viernes, 3 de julio de 2015

Javier Montero desafía todo con ‘La Secta de las Vampiras’

Una escena de 'La secta de las vampiras'.
Una escena de ‘La Secta de las Vampiras’.
Entrevista publicado el pasado 30 de julio en El Asombrario.
La secta de las vampiras es el campo de batalla entre una máquina esquizoide productora de lenguaje y una máquina coreográfica de atracción y repulsión“. Así se presenta esta singular obra que desborda tramas, montajes y lenguajes. Luz Juanes y Eva Sáez dan vida a un texto creado y dirigido por Javier Montero, uno de los agitadores culturales más interesantes de la actualidad. 
Arranca aquí ‘Culturas Invisibles’, un nuevo espacio de ‘El Asombrario’ a cargo de Rubén Caravaca, para mostrar identidades de la cultura que nos descubren vías de expresión diferentes, contestatarias y revitalizantes.
Javier Montero siempre nos acerca a escenas y encuentros invisibles, navegando entre el poder y el hacer. Lo existente y lo imaginado. La fuerza y la ternura. El hábitat y la sobredosis. Lo afectivo y lo efectivo. El concepto y el contexto. Aprovechamos el estreno esta semana de La secta de las vampiras en el Teatro del Barrio de Madrid para esta entrevista rápida y contundente.
¿Qué es ‘La Secta de las Vampiras’?
Es una vuelta de tuerca al teatro de Samuel Beckett en clave del aquí y ahora. Un trabajo de marcado carácter político en su forma, contenido y modo de producción que desafía jerarquías, estilos, formatos y maneras habituales de entender el teatro político. Como dice el texto: “La vida cotidiana al otro lado de la barricada durante la mítica revuelta permanente que recorre la historia como una carga de profundidad subterránea que la des-territorializa. (…)”
¿Es una cartografía? ¿Real o inventada?
Se puede decir que desarrolla una cartografía que desborda fronteras entre interior y exterior, cuerpo y texto, lo real y lo inventado. Dibuja un campo de batalla entre una máquina esquizoide productora de lenguaje y una máquina coreográfica de atracción y repulsión. Al tiempo que habla de conflictos políticos, del régimen terapéutico, de la producción de subjetividades, de complicidades, de procesos de normalización y neutralización.
¿Cómo fue el proceso creativo?
Escribí el texto que funciona como una corriente de pensamiento. Luego lo grabé con Luz en mi programa de radio La Oveja Negra que se emite en El Estado Mental, Ágora Sol y Radio Círculo. Tras la respuesta entusiasta que obtuvimos en una lectura dramatizada en El Patio Maravillas, decidimos desarrollar La secta de las vampiras como pieza escénica. Luz memorizó el texto, yo comencé a pensar en una segunda actriz que diera vida al movimiento y al conflicto coreográfico y nos pusimos manos a la obra.
¿Y el productivo?
Hemos estado ensayando la pieza en Intermediae/Matadero durante meses y ahora la presentamos en el Teatro del Barrio. De la respuesta que obtengamos nos jugamos su continuidad.
¿Las vampiras se reproducen o se extinguen?
Se reproducen. Existen como flujos que desterritorializan y subvierten la normalidad y neutralidad del estado de cosas.
¿Pueden convertirse en plaga bíblica?
En cierto modo. Me gusta la imagen de la plaga bíblica, pero no actúan dentro de un marco moral. Están más próximas a una plaga shakespeariana que desborda los marcos de referencia y atraca la casa del lenguaje.
¿Para las vampiras la invisibilidad es importante?
Es vital. Se mueven a la vez en la visibilidad y la invisibilidad. Tejen lo esotérico en lo político.
¿Disfrutan con la sangre, la muerte, el terror, el miedo, el placer, el orgasmo…?
Existen en ese disfrute, en esa incontinencia; existen como deseo, como flujo excesivo que escapa marcos de representación. Por eso, en cierta medida, tratar de representarlas es una misión imposible.
¿Tienen sostenibilidad emocional?
No. Se mueven fuera del régimen terapéutico.
¿Cultura-Estado Policial. Relación real, imaginaria, posible, cómplice, interesada?
Cultura es una palabra tan manida que está exhausta y en gran medida vaciada de potencial subversivo. El estado policial es la forma de ser del estado en la producción de subjetividades y adopta múltiples personalides y representaciones, incluida la cultura.
Redes y agentes secretos del pensamiento nos vigilan, ¿cómo?
Al vigilarnos a nosotras mismas.
El dramaturgo Javier Montero.
El dramaturgo Javier Montero.
¿Cuál es el campo de batalla actual?
Está la guerra invisible y no tan invisible del capitalismo contra las personas más vulnerables que considera improductivas. Y está la guerra más chapucera del régimen español contra las formas de vida que significan diferencia y no se dejan domesticar.
¿Criticar el sistema no es una parte más del sistema?
Depende. La Secta de las Vampiras se revuelve contra el arte político y el lenguaje de la protesta que, como dice Greil Marcus, busca la reparación de los agravios y habla al poder con voz suplicante, legitimándolo en el acto mismo de expresarse.
¿Pasa algo realmente digno de ser narrado?
Sí claro. En la obra, la narración antecede a la posible existencia de algo que merezca la pena ser narrado. La distancia irónica sobre el narrar, que caracterizó a la cultura Pop y que sigue impregnando la cultura juvenil del capitalismo, hace tiempo que se agotó.
Furia, fuerza, ira… ¿son sólo palabras?
Ese escepticismo se ha convertido en parte de los procesos de invisibilización del conflicto, en esa guerra en marcha que comentábamos antes.
¿Un posible narcisismo cultural que asfixia la creación?
Claro, pero tengo muchos problemas con la palabra creación. No me gusta que se emplee el narcisismo para enmascarar una crítica del hedonismo.
¿El lenguaje como herramienta de control?
En ese sentido Burroughs dice que el lenguaje es un virus; pero, al tiempo, él es capaz de utilizarlo como anti-virus.
¿Sirve para algo perder?
En el sentido en que lo preguntas, como cita de la performance, no sirvió de mucho perder la revolución anarquista durante la guerra civil, porque las formas de vida que produjo fueron exterminadas. Y nosotros todavía sufrimos el intento de perpetuarse de ese régimen de exterminio. La Ley Mordaza es un buen ejemplo.
¿Las Vampiras tienen algún plan para que perder sea la excepción y no la norma?
Su existencia muestra que la norma no consigue normalizar. Las Vampiras tienen una naturaleza vírica.
¿Podemos confiar en ellas?
Espero que no…
‘La secta de las Vampiras’ se estrenó ayer 2 de julio en el Teatro del Barrio, en el madrileño barrio de Lavapiés.

