajeno, de lo que te es inédito, de lo presente, aunque lo desconozcas. Precisiones terminológicas, contextos históricos, poéticos. Temas, encuentros, espacios digitales, editoriales y poetas enmarcados en la “poesía de la conciencia crítica”.
¿Conciencia crítica? Vaya palabras. Cuánto daño en su nombre. Más o menos igual que “políticamente correcto” o “sentido común”, usadas en la mayoría de las ocasiones en vano, como a dios. Expresiones triviales, discursos paternales, solemnes, presuntuosas, para no cuestionar y seguir encubriendo y manteniendo la hegemonía dominante de la que se alimentan algunos de los que las predican con asiduidad. Quizás por eso es tan importante el ensayo de García-Teresa, muestra el auténtico valor de la palabra, la que sale del corazón, de la razón, pero también de vaginas y testículos.
El escritor mexicano Gabriel Zaid, otro desconocido para mi, escribía hace unos días en Letras Libres: “las estructuras jerárquicas se llevan mal con la libertad creadora. Tienden al centralismo y a la hegemonía. La animación creadora prospera sobre todo en microestructuras que andan sueltas, y que los burócratas tratan de integrar atrayéndolas o intimidándolas”.
Leo a uno, escucho al otro y soy consciente del buen número de cosas, ideas, proyectos, propuestas e iniciativas, a las que nunca tendré acceso porque están encarceladas por los que presumen de libertad, siendo los primeros que la imposibilitan con leyes, normas y medidas que disuaden la creación y la difusión libre.
Otro año más volveré en verano a Pirineos Sur. Miro el programa y me doy cuenta del incremento de actividades para todos los públicos. En tiempos tan difíciles es importante que aquellos que tienen menos posibilidades puedan acceder a actividades culturales de calidad. Hay que ayudar preferentemente para que la libertad creadora no quede reducida a los elegidos por la cultura del entretenimiento. Es imprescindible conversar, leer, compartir y para ello el espacio público es el mejor espacio para promover la insumisión cultural y también las otras. El compromiso crítico pasa también por la acción y la confrontación. El laboratorio no puede, ni debe, cerrar, un lujo que no nos podemos permitir, si no queremos sucumbir.

jueves, 20 de junio de 2013

El texto sobre GOSE lo más visto esta semana en la edición digital de Cambio 16

Gose, música de Euskal Herria

Columna aparecido en Cambio 16 el pasado 17 de junio.
En esta página no suelo escribir sobre artistas en concreto y rara vez sobre algún evento en exclusiva. En esta ocasión tengo la obligación o el capricho de hacerlo. La semana pasada se presentaron en Madrid dos bandas de música vasca lideradas por mujeres: Zuloak, proyecto efímero a partir de la película homónima dirigida por Fermín Muguruza y Gose.
El film además de hablar de un grupo de rock compuesto por mujeres, nos da a conocer una parte de la realidad musical femenina de Euskal Herria, algo que incluso a los que nos dedicamos a la música nos suena lejana. Sin valorar la calidad y los contenidos de la película presentada en el Festival de San Sebastián y en la Cineteca madrileña –en la capital solo hemos podido verla varios cientos de personas–, lo penoso es que realidades geográficas tan próximas estén tan lejanas en el conocimiento. Comunicar en el resto de la Península lo que musicalmente ocurre al norte de Miranda de Ebro es muy complicado, es preciso reflexionar sobre ello. ¿Por qué no ocurre cuando hablamos del Athletic de Bilbao, la Real Sociedad –felicidades por entrar en Champions–, Caja Laboral en baloncesto o Euskatel en ciclismo? ¿Por qué los medios musicales sólo prestan atención a los artistas vascos que cantan en castellano? ¿No es el euskera uno de nuestros idiomas oficiales? ¿Por qué las programaciones de las salas vascas acogen artistas de lo más diverso y en el resto del Estado la presencia de artistas vascos es escasa y cuando se produce hay un sinfín de preguntas y comentarios que poco tienen que ver con lo musical? No hay respuestas comunes ante los interrogantes.
La tesis de la violencia es algo que felizmente tiene que ver con el pasado, hoy es excusa para camuflar una cierta xenofobia. No es de recibo condenar a todo un pueblo por el comportamiento de unos pocos o de sus gobernantes. ¿El idioma? Otro argumento fallido dada la cantidad de música que se difunde en las más diversas lenguas ¿Es preciso volver a insistir que el euskera es tan oficial como el castellano? ¿No ha sido Manel número 1 en ventas cantando en catalán? Opino con la prudencia y humildad de la lejanía, que lo que acontece tiene que ver con la economía de la comunicación y de la cultura más que específicamente con ésta. La diversidad es contraria a la economía globalizada y ésta siempre prevalece sobre cualquier interés nacional del tipo que sea.
Independientemente del modelo de Estado en el que estamos –o en el que devenga– es cierto que formamos parte de un todo geográfico-económico. Es preciso realizar esfuerzos para conseguir una cohesión mínima de proximidad. No debemos aceptar que unos no escuchen y otros pretendan que sólo se atienda lo que le es afín. Son ineludibles el reconocimiento, la igualdad, el acceso. Hay que tomar medidas políticas, más que culturales, que también; decisiones que no se tomarán ya que sólo parecen interesar a los creadores y a sus próximos.
Creación y difusión es a lo que todo artista aspira. Gose es uno de esos grupos desconocidos para la gran mayoría, ejemplo de experimentación, creatividad y profesionalidad. Partiendo de su cultura nacional hacen un proyecto internacional de fácil comprensión y proyección. Como espectador te percatas de lo fallidas que han sido las políticas culturales si han impedido que la mayoría no tengamos acceso a esta y a otras excelentes propuestas tan cercanas.
La cultura y el conocimiento si no son sociales no tienen razón de ser, es preciso vertebrarlas propiciando la horizontalidad y la transversalidad. Si esto no ocurre se aísla a los creadores, pero sobre todo se excluye a ciudadanos y ciudadanas que no podemos disfrutar de una diversidad tan rica que nos permita tener una visión más cercana a la realidad y modificarla. La duda que se plantea es ¿No será este el auténtico problema en el fondo?

