lunes, 27 de julio de 2015

Timitar, el festival marroquí de la cultura bereber, consolida su lugar en el mundo.

Pasada edición del festival Timitar.
Edición 2014 del festival Timitar.
Entrevista publicada el pasado viernes en El Asombrario.
La ciudad marroquí de Agadir acoge hasta este sábado la XIIª edición del Festival Timitar. Un encuentro, en palabras de sus organizadores, de “diálogo y tolerancia”. Festival de referencia en el reconocimiento y difusión de la cultura amazigh –bereber– es de los más valorados a nivel internacional. La revista británica ‘SongLines’ lo ha incluido, por segundo año consecutivo, entre los 25 mejores de todo el mundo. Programación cuidada, plural y diversa, con una asistencia estimada en medio millón de personas. Hablamos con el director artístico de una cita que reúne este año a unos 600 artistas de Marruecos, el mundo árabe, África, América Latina o, por ejemplo, los madrileños Freedonia.
Conversamos de todo ello con Brahim El Mazned, el gestor cultural marroquí más reconocido. Combina la dirección artística de Timitar desde la primera edición, con la del Festival des Arts Populaires de Marrakech. Miembro del jurado de Babel Med Music (Marsella), del Prix Océan Indien y del festival Sharq Taronalari de Samarcanda (Uzbekistán), del Salón Internacional de la Música Africana (SIMA) en Yaundé (Camerún) o de la edición del pasado año del WOMEX, en Santiago de Compostela. En 2013 fue elegido Secretario General del European Forum of Worldwide Music Festivals (EFWMF), la red más importante de festivales de músicas del mundo de Europa. Secretario General de la Fundación Hiba de Marruecos, representante regional de África del Norte en el Réseau Afrifestnet y del Magreb en el Bureau Export de la Musique Africaine, acaba de ser nombrado Director Regional de África del Norte y miembro del Comité Intenacional en All Africa Music Awards (AFRIMA). El año pasado organizó el primer salón de músicas de África y Oriente Medio, Visa For Music , en Rabat (Marruecos), que atrajo a más de 1.000 profesionales de todo el mundo; actualmente está en plena preparación de la segunda edición.
Vamos por la edición doce del Timitar, ¿cómo surgió la idea?
La idea nació de un deseo político y cultural de crear un evento que destacase la riqueza cultural de la región y su fuerte identidad amazigh.
¿Por qué en Agadir?
El Festival Timitar, Signes & Cultures, está enfocado en la cultura amazigh (bereber), en particular la de la región de Souss-Massa-Drâa, de la que es capital Agadir, por tanto lo más lógico es que el festival se desarrollase en esta ciudad.
¿Cuáles son los criterios de programación?
Intentamos invitar a artistas consagrados que forman parte de la actualidad musical, sin olvidar y dar la oportunidad a aquellos que están comenzando a desarrollar sus carreras.
¿Crees que hace falta mirar, culturalmente, más hacia el Sur?
Inevitablemente, hay un gran desequilibrio en la manera de observar las cosas. En el Norte la música está ligada a una cierta élite, mientras que en el Sur todavía la entendemos de manera etnográfica. La creación contemporánea en el Sur es igual de importante y brillante, solo debemos esperar que los países del Norte ayuden a su impulso, pero ante todo depende de nosotros hacerlo. Hace falta trabajar unidos, no unos contra otros. La cooperación Norte-Sur sigue siendo esencial, pero hace falta desarrollar más la Sur-Sur.
¿La relación cultural entre África y América Latina es posible a pesar de la distancia?
La geografía no juega a favor. También hay que tener presente la situación geopolítica, los cambios acaecidos en los últimos tiempos. Los artistas de América Latina tienen muy presente su patrimonio cultural, algo muy positivo, pero pienso que deberían crear más lugares de debate, encuentro, hacer más dinámica su realidad cultural. Creo que siguen siendo bastante tímidos en este aspecto.
¿Qué sentido tienen las industrias culturales en África?
Las industrias creativas tienen un indudable lugar y su sentido, sobre todo en períodos de crisis. Tienen dos razones de ser: contribuir al desarrollo económico y también al de una población llena de valores. Algo muy lejos del modelo económico que conocemos, sobre todo porque las legislaciones no lo permiten, se necesita una voluntad política más fuerte.