martes, 30 de junio de 2015

"A Jarifa, en una orgía" (José de Espronceda)



A Jarifa, en una orgía


Trae, Jarifa, trae tu mano,
ven y pósala en mi frente,
que en un mar de lava hirviente
mi cabeza siento arder. 
Ven y junta con mis labios 
esos labios que me irritan,
donde aún los besos palpitan
de tus amantes de ayer.

¿Qué la virtud, la pureza?
¿qué la verdad y el cariño? 
Mentida ilusión de niño,
que halagó mi juventud.
Dadme vino: en él se ahoguen
mis recuerdos; aturdida
sin sentir huya la vida; 
paz me traiga el ataúd.

El sudor mi rostro quema,
y en ardiente sangre rojos
brillan inciertos mis ojos,
se me salta el corazón. 
Huye, mujer; te detesto,
siento tu mano en la mía,
y tu mano siento fría,
y tus besos hielos son.

¡Siempre igual! Necias mujeres, 
inventad otras caricias,
otro mundo, otras delicias,
o maldito sea el placer.
Vuestros besos son mentira,
mentira vuestra ternura: 
es fealdad vuestra hermosura,
vuestro gozo es padecer. 
Yo quiero amor, quiero gloria,
quiero un deleite divino,
como en mi mente imagino, 
como en el mundo no hay;
y es la luz de aquel lucero
que engañó mi fantasía,
fuego fatuo, falso guía
que errante y ciego me tray. 

¿Por qué murió para el placer mi alma,
y vive aún para el dolor impío?
¿Por qué si yazgo en indolente calma,
siento, en lugar de paz, árido hastío?

¿Por qué este inquieto, abrasador deseo? 
¿Por qué este sentimiento extraño y vago,
que yo mismo conozco un devaneo,
y busco aún su seductor halago?