jueves, 13 de junio de 2013

Instituciones de la cultura libre

Magnífica reflexión del escritor, poeta y ensayista mexicano Gabriel Zaid publicada en Letras Libres:
Las instituciones culturales fueron naciendo en la memoria, la corte, el campus, la tertulía, la imprenta, desde la prehistoria hasta el Renacimiento.
La primera fue la tradición. Es una institución que conserva y recrea de memoria las innovaciones (generalmente anónimas) de la cultura popular. Sigue vigente en el habla, las creencias y muchas prácticas de la vida cotidiana.
La cultura superior aparece en las cortes de la Antigüedad. Refina la cultura popular y acelera la innovación. Nace libre, pero pronto queda bajo la tutela del monarca.
La educación superior también nace libre, en la Edad Media, pero pronto queda bajo la tutela de la Iglesia. Las primeras universidades fueron cooperativas de estudiantes que, en vez de tomar clases particulares en casa del maestro, contratan una casa, bedeles que la cuiden y maestros que vayan a dar clases. Las cosas se complican cuando adoptan la figura de gremios (primero de estudiantes y luego de maestros) que definen quiénes saben y quiénes no, quiénes tienen derecho a ejercer y quiénes no, como los gremios de artesanos.
El monopolio gremial anduvo suelto como un poder autónomo hasta que fue sometido a la tutela del poder vertical. El Estado combate la tutela eclesiástica, no para liberar el saber, sino para imponerle su propia tutela: un monopolio que autoriza o no los libros de texto, los programas de enseñanza, las profesiones y la cultura oficial.
La universidad se vuelve dominante por su relación con el poder, primero de la Iglesia y luego del Estado, que le da autoridad para establecer quién sabe y quién no sabe; y, por lo mismo, quién sube y quién no sube. La universidad administra las credenciales del saber para subir. El Estado descalifica y puede encarcelar como “usurpador de profesión” a quien ejerza como cirujano sin credenciales universitarias debidamente registradas.
La cultura libre nace en el mundo comercial. Gutenberg era empresario, Leonardo contratista, Erasmo freelance. Nace al margen de la universidad, y hasta en contra. Erasmo, Descartes y Spinoza rechazaron dar cátedra universitaria. No querían ser profesores, sino contertulios y autores. Frente al saber jerárquico, autorizado y certificado que se imparte en las universidades, prefirieron la conversación y la lectura.
Las academias nacen como tertulias de aficionados a leer, en el Renacimiento: como instituciones de la conversación entre iguales, no como membresías ostentables en el currículo.
La universidad no es académica. Adoptó el adjetivo para adornarse, cuando las academias se volvieron prestigiantes. No solo eso: trata de apoderarse de las academias, como fuente de prestigio para las carreras burocráticas internas de la universidad.
La conversación libre de las academias pasa de la tertulia a la imprenta: una tertulia invisible que se reúne sin necesidad de un lugar y momento de reunión. Eso abre el diálogo a los contertulios lejanos en el espacio y en el tiempo.
Quizá por lo indefinido de quiénes, dónde y cuándo participan en la tertulia invisible, la institución editorial no es vista como institución, a diferencia de la universidad, que tiene edificios monumentales y presupuestos monumentales.
La cultura libre prospera en la animación y dispersión del diálogo y la lectura libre: las imprentas, librerías, editoriales, revistas, cafés, tertulias, salones, academias; los teatros, grupos de músicos, cantantes y danzantes, casas de música, galerías, talleres de arquitectos, pintores, escultores, orfebres. Prospera en las microempresas de discos, radio, cine y televisión, mientras son artesanales: no integradas a monopolios mediáticos. Prospera en los blogues y otras formas de publicación en la internet, que nació del Estado, pero se volvió un instrumento de la cultura libre, a pesar de intentos de control vertical.
Por esta misma dispersión y fragmentación, la cultura libre no es vista como institución: como una especie de República Creadora. Y, sin embargo, es la principal institución creadora y difusora de innovaciones desde el Renacimiento. Es el centro sin centro de la cultura moderna, más importante para la innovación que las grandes universidades.