¿Las industrias culturales locales afectan artísticamente a las propuestas musicales locales con el objetivo de lograr una mayor difusión global?
La definición misma de industria cultural significa lo contrario, el contenido es lo que debe primar. Sin embargo, es lo habitual en las músicas comerciales, el mercado el que decide. Pero esto no es irremediable. En los países del Sur el modelo es distinto, la música en vivo ocupa un grandísimo lugar.
¿Cuáles son las prioridades de la música popular en Marruecos?
La música popular de la raíz, esencial para proteger el desarrollo de nuevas estéticas. Importante es no tratar con desprecio lo popular. En Marruecos las músicas populares como el chaâbi o la rwayes siguen siendo las más consumidas y escuchadas.
¿Crees que la música tradicional puede acabar en los museos como consecuencia de la globalización musical existente?
No pienso que este riesgo exista. Como te comentaba, es necesario proteger la música tradicional sin reducirla al museo. Las culturas tradicionales constituyen una gran herencia que da valor a la distinción y diversidad cultural, cuya función social es muy valiosa. Es muy importante que estas expresiones tradicionales no desaparezcan. A propósito, este año celebramos los diez años de la Convención 2005 de la UNESCO sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales.
Brahim El Mazned, gestor cultural marroquí.
Brahim El Mazned, gestor cultural marroquí.
¿Existen en Marruecos redes musicales?
Hay iniciativas, algunas de ellas se desarrollan y salen adelante. Marruecos es una excepción en la región por su número de festivales. Por mi parte, trabajo con muchos amigos del África anglófona y francófona para desarrollar las mejores relaciones entre las dos orillas del Sáhara, es mi pequeño granito.
¿Es esencial la formación en la gestión musical?
Por supuesto. Es imprescindible para desarrollar las industrias musicales y la propia evolución de la música.
¿El boom de los festivales en Marruecos es real?
Hay una intención política y turística. La oportunidad de desarrollar una verdadera estrategia cultural en torno a los festivales. Sin estas intenciones –ya sea a nivel local, regional o nacional– no podrían existir. Para nosotros como gestores, como responsables, el objetivo más importante es el público que cada año acude a ellos y el reconocimiento, tanto a nivel marroquí como internacional, de la calidad de nuestros festivales.
¿Por qué es una cita imprescindible el Timitar?
Por ser un buen medio para descubrir la cultura tradicional amazigh, ya que cada velada comienza con grupos tradicionales como Ahwack o Rways. Pero no es solo eso. También destacamos la producción musical contemporánea marroquí y la relacionamos con la producción musical internacional. Partimos de lo local a lo global, entendemos que es el mejor medio de descubrirse y encontrarse ya que participan artistas excepcionales de todo el mundo. Tampoco se nos olvida la escena DJ y VJ, que se reinventa cada año, con nuevas propuestas de gran calidad.
¿Qué otros festivales recomendarías de Marruecos?
El país es muy rico por la diversidad de sus festivales. Considero interesantes todas las propuestas. Son muy destacables todos los que se desarrollan en las grandes ciudades, pero no debemos olvidar los de pequeñas localidades, como los del Anti-Atlas o en el Alto-Atlas, que son de gran interés. El calendario cultural marroquí está marcado por sus festivales y cada cual puede acudir a aquel que le apetece por sus gustos e intereses.
El Timitar y otros festivales marroquíes son una apuesta evidente por la diversidad, la calidad, el desarrollo cultural y económico de los lugares donde se realizan. Forman parte ya del patrimonio cultural del país, imposible de obviar del contexto político existente. Inmovilismo y apertura en oposición permanente. Religiosidad y cierto laicismo, nunca reconocido al ser asociado con el ateísmo, en confrontación. Realidad compleja y apasionante a tan solo 14 kilómetros. Quizás todo eso sea motivo suficiente para no dejar pasar la oportunidad de acudir a alguno de ellos comprobándolo in situ.

miércoles, 15 de julio de 2015

"El acuerdo nuclear iraní, buenas noticias para Estado Islámico" artículo de opinión de Pedro Rojo de @Al_Fanar

Artículo publicado por el arabista Pedro Rojo originalmente en Vicenews y posteriormente reproducido en la página web Fundacion Alfanar que preside. 