¿Por qué aún fingirme amores y placeres
que cierto estoy de que serán mentira? 
¿Por qué en pos de fantásticas mujeres
necio tal vez mi corazón delira,

si luego, en vez de prados y de flores,
halla desiertos áridos y abrojos,
y en sus sandios o lúbricos amores 
fastidio sólo encontrará y enojos? 

Yo me arrojé cual rápido cometa,
en alas de mi ardiente fantasía:
doquier mi arrebatada mente inquieta,
dichas y triunfos encontrar creía. 

Yo me lancé con atrevido vuelo
fuera del mundo en la región etérea,
y hallé la duda, y el radiante cielo
vi convertirse en ilusión aérea.

Luego en la tierra la virtud, la gloria, 
busqué con ansia y delirante amor,
y hediondo polvo y deleznable escoria
mi fatigado espíritu encontró.

Mujeres vi de virginal limpieza
entre albas nubes de celeste lumbre; 
yo las toqué, y en humo su pureza
trocarse vi, y en lodo y podredumbre.

Y encontré mi ilusión desvanecida
y eterno e insaciable mi deseo:
palpé la realidad y odié la vida; 
sólo en la paz de los sepulcros creo.

Y busco aún y busco codicioso,
y aún deleites el alma finge y quiere:
pregunto y un acento pavoroso
«¡Ay! me responde, desespera y muere. 

Muere, infeliz: la vida es un tormento,
un engaño el placer; no hay en la tierra 
paz para ti, ni dicha, ni contento,
sino eterna ambición y eterna guerra.

Que así castiga Dios el alma osada, 
que aspira loca, en su delirio insano,
de la verdad para el mortal velada
a descubrir el insondable arcano.»

¡Oh! cesa; no, yo no quiero
ver más, ni saber ya nada: 
harta mi alma y postrada,
sólo anhela descansar.
En mí muera el sentimiento,
pues ya murió mi ventura,
ni el placer ni la tristura 
vuelvan mi pecho a turbar.

Pasad, pasad en óptica ilusoria
y otras jóvenes almas engañad:
nacaradas imágenes de gloria,
coronas de oro y de laurel, pasad. 

Pasad, pasad mujeres voluptuosas,
con danza y algazara en confusión;
pasad como visiones vaporosas
sin conmover ni herir mi corazón.

Y aturdan mi revuelta fantasía 
los brindis y el estruendo del festín,
y huya la noche y me sorprenda el día
en un letargo estúpido y sin fin. 

Ven, Jarifa; tú has sufrido
como yo; tú nunca lloras; 
mas ¡ay triste! que no ignoras
cuán amarga es mi aflicción.
Una misma es nuestra pena,
en vano el llanto contienes...
Tú también, como yo, tienes 
desgarrado el corazón.

Los Prisioneros "Nunca quedas mal con nadie"

lunes, 29 de junio de 2015

viernes, 19 de junio de 2015

Para escuchar mientras llega el verano: Sly Stone "If You Want Me To Stay"


Conversando con Álvaro Urquijo @los_secretos “La mejor versión es crear una canción a partir de otra”

























 Entrevista hoy con Álvaro Urquijo, en el Diario Vasco con motivo del concierto de Los Secretos mañana en Donosti. 
A continuación la entrevista completa.

Forman parte de la historia de nuestra música popular, uno de los grupos más longevos del panorama artístico y el único que continúa con la misma denominación de los que participaron  en el “Homenaje a Canito”, batería del grupo, fallecido en accidente de tráfico la Nochevieja de 1980. Aquel concierto de la Escuela de Caminos madrileña se consideró como el germen de la movida madrileña. Tres años antes, unos jovencísimos hermanos Urquijo –Javier, Enrique y Álvaro– daban a luz a un proyecto personal que poco tenía que ver con la música que se consumía en aquellos momentos postpunk, tecno, nueva ola. Un sonido pegado al neofolk y la música de autor, propio y reconocible desde entonces.

Casi cuatro décadas de giras, claros, oscuros, como la muerte de Enrique el mismo día del lanzamiento de Grandes Éxitos Vol. 2 y una discografía sin éxitos efímeros, ni muy masivos, formada por canciones muy trabajadas que dan vida a la banda sonora de varias generaciones, sin necesidad de claudicar ante modas o el éxito fácil.