Las influencias dominantes del siglo XX (Marx, Freud, Einstein, Picasso, Stravinsky, Chaplin, Le Corbusier) nacieron de la libertad creadora de personas que trabajaban en su casa, en su consultorio, en su estudio, en su taller. Influyeron por la importancia de su obra, no por el peso institucional de su investidura. Tenían algo importante que decir y lo dijeron por su cuenta, firmando como personas, no como profesores, investigadores, clérigos o funcionarios.
La cultura libre es una institución invisible y ácrata: sin gobierno, territorio o edificios que manifiesten visiblemente su importancia, como la Iglesia, el Estado, la universidad, los consorcios mediáticos y las trasnacionales. No puede ofrecer altos empleos, ni emprender por su cuenta proyectos que requieran grandes presupuestos. No tiene representantes autorizados, ni los avala con investiduras oficiales. Opera en el mundo de los freelance, las microempresas y las microinstituciones, en el espacio dialogante de la sociedad civil.
Los altos empleos aparecen con el Estado y se extienden a la Iglesia, las grandes empresas y las grandes instituciones. Desde el siglo XIV, se legitiman con certificados de saber, y el saber universitario se orienta a hacer carrera trepadora. Los graduados se apoderan, en primer lugar, de la Iglesia; después, del Estado; y, finalmente, de todas las grandes estructuras de poder.
Algo tienen las burocracias (militares, cortesanas, eclesiásticas, estatales, universitarias, mediáticas, empresariales y sindicales) que desanima la creatividad. Las estructuras jerárquicas se llevan mal con la libertad creadora. Tienden al centralismo y la hegemonía. Desconfían de las iniciativas que no se rigen by the book. La animación creadora prospera sobre todo en microestructuras que andan sueltas, y que las burocracias tratan de integrar, atrayéndolas o intimidándolas.
La Academia Francesa proviene de una tertulia a la cual se hizo invitar (a fuerza) Richelieu, que le dio un carácter oficial, presupuesto y un proyecto por demás razonable: hacer un diccionario de la lengua. La destruyó como tertulia. Cien años antes, Francisco I retrasó la creación del Collège de France (concebido desde el Estado contra la hegemonía de la universidad) porque veía la importancia de reclutar a Erasmo, que andaba suelto y, finalmente, prefirió seguir suelto.
Justo Sierra, deseoso de coronarse y coronar el régimen de Porfirio Díaz con las fiestas del Centenario, integró verticalmente un paquete de escuelas que ya existían y declaró fundada la Universidad Nacional. A su vez, la Universidad ha ido infiltrando academias sueltas hasta integrarlas a su órbita.
Einstein fue reclutado por la Universidad de Berna cuando ya había publicado su primera teoría de la relatividad. El marxismo y el psicoanálisis no salieron de las universidades: entraron, después de acreditarse en el mundo de la lectura libre. Tampoco la obra de Picasso, Stravinsky, Chaplin y Le Corbusier salió de las universidades: entró.
Recientemente, John Craig Venter, impaciente con la burocracia del Human Genome Project (que el gobierno de los Estados Unidos inició con un grupo de universidades), se lanzó como empresario para demostrar lo que negaban: que se podía lograr en menos tiempo y con menos dinero. Sus innovaciones científicas entraron a las universidades una vez que su empresa (Celera Genomics) las estableció, fuera del mundo universitario.
El poder económico de las universidades, sus grandes presupuestos y edificios, su capacidad monopsónica para reclutar talentos que no tienen mercado en el mundo comercial y sus campañas de relaciones públicas y cabildeo les sirven para presentarse como la institución central de la cultura. Y no faltan los convencidos (paradójicamente) de que la institución medieval es el centro de la cultura moderna.
No lo es. En primer lugar, porque la enseñanza superior no es lo mismo que el desarrollo de la cultura superior. La universidad puede generar innovaciones en sus departamentos de investigación y extensión cultural, si los tiene y los apoya, pero está centrada en la educación. En segundo lugar, porque la institución del saber jerárquico, autorizado y certificado no es el medio ideal para la creatividad; menos aún si la institución es gigantesca, burocratizada y sindicalizada. En tercer lugar, porque la universidad conserva el eclesiástico desprecio del mundo comercial: el lugar de origen de la cultura moderna.