El califa Ibrahim, Abu Bakr al-Baghdadi, puede estar tranquilo en su púlpito de Mosul o en cualquiera de las mezquitas que controla Estado Islámico (EI) en IraK y Siria, y es que el acuerdo nuclear que se ha alcanzado entre las potencias occidentales e Irán le garantiza a su “califato” el futuro a corto plazo.
Lo reconoció Barham Salih, exprimer ministro del Kurdistán iraquí, el pasado 31 de marzo en una conferencia en Chatham House en Londres.
Barham aseguró que aunque Estado Islámico sea derrotado militarmente, si no se abordan las causas políticas seguiremos padeciendo su extremismo. Pero para abordar el asunto políticamente hay que bucear en los orígenes del caos que ha permitido la implantación de este grupo terrorista en un espacio tan amplio y analizar críticamente la estrategia militar que se está usando para combatirlo.
Tanto en el aspecto político como en el militar Irán juega un papel central. Aprovechando la desastrosa ocupación estadounidense de Irak el país de los ayatolás se fue infiltrando en todos los estamentos del poder iraquí hasta hacerse con su control tras la retirada estadounidense en diciembre de 2011.
Desde el triunfo de la Revolución Islámica en 1979 Irán ha hecho de la promoción del sectarismo y la confrontación entre suníes y chiíes su vía de acceso al mundo árabe.
Pero hasta la llegada de la invasión estadounidense su influencia se limitaba a la vinculación con Hezbolá en Líbano y su apoyo al régimen sirio. Al hundir en el sectarismo a Irak castigando de forma sistemática a la minoría sunní ha colocado a este sector de la población en contra el ejército sectario y las milicias proiraníes.
Estas fuerzas de seguridad ahora son la punta de lanza para combatir a Estado Islámico sobre el terreno, pero actúan siguiendo la lógica de defensa del hecho chií contra los suníes de Estado Islámico y no por la liberación de un pueblo oprimido por la barbarie del las huestes del califa Ibrahim.
En un vídeo difundido en las redes sociales iraquíes se puede ver a uno de estos milicianos tras arrebatar a Estado Islámico la ciudad de Tikrit. En el vídeo proclama que no pararán hasta llegar a La Meca y construir junto a la Kaaba una huseiniya [escuela religiosa chií].
Es fácil imaginar la utilización que están haciendo los hábiles expertos en propaganda y captación de Estado Islámico de estos vídeos, o de las violaciones de los derechos humanos y de las razias llevadas a cabo en la ciudad por estas tropas “libertadoras”.
El acuerdo nuclear entre Estados Unidos e Irán, sin duda, será otro elemento a explotar en la propaganda del grupo terrorista alimentando la teoría del complot según la cual los intereses de ambos países en la zona siempre han estado coordinados para mantener a los árabes y musulmanes subyugados.
Y es que el sectarismo chií tiene su correspondiente suní en grupos como Al Qaeda o el Estado Islámico que consideran un deber sagrado luchar contra el hereje chií.
Ambos extremos se necesitan y retroalimentan su extremismo con las barbaridades del otro para poder así exigir sacrificios a sus seguidores en un círculo vicioso sin fin.
Para desgracia de los árabes las negociaciones con Irán se han circunscrito exclusivamente al tema nuclear, lo que descarta que Occidente vaya a presionar a Teherán para que ceje en su empeño de expandir su influencia en el mundo árabe.
La habilidad iraní para jugar sus cartas desde la retaguardia es indiscutible. Esta faceta le permite ser un actor decisivo por delegación en el llamado “Creciente Chií” que abarca Líbano, Siria, Iraq, Bahréin y Yemen.
Irán ha pasado en diez años de ser el centro del ‘Eje del Mal’ de George W. Bush al principal actor de la región, aliado indispensable para luchar contra Estado islámico, pues nadie más está dispuesto a poner los muertos para el combate cuerpo a cuerpo.
Irán, con el nuevo acuerdo nuclear, se garantiza ese rol central que le permitirá seguir bloqueando cualquier solución que no le interese en Siria e Iraq, pero también en Líbano o Yemen.
