jueves, 2 de junio de 2011

¿Es necesario un 15-M cultural?

Durante el pasado mes de mayo he acudido a diferentes asambleas del 15-M en plazas de Madrid. En la de Ópera sobre “Periodismo Real Ya” en Las Descalzas sobre “Educación y Cultura”, y en La Latina la correspondiente a mi ámbito vecinal. En la zona es habitual ver a actores, actrices, profesionales de la comunicación, de la cultura… Me ha causado mucha sorpresa que solo unos pocos han estado debatiendo con ciudadanos y ciudadanas anónimos en tan singulares ágoras. Discusiones enriquecedoras, apasionantes, una participación ciudadana ejemplar que esperemos no se rompa por el impasse a la hora de tomar decisiones de futuro y no se vuelva a propuestas ya sobrepasadas por los acontecimientos. No se puede, ni debe, caer en lo mismo que se dice combatir.


La presencia de personajes más o menos conocidos no es singular. Extraña su no representación en momentos en los que el sector está sufriendo una transformación que puede dejar a muchos de sus mejores profesionales fuera de acción. En ello tiene que ver un pretendido modelo que entiende la cultura como valor y no como derecho, primando casi en exclusiva a las industrias culturales, fundamentalmente en manos transnacionales ajenas al sector, que en la mayoría de las ocasiones poco tienen que ver con la creación, a la que abandona sin el menor pudor, como ocurre también con muchos de sus trabajadores.


La política del ladrillo trajo consigo la creación de un buen número de equipamientos culturales a los que ahora se dejan sin las partidas presupuestarias necesarias, donde los gastos corrientes sobrepasan a los de actividades. La solución mágica, la de siempre. Venta de patrimonio público a precios irrisorios o su privatización, originando con ello la búsqueda exclusiva de beneficios y un deterioro permanente de los servicios.


Algunos no pueden debatir sobre el tema al ser cómplices de este modelo cultural neoliberal. Otros, porque consciente o inconscientemente se han convertido en valedores de su control a través de normas y leyes como la llamada Ley Sinde. Uno de los detonantes del movimiento 15-M ha sido su aprobación. Las hemerotecas están para refrescar memorias. La cultura debe volver a pensar en colectivo, bien común, trabajo participativo y hacerlo siempre, no solo cuando interesa.


Ante la privatización de equipamientos y servicios públicos, es necesario que además del apoyo a las industrias culturales se tenga en cuenta a las más desatendidas. Desarrollar una gestión compartida con las ciudadanas y ciudadanos a través de sus entidades representativas de proximidad, donde las propuestas autónomas e independientes tengan su propio espacio. Desarrollo de presupuestos culturales participativos que acaben con la utilización de los mismos para fines políticos o egocéntricos. Apoyo a la innovación, a la transparencia y profesionalización de la gestión. Fomento de iniciativas sin ánimo de lucro, priorizando a las que apuestan por la diversidad y la pluralidad. Políticas de apoyo el autoempleo y el emprendimiento cultural. Regulación laboral y fiscal que tenga en cuenta la complejidad de un sector con picos de mucha actividad y otros sin apenas trabajo. Formación y reciclaje para la mejor cualificación. Se trata de transformar un modelo que permite el enriquecimiento de unos pocos y la precariedad e inseguridad de los más, en beneficio de una ciudadanía que no solo debe consumir cultura sino ser participe en su creación, desarrollo, gestión y evaluación.


La cultura no puede dejarse solo en manos de la industria, es su segura desaparición. La esperanza de otro mundo posible se desvanecerá un poco más. Quizás es preciso un 15-M Cultural o tal vez asumiendo con determinación algunos de sus postulados -más participación y transparencia, menos mercado y corrupción- sea suficiente. Para ello es necesario posicionarse. Puede suponer perder determinados estatus. Quizá por ello algunos prefieran participar desde el sofá utilizando los tuits como única arma.

4 comentarios:

entrenomadas dijo...

Fantástico texto, con tu permiso lo subiré al blog.

Un saludo,

Marta

Gonzalo Catalinas dijo...

Qué qusto leerte, lo comparto también via Facebook :) ¡Gracias!

Rubén Caravaca dijo...

Muchas gracias por los comentarios.

Marisa Peña dijo...

me ha gustado muchísimo la reflexión.