lunes, 10 de junio de 2013

¿Por qué lo sencillo es tan complicado?


 Columna aparecida en el número 2.155 de la revista Cambio 16, correspondiente al 10 de junio.
Con la llegada del estío, aunque este año parece que nunca va a producirse, se vuelven a celebrar multitud de encuentros, jornadas, escuelas de verano… centradas en la multiculturalidad que ya podemos observar en los avances de las programaciones. La difusión tiene una significativa relevancia y suelen estar precedidas de intervenciones oficiales donde se hace especial hincapié en la importancia de la cooperación y el entendimiento entre los pueblos.
Volverán a salir a la palestra discursos institucionales alejados del contexto real eludiendo determinados temas pretendiendo ignorar con ese silencio su existencia. No son los relacionados con la economía, la deslocalización de empresas, el empleo de menores y  sus condiciones de trabajo o las políticas agrarias y de pesca, se trata de algo más próximo; la vida cotidiana, la de las ciudades, los barrios, la convivencia. Desconozco lo que ocurre en otras ciudades pero en el distrito Centro de Madrid es un ritual que los cuerpos de seguridad del estado identifiquen aleatoriamente a personas por el color de su piel, por su raza. Molestia que ha creado más de un conflicto por el apoyo de vecinas y vecinos a las personas identificadas, la mayoría de ellas con años de convivencia en la zona. La delegada del gobierno propone un programa preventivo “Plan de convivencia y seguridad” en Lavapiés, las estadísticas muestran que es un barrio un poco más seguro que el resto de los existentes en el distrito, posiblemente con el objetivo velado de enfrentar a personas, asociaciones y colectivos ciudadanos.
IU denuncia que desde mayo de 2012 a enero de 2013 han sido identificadas 27.107 personas en todo el país, el 53,5% de origen extranjero, cuando la población inmigrante no llega al 20%, un tercio de ellos africanos, muchos de origen magrebí, marroquíes la mayoría. Pablo A. Sainz en Periodismo Humano mostraba recientemente unos datos que dejan perplejos. “El Informe de Evolución de la Criminalidad 2010 del Ministerio de Interior del año 2010, da cuenta que a Fronteras e Inmigración, del Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil se destinan 16587 agentes, lo que equivale a la suma del personal dedicado a perseguir delitos de la gravedad de la violencia de género (2008), terrorismo (5634) o el crimen organizado (7156 policías)”. Ante tal desproporción de recursos y prioridades sobran comentarios y palabras.
La realidad no es la que interesa en un momento concreto. Silenciarla y ocultarla son conductas opacas de manipuladores de todo signo. La diversidad es una fuente ingente de riqueza. La cultura tienen sentido si promueve cambios de comportamientos y actitudes donde prevalezcan los derechos humanos y las personas. Poner límites a un poder que se atribuye competencias que no le han sido delegadas es un reto irrenunciable, como el modificar comportamientos para profundizar las relaciones entre iguales.  El ser como país dependerá de las personas y de nuestra relación con nuestras vecinas y vecinos. Por internet  corre uno de los comentarios más virales de los últimos tiempos; antes al sacar dinero de un cajero mirábamos hacia atrás para ver posibles enemigos de lo ajenos, ahora sabemos que los hostiles están en el interior. Inexcusable recapacitar y sacar consecuencias. Conocer sin engaños de donde partimos, donde estamos, donde queremos ir. En todos los de foros hay que manifestarlo. Algo tan sincero pero tan complejo que algunos nunca son capaces de realizarlo, sencillamente por no creer en ello. Actos de honestidad, coherencia, tan simples como complicados.

martes, 4 de junio de 2013

Boleros con nombre de mujer: Natalia Lafourcade recrea libremente a Agustín Lara


Entrevista publicada el pasado día 31 de mayo en El Diario Vasco

Acaba de presentar su último disco Mujer Divina. Homenaje a Agustín Lara. Se muestra feliz “hemos tenido buena reacción de la gente, me han tratado muy bien a pesar de no haber tocado anteriormente con la banda que me ha acompañado en estas presentaciones”, orgullosa “de compartir este material tan especial trabajado con tanto cariño” y agradecida, “un lujo que a la gente le guste”.