La respuesta árabe ante este nuevo panorama ha sido anunciar una fuerza militar conjunta y el lanzamiento de la operación Tormenta de la Firmeza en Yemen que busca debilitar a los huzíes — aliados de Irán. Aunque a quien más están beneficiando es a la organización local de Al Qaeda.
Estamos de nuevo en el mismo escenario que permitió a Estado Islámico hacerse fuerte en Siria e Iraq: caos de seguridad fruto de la lucha por delegación de las potencias regionales que intentan aprovecharse de las revoluciones populares.
En Libia sucede lo mismo. En medio del caos que vive el país, el territorio dominado por la filial local de Estado islámico va creciendo.
Este sombrío panorama se oscurece aún más, para satisfacción de los combatientes de la bandera negra, con el acuerdo nuclear iraní. Hasta ahora el socio regional estadounidense tanto económico como político era Arabia Saudí.
No está claro quién liderará este nuevo tiempo. Por un lado las milicias comandadas por Irán combaten a Estado islámico en Iraq con cobertura aérea estadounidense, mientras que por el otro lado la misma Administración Obama afirma que con el acuerdo nuclear al mismo tiempo que se abre un nuevo tiempo de estabilidad en la región.
La respuesta a las ambiciones iraníes ha transcendido el espacio árabe para pasar al estadio religioso, sumándose Turquía a la idea de una fuerza militar conjunta y los bombardeos saudíes en Yemen.
No se ha creado una coalición árabe contra Irán sino un frente suní para hacer frente al chiísmo iraní, o lo que es lo mismo, una gran victoria para la visión sectaria que alimenta a Irán y a Estado Islámico.
La actual situación es ventajosa para Irán porque significa asentar y ampliar su papel de potencia regional. Para Estado Islámico es también una situación ventajosa porque les garantiza una supervivencia más allá del control territorial, puesto que en la hipotético caso de que sean derrotados militarmente seguirán teniendo un entorno popular hostil al sectarismo iraní donde camuflarse y desde donde operar de nuevo en la clandestinidad.
Un escenario nada halagüeño para Occidente en general y Europa en particular ante el posible cambio de campo de batalla de los 6.000 combatientes europeos con los que cuenta ahora mismo Estado Islámico.

jueves, 9 de julio de 2015

‘Disidentes’, luchar con ‘poesía crítica’ contra el capitalismo radical,

Alberto García Teresa. Foto: Julio Camarillo.
Alberto García Teresa. Foto: Julio Camarillo.
La conversación con Alberto García-Teresa publicada el pasado martes en 
Alberto García-Teresa, doctor en Filología Hispánica con ‘Poesía de la conciencia crítica’ (1987-2011) (Tierradenadie, 2013),  y autor de libros como ‘Hay que comerse el mundo a dentelladas’, acaba de publicar ‘Disidentes’ (La Oveja Roja,  2015), una antología que reúne al conjunto de poetas del Estado español y en castellano que han empleado el poema como espacio de confrontación, denuncia o indagación impugnadora de la construcción de la realidad que el capitalismo nos presenta. Esta edición nos sirve de excusa para una larga conversación con este activista cultural.
Sus colaboraciones conforman todo un compendio de alternativas de pensamiento:Diagonal, donde ha coordinado la sección de Libros; Culturamas, donde ha dirigido los contenidos de poesía; Ínsula, Quimera, Espéculo, Castilla. Estudios de literatura, Verba Hispanica, Literaturas.com, Nayagua, Zurgai, Artes Hoy, El Viejo Topo, Viento Sur, CNT, Rebelión, Adarve, La República Cultural, Ariadna-RC, Bibliópolis, Gigamesh Prospectiva, entre otros.
Alberto García-Teresa ha coordinado ciclos de recitales y acciones poéticas en diferentes espacios, singularmente al aire libre. Autor de los poemarios Hay que comerse el mundo a dentelladas (Baile del Sol, 2008), Oxígeno en lata (Baile del Sol, 2010), Peripecias de la Brigada Poética en el reino de los autómatas (Umbrales, 2012) y Abrazando vértebras(Baile del Sol, 2013), así como de la plaqueta Las increíbles y suburbanas aventuras de la Brigada Poética (Umbrales, 2008), Premio Ignotus a la mejor obra poética de contenido fantástico editada en 2008, de la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror. También ha publicado el libro de microrrelatos Esa dulce sonrisa que te dejan los gusanos (Amargord, 2013).