Ahora presentan su decimocuarto disco de estudio, Algo Prestado, tomando canciones prestadas de Jackson Browne, Nick Lowe, Peter Gabriel, Ron Sexsmith, Graham Parker, Fountains Of Wayne o Foreigner. A la venta desde el pasado martes, la primera presentación será hoy en Bilbao en el Kafe Antzokia, con Casa Rusa como invitados, mañana en Pamplona y el 20 de junio en Donosti en la Sala Gazteszena, combinando temas nuevos junto a los más conocidos de su trayectoria.

Conversamos de todo ello con Álvaro.

P. Háblanos de Los Secretos.
R. Es un grupo que se dedica desde hace años a hacer canciones con una identidad sonora muy peculiar, que han calado en mucha gente.

P. ¿Qué queda de la idea original?
R. Bastante. Las intenciones, la honestidad con el trabajo, no quiero decir que seamos unos santos, sino saber que tienes que superarte, hacerlo cada vez mejor, tener una identidad musical propia y mantenerla durante todos estos años. Nos criticaban por sonar siempre igual. Cuando cada dos años triunfa un estilo musical diferente, nosotros ya teníamos nuestra propia identidad musical y personal, que todavía mantenemos. Ha variado que tenemos experiencia y desarrollamos lo que queremos, emulando a nuestros ídolos.

P. ¿Ídolos?
R. Prácticamente todos los que nos gustaban entonces siguen tocando: Leonard Cohen, Bob Dylan, Jackson Browne, Eagles… si empiezas a sumar, todos siguen.

P. A principios de los ochenta os denominaban como blanditos, malditos, pero sois los únicos que seguís de aquella hornada.
R. Es algo paradójico. No éramos un movimiento musical, más bien una pandilla de amigos, pero nunca nos consideramos parte de nada de lo que se hacía. No estábamos alienados en la famosa “nueva ola”. Teníamos otro tipo de estética, de sonido, buscar nuestras raíces y un estilo propio. No salimos ni en La Edad de Oro, ni en La Bola de Cristal. Tendencias en las que no casábamos.

Cuando acabamos nuestro tercer disco teníamos que renovar contrato, la compañía de discos no quiso. Decían que olíamos a vacas, que estábamos tirados, que cómo hacíamos este tipo de música cuando la que se estilaba era otra. Enrique les dijo que le gustaba hacer canciones y daba igual si eran buenas o no. Nos echaron. Si hubiéramos seguido las corrientes musicales de aquellos años, habríamos pasado de la nada a la nada, pero nos gusta la música. Mientras la movida se hacía en bares, nosotros ya estábamos pateando el culo en festivales, viajando en furgoneta, haciendo conciertos con Mocedades, Leño, Barón Rojo…

P. Algo Prestado es un disco de versiones ¿Cómo surge la idea?
R.  Empezamos a pensar en hacer un disco nuevo. Estaba muy mosqueado con el mundo, varias crisis que coinciden. ¿Qué ha quedado del poder adquisitivo del músico? ¿Qué pasa con la cultura? Estaba rebotado con todo. Trabajar el triple, actuaciones canceladas, salas que cierran, caída del mundo cultural. Las canciones que me salían estaban más cercanas a la canción protesta y en paralelo surgió el tema de un disco de versiones. Algo que no es nuevo. Hace años teníamos un grupo paralelo de versiones, San José, y siempre hemos incluido versiones en nuestro repertorio, desde el primer disco. La intención era hacer un disco doble, uno original y otro de versiones. Nos metimos de lleno en este último, pero es muy complejo. Las canciones hay que traducirlas, adaptarlas, volverlas a vestir y además añadir los problemas derivados por la cesión de los temas. Una versión de The Beatles totalmente acabada no nos han permitido sacarla, cortapisas burocráticas del mundo editorial. Con algún tema hemos estado esperando dos años la contestación.
A veces no es que guste o no, es que molesta que no sean en inglés. Ven que el título no se parece, es preciso hacer muchos retoques para que suene bien, no entienden que no pueden coincidir mágicamente. La propia tesitura de la canción, las voces, el propio significado de la letra, algunas al traducirlas se nos ha caído el alma al suelo. Hemos tenido que buscar canciones que fueran adaptables. Tras una primera selección de canciones que significaran algo para Los Secretos, tuvimos que elegir entre las que nos dejaban hacer y las que se dejaban hacer y además conseguir un buen resultado. La mejor versión es crear una canción nueva a partir de otra.