No es la primera vez que nos visita, lo hizo con motivo del lanzamiento de su primer disco hace una década, no sabe las razones del paréntesis “Los proyectos tienen más posibilidades de consolidarse en sus territorios, las distancias son muy grandes. Los artistas soñamos con que nuestras obras se vean en otros países, a veces llega, otras no”.

Cuatro grabaciones, una de ellas de música instrumental, colaboraciones con Control Machete, Carla Morrison, Los Amigos Invisibles, El Canto del Loco, hasta llegar a Mujer Divina, un recorrido musical por la obra de Agustín Lara. “Procuré llegar a un punto medio entre lo que es Agustín Lara y lo que yo soy. Regresar al punto original donde podía tocar las canciones con guitarra, piano, partir de eso y ver hacia dónde las podía llevar. Sacar las canciones de esa manera me ha ayudado mucho para ir generando un proyecto que suene a actual, pero que tenga el toque antiguo de Agustín Lara”.

Interpretar temas del afamado compositor puede ser una ventaja, al mostrar un repertorio conocido, pero también perjudicial. “Era difícil hacer este proyecto. Una de entrada dice son canciones hermosas, populares. El proyecto tuvo mucho trabajo, mucho detalle, al tratarse de canciones que ya existían. Hasta cierto punto resultaba más difícil, se trataba de hacer algo nuevo para los que ya conocían a Agustín Lara y darlo a conocer a los que lo desconocían. Un reto interesante del que aprendí y estoy aprendiendo mucho”.

El compositor de Tlacotalpan tuvo una vida compleja, ¿quizás alguien en quién mirarse? “Me veo siendo una amiga suya, su intérprete, compartir ese gusto por la música, la bohemia, mostrar sus canciones, viajar lo más posible, compartirlo”. La ilusión “encontrarme a nuevas generaciones interpretando a Agustín Lara conmigo”, la emoción: “se está cumpliendo algo que me imaginaba, que soñaba” y reconocer “las canciones de Agustín Lara me han abierto un montón de posibilidades”. Trece temas e invitados como Kevin Johansen, Gilberto Gil, Jorge Drexler, Vicentico, Miguel Bosé. “El trabajo fue bastante fácil”, lo difícil “esperar a que las agendas coincidieran”, la ausencia “me hubiera gustado que estuviera Julieta Venegas, una de las personas que más admiro”. Lara compuso más de cuatrocientas canciones “seleccioné aquellas con las que me sentía más identificada, las que me hacen sentir como si yo las hubiera compuesto”.

Hablamos de ellas: Toña La Negra “una de las más importantes para inspirarme”, María Grever “la quería homenajear también”, Consuelo Velasques, Paquita la del Barrio, Astrid Hadad mujeres que me encantan, han dejado huella en la música. Es importante recordar a esos personajes del pasado que tejieron las raíces de lo que es ahora la música. Mujeres con mucha fuerza como Chavela Vargas, Lucha Villa… que arrasaban en el escenario”, una justificación sin pregunta “una de las razones que el disco se llame ‘Mujer Divina’. Una buena letra, una buena canción, te da la oportunidad de explorar en la presencia femenina, la fuerza de mujer, cantar la música desde ese punto y explotar más las emociones”.

En un concierto dedicó “Derecho de nacimiento” al Presidente Peña Nieto. “La compuse en un momento en el que la juventud de México estaba despertando. La letra me emociona, me inspiré en lo que me mandaban al chat, al Twitter… Es un mensaje de todos e intentaba que el Presidente se sensibilizara y se preocupara por hacer cosas positivas”. Inevitable no hablar de Yo Soy 132, los indignados mexicanos “El movimiento generó cosas muy positivas desde el momento en que mostraron su inconformidad ante la situación, gracias a ellos muchos despertamos”.

Acaba de regresar a México, en julio vuelve para mostrarnos su versatilidad, su buen hacer. Mientras esto ocurre, bailemos los boleros de Agustín Lara en su voz. Quién sabe si en un futuro cercano no lo intentará con el tango, “Arráncame la vida” es uno de sus temas favoritos. El tiempo y ella lo dirán.