Ahora, su obra Disidentes está llamada a convertirse en bandera de la expresión de la disidencia.
¿Quién es Alberto García Teresa?
El resultado de un conglomerado y un cruce de personas, experiencias y aspiraciones que apuntan hacia la vida digna para todos los seres humanos y no humanos, sin dominación, intelectualmente inquieta, radicalmente crítica, autoorganizada y regida colectivamente. Eso cristaliza en un militante anticapitalista, activista cultural, poeta, microrrelatista, doctor en Filología Hispánica…
¿La poesía es un arma cargada de pasado?
En mi opinión, la poesía se trata de una herramienta, como artefacto de lenguaje que es, pero me temo que, aun manteniendo esa posición de prestigio que todavía conserva, no posee esa capacidad de modificar drásticamente la realidad que tiene un arma. Cargada de pasado está, por supuesto, pues la tradición de la lengua y de la cultura (incluida la tradición de la ruptura y la tradición de la disidencia) nos condiciona como productores y como receptores de literatura. Pero un arma, afortunadamente, puesto que también debemos instalarnos en un paradigma antibelicista si aspiramos a construir una sociedad sin dominación, no.
¿Estética, ética, vital?
Toda construcción cultural resulta de una intención ideológica; revela un posicionamiento ideológico (de oposición, de tolerancia o de refuerzo a la hegemonía). Por tanto, la poesía encierra una actitud política y ética que, si mantiene su coherencia, refleja una actitud vital. Cada autor y cada lector utilizarán la poesía como deseen, bien como una actividad recreativa o bien como una parte esencial de su aprendizaje y de su reflexión vital. Pero, en cualquier caso, se debe advertir de la falacia de la inocuidad de la poesía: apuntala, reproduce o contradice y se opone a un tipo de sociedad y de sistema ideológico concreto en el que tiene lugar. La literatura no es inocente puesto que la cultura se trata de un producto social atravesado por las tensiones de su sociedad.
¿Qué futuro tiene? ¿Cuál es su potencial real?
Como instrumento de comunicación, mientras continúe existiendo una necesidad de expresión, la poesía seguirá siendo una herramienta fundamental, tanto en el sentido político como lírico. Otra cosa es en qué formatos pervivirá: si el libro de poesía se mantendrá o si será desplazado por la oralidad pura, por lo audiovisual, por lo escénico… Siempre que responda a una búsqueda fruto de la creatividad y de la inquietud, y no por motivaciones mercantilistas, pienso que esa exploración de nuevos formatos resulta francamente estimulante y muy positiva. Por otra parte, como ya he apuntado, la poesía refuerza o bien trata de poner en cuestión un determinado sistema ideológico. En ese sentido, la cultura es un producto intrínsecamente social, y la poesía dispondrá de una función importante como impugnación mientras persista una estructura de dominación; una estructura que genere enfrentamiento social.
¿La poesía necesariamente tiene que estar vinculada a la realidad en un sentido amplio? ¿El exceso de realismo puede aburrir, cansar?
El concepto de realismo es tan difuso e incorpora tantos matices que puede resultar inoperante: puede tomarse como alusión al registro figurativo, que atiende a referentes físicos, o bien puede interpretarse que todo cuanto sucede (y la proyección, el deseo y la aspiración tienen un componente real intrínseco en cuanto que existen) pertenece al ámbito de lo real, por lo que engloba toda expresión. Así, en efecto, es inevitable que se refiera a la realidad tanto la poesía como toda manifestación cultural puesto que su ámbito de referencia es la realidad. Pienso que lo que puede aburrir y cansar es la monotonía; el tedio consecuencia de la sumisión y de la falta de estímulos. Considero que una poesía crítica aspira a provocar un cortocircuito en el lector; pretende agitarlo. Por tanto, si se emplea ese registro figurativo con esa intención de desconcertar y de cuestionar certezas (ideológicas, filosóficas y referenciales –acercándose a lo que se sale de los límites de lo normativo), opino que existen pocas posibilidades de causar ese cansancio, siempre que retóricamente se obtenga un buen artefacto literario, en cualquier caso.
¿Qué es poesía de la conciencia crítica?
Muy a grandes rasgos, la poesía de la conciencia crítica se trata de un movimiento poético que arranca en 1987, con la edición del primer poemario de Jorge Riechmann. Se caracteriza por manifestar, de manera explícita o implícita (es decir, no sólo en forma de denuncia clara) los conflictos económicos, sociopolíticos, de género y ecológicos contemporáneos siendo enunciados desde dentro de dichos conflictos, y siempre desde una perspectiva crítica y de oposición. Estos autores lo incorporan como elemento central, vertebral, en su poesía durante toda su trayectoria; como base de su mirada y de su enunciación de la realidad, de su comunidad y de sí mismos. Así, todo esto permite eludir todo posible paternalismo, pues el yo forma parte de esos conflictos. Además, entre otras características, se debe remarcar la heterogeneidad formal, la multiplicidad de abordajes retóricos, pues la poesía de la conciencia crítica parte de un presupuesto ideológico, no estético. Igualmente, me gustaría resaltar que busca la participación del lector en el cuestionamiento del sistema que lleva a cabo en sus poemas: no se le ofrece ninguna solución, sino que se le plantean contradicciones y paradojas, a base de desarrollar la lógica del sistema, por ejemplo, o mostrando sus consecuencias últimas, para que sea el público quien extraiga sus propias conclusiones. Es decir, pretende interferir en la recepción pasiva y en la asimilación de la ideología del sistema por parte del público para acompañar un proceso de enjuiciamiento radical de la realidad.
¿Es un movimiento organizado?
No. Hay vínculos personales, militantes, y coincidencias en espacios, editoriales, publicaciones y proyectos comunes, pero no relacionan a todos sus miembros, que realmente pueden operar en esferas muy distintas. Así, no existe una concreción que nos haga hablar en términos de “grupo” de esta tendencia. De todas maneras, parte de estos poetas han impulsado iniciativas políticas y culturales colectivas en las que se encuentran, pero no son exclusivas de personas de la poesía de la conciencia crítica, sino que a ellas se han sumado otros autores (no siempre necesariamente críticos).
¿Quiénes lo forman?
A día de hoy, la poesía de la conciencia crítica está compuesta por: Antonio Martínez i Ferrer (1939), Salustiano Martín (1950), Antonio Crespo Massieu (1951), Carmen Carpelo (1951), María José Pastor (1954), María Ángeles Maeso (1955), Matías Escalera Cordero (1956), Eladio Orta (1957), Patricio Rascón (1961), Jorge Riechmann (1962), Belén Reyes (1964), David González (1964), Isabel Pérez Montalbán (1964), Antonio Orihuela (1965), Cristina Morano (1967), Antonio Méndez Rubio (1967), Enrique Falcón (1968), José Icaria (1968), Ángel Calle (1969), Miguel Ángel García Argüez (1969), Ángel Padilla (1970), Carlos Durá (1970), Juan Antonio Bermúdez (1970), Julia López De Briñas (1971), Pedro Del Pozo (1971), Gsús Bonilla (1971), Mercedes Cebrián (1971), María Eloy-García (1972), Jesús Ge (1972), Pedro L. Verdejo (1975), Ibon Zubiela (1975), David Franco Monthiel (1976), David Eloy Rodríguez (1976), Iván Rafael (1976), Jorge Maíz Chacón (1977), Armando Unsain (1978), Juako Escaso (1979), Paz Cornejo (1981) y David Refoyo (1983).
Sin embargo, me parece muy relevante destacar a otro conjunto de poetas que, sin compartir todas las características de la poesía de la conciencia crítica, en los mismos años que esta tendencia, han venido practicando una poesía crítica de manera relevante en su trayectoria (no sólo de modo puntual). Así, para tener una noción completa de la poesía crítica en castellano en el Estado Español deberíamos atender también a las obras de Jesús López Pacheco, Jesús Lizano, Francisco J. Uriz, Francisco Fenoy, José Luis Mata, José Ignacio Besga Zuazola, Ángel Guinda, Juan Antonio Mora, Pura López Cortés, Begoña Abad, Julia Otxoa, Fernando Beltrán, Concha García, Ouka Leele, Juan Carlos Mestre, Patricia Olascoaga, Uberto Stabile, Mada Alderete Vincent, Manuel de la Fuente Vidal, Ángel Petisme, Roger Wolfe, Antonio De Padua Díaz, Bernardo Santos, Daniel Bellón, Fermín Herrero, Laura Giordani, Marta Navarro, Daniel Macías Díaz, Niall Binns, Inma Luna, José Manuel Lucía Megías, Paco Doblas, Mateo Rello, Ana Pérez Cañamares, Nuria Ruiz de Viñaspre, David Benedicte, Rafael Calero, Pablo García Casado, Arturo Borra, José Luis Gómez Toré, Miriam Reyes, José María Gómez Valero, Zackary G. Paine, Gonzalo Escarpa, José María García Linares, Carmen Ruiz Fleta, David Trashumante, Olalla Castro Hernández, Sara Herrera Peralta, Sergio C. Fanjul, Antonio Rómar y Enrique Martín Corrales.
¿Qué es ‘Disidentes’?
Disidentes es una antología completa, exhaustiva, de todas y de todos los poetas críticos en lengua castellana en el Estado Español desde 1990 (cuando puede encontrarse un cambio de paradigma político con la disolución del campo soviético) hasta 2014; hasta la actualidad. Este volumen supone la culminación de una investigación que arrancó casi hace una década y que, por el camino, dio lugar a mi tesis doctoral (que, ampliada y corregida, fue publicada como Poesía de la conciencia crítica (1987-2011) por Tierradenadie en 2013). Disidentes me ha permitido, a su vez, ampliar, corregir y matizar el repertorio que ofrecía en aquel trabajo. Es importante señalar que por poeta crítico entiendo aquel que aborda los citados conflictos económicos, políticos, sociales, de género y ecológicos de manera constante en su práctica poética, no sólo de forma puntual o en declaraciones, bien durante toda su trayectoria o bien en tramos amplios de su obra en conjunto. Así, agrupa tanto a los autores de la poesía de la conciencia crítica como a esos otros poetas a los que me acabo de referir.
¿Es una antología generacional?
En absoluto. De hecho, se recogen autores de varias generaciones históricas (desde nacidos en los años treinta hasta otros en los ochenta o incluso a principios de los noventa) y agrupa textos de una tendencia clara (la poesía de la conciencia crítica) junto a otras estéticas singulares y propuestas diferenciadas. Si te refieres a ese conflictivo y delicado concepto de “generación literaria” (se ha puesto en duda su dimensión real, bien por su construcción ficticia por causas comerciales o bien por atender a criterios más pedagógicos que reales), tampoco se puede aplicar, como decía antes.
¿Cómo se relaciona con otras generaciones?
Si te refieres a otros movimientos poéticos, la poesía crítica en general ha mantenido una perspectiva de oposición con otras poéticas de corte más elusivo de su momento histórico o, incluso, que contenían un elemento anestesiante. En concreto, hubo un posicionamiento muy beligerante con la poesía de la experiencia, especialmente en los noventa y principios del siglo XXI, justo cuando esta ejercía una posición hegemónica (tanto ideológicamente como en cuanto a presencia editorial) en el mundo poético. En ese sentido, sigue siendo interesantísimo el trabajo Poesía y poder, confeccionado por el colectivo Alicia Bajo Cero (integrado, entre otras personas, por varios componentes de lapoesía de la conciencia crítica), en el que se estudian, a través de un minucioso análisis textual, la dimensión política y las repercusiones ideológicas de autores fundamentales de la poesía de la experiencia, con la pretensión de desmontar su falso discurso crítico. El libro, descatalogado, puede consultarse en libre descarga aquí.
¿Están todos los que son y son todos los que están?
Ese ha sido el objetivo de Disidentes, aun siendo consciente, desde la humildad, de poder haber cometido errores y de que existan faltas. Pero han sido muchos años de investigación rigurosa, de lecturas atentas, de consultas, y puedo, honestamente, reafirmarme en esa aseveración.
¿Motivo de las ausencias?
Que no se ajustaban a esos criterios de poeta crítico que he apuntado antes. A partir de ahí, he trabajado observando esta antología como unidad, siendo muy exigente en cuanto a la selección de textos que he confeccionado, para que el libro sea capaz de defenderse por sí solo a través de sus poemas. En cualquier caso, existen poetas que me han creado muchas dudas respecto a su inclusión o exclusión, pues también hay que ser consciente de que las barreras en estos ámbitos no son rígidas y que, como me gusta puntualizar, cuando metemos las cosas en cajones debemos saber que estos están llenos de agujeros.
Poesía y género, ¿relación imposible?
No veo por qué.
Hay muchos más poetas que poetisas en la antología.
Pues fíjate si se arrancaba de un pésimo punto de partida en el mundo literario: mayoritariamente se está alabando de la antología la abundante presencia de mujeres poetas… Imagina cuál ha sido y continúa siendo, por tanto, la situación de invisibilización de las poetas mujeres…
¿La poesía y los poetas también pueden ser ‘mainstream’?
Desde luego. Si entendemos ese concepto de mainstream en términos de cultura de masas caracterizada por una determinante perspectiva comercial que triunfa, la poesía puede ser utilizada con esos fines (con formatos adecuados al mercado, que no creo que necesariamente coincidan con el tradicional libro de poesía). Sin embargo, el desafío de la poesía crítica es plantar cara a esa apropiación. Posiblemente, la falta de réditos comerciales (a grandes rasgos, pues no podemos olvidar los premios literarios y los trabajos indirectos consecuencia de la condición de poeta) permite ese margen de libertad para proyectos contrahegemónicos. Resulta interesante, en ese sentido, contrastar la vitalidad de la poesía crítica con la situación de la narrativa, en la que existe mayor presión del mercado y en la cual hallamos, proporcionalmente, muchas menos obras disidentes.
¿Existe la “casta poética”?
Empleando ese paralelismo, desde luego: en toda estructura de poder existen personas que ocupan posiciones de dominio que trabajan por continuar permaneciendo en dicha posición, aprovechando situaciones ventajosas en cuanto hegemónicas para su propio beneficio y para el proyecto político y cultural que sostienen o que reproducen.
¿Quiénes controlan las ediciones poéticas?
Realmente, no existen grandes negocios en poesía, por lo que no podemos decir que el Capital invierta en ella, como hace en los conglomerados editoriales para otro tipo de literatura y de libros. Esos márgenes permiten la existencia de abundantes pequeños proyectos, realizados con verdadera vocación por la poesía o con decidida perspectiva política. Al respecto, la multitud de editoriales pequeñas, con poca tirada pero mucha pasión y cuidado, permite sustentar una gran diversidad de propuestas poéticas que encuentran difusión a través de los nuevos canales de información y de comunicación (como las redes sociales o Internet) y de la presencia en los propios circuitos poéticos.
¿Los concursos de poesía son un mundo de chanchullo y marrullería?
Aludía antes a esos premios literarios. Bien, el impecable trabajo del colectivo Addison de Witt ha servido, a lo largo de varios años, para revelar la red de clientelismo y de corrupción que tiñe los premios de poesía dotados con dinero público. Puede consultarseaquí.
¿Retos?
Quizá algunos de los mayores desafíos a los que se enfrenta la poesía crítica actual sean resistir a cualquier tipo de recuperación del discurso antagonista por parte del sistema, mediante una pretendida absorción a través de su comercialización, que puede evitarse aferrándose a su inapropiable radicalidad; mantener la experimentación, el tanteo y la diversidad de propuestas y avances estéticos, para no anquilosarse ni estancarse y contradecir así su naturaleza crítica; ahondar en el trabajo teórico para profundizar y mejorar en el alcance político de estos planteamientos; y desbordar los marcos culturales y políticos para incitar y acompañar un empuje verdaderamente transformador de la sociedad, apostando por la ocupación de nuevos espacios para la poesía, la conexión con otras artes, la extensión de talleres y prácticas de escritura colectiva, cooperativa e insurgente para que la poesía continúe brotando desde las luchas sociales.