P. ¿Una copia puede ser mejor que el original?
R. No, ni mejor, ni peor, puede ser distinta, corregida… Aunque quizás sí. El ejemplo lo tienes con Dylan, maestro de maestros. Sabemos cómo canta, cómo toca la guitarra a porrazos y sin embargo le han hecho versiones de caerse de espaldas. No una, ni, dos, ni tres, ni cuatro, ni ocho… muchas. Hace poco sacaron el disco por su 50 aniversario en la música, con la participación de los mejores artistas del mundo con versiones que te mueres. En muchos casos la versión es mejor que el original.

P. ¿Cómo es el directo de esta gira?
R. Cuando haces una gira de presentación se alargan los shows. Es muy aburrido, yo lo he vivido como público, basarla en canciones del último disco. La gente no va a vernos a nosotros, va a escuchar nuestras canciones. Hacemos una mezcla compensada y equilibrada. Tenemos trece temas de nueva grabación, pero no vamos a tocar los trece. Están montados, ensayados, pero iremos seleccionando en cada concierto. Tocaremos las canciones de siempre y seis o siete nuevos. La imagen de nosotros que tiene la gente es lo que somos, es lo que hacemos. 

martes, 16 de junio de 2015

El orden brilla en Madrid


Escribo esta nota con la rapidez de los acontecimientos. No quiero callar, ser cómplice de mi silencio.

La alegría del sábado  dio paso a la tristeza, el domingo, y la amargura, el lunes. Vuelvo a casa, busco entre en las estanterias y me pongo a releer “Contra la paz, contra la democracia” de Agustín Garcia Calvo. Dejo en la mesilla “Contra la comunicación” de Mario Perniola.

Me intentan hacer creer que el capital intelectual, como comenta Jeremy Rifkin, es lo que mueve el mundo, pero visto lo visto dudo sobre la veracidad de dicha afirmación. Capital ficticio dinamitado por el capital real.. 

Ayer un nuevo episodio de la demotecnocracia volvió a mostrarse como lo que es, con todo su realismo, sin necesidad de ocultarse. Sistema de control de ideas donde las personas no existimos. Masa de individuos integrada para dar vida a un mundo reaccionario.

Mostramos nuestra oposición a un sistema mientras actuamos e intervenimos según las normas que tanto criticamos. Luchando con el pasado, es imposible el futuro. Si deseamos otro mundo no basta con seguir estrategias, formas y medios que impiden cualquier tipo de avance y que nos han llevado hasta aquí. Adiós Planeta.

No puedo luchar con armas que me son ajenas y no me interesan.

El pasado nos atrapa, nos conduce, nos condiciona, sostiene un régimen agotado, fenecido. Nos gusta estar y pensar en el pasado, es más fácil, cómodo, sencillo, inútil. Vendemos ilusiones, el humo cuesta dinero, las ilusiones son gratis. Más de lo mismo.

Escasa transformación, alguna esperanza, mucho aburrimiento, demasiada tristeza.

El futuro no es nuestro. Es de ellos. Ayer volvió a evidenciarse. 
Formamos parte de un  poder que decimos querer cambiar. 
Nos gusta engañarnos.

Decir no, no basta, decía García Calvo. Somos espíritus reaccionarios a los que nos ilusiona soñar que podemos cambiar el mundo con macs, smarphones y twitters. Muestra de ostracismos, engaños e inutilidades varias, sosteniendo industrias que devoran y acaban, no solo con la pluralidad y la diversidad, también con las personas.

¿Cambiamos para retroceder?

Ayer fulminaron a un concejal simplemente por expresarse. No se ha quedado con nada ajeno, no ha enchufado a ningún conocido… no ha hecho nada. No ha podido, solo ha cometido el delito de escribir.

Lo ocurrido muestra la hipocresía en la que nos movemos. Importa mucho más la forma que el fondo, el concepto que el contexto, las concejalías que las personas. Los pocos que la mayoría. 

En su renuncia, como Concejal de Cultura y Deportes, manifestaba que lo hacía por el posible dolor causado a determinadas personas por sus comentarios. Dolor compartido por muchos, desde otro punto de vista y de mira.

Guille tu renuncia, es un ataque al pensamiento colectivo, al capital humano y quizás?... a la alegría.

Te elegimos entre todos. Te han destituido los que no participaron en la elección. 
Mañana serán Rita, Pablo, Jorge…

Creímos en la democracia. Nos animaron a participar en ella para ahogarnos. Se aprovecharon de la ilusión, de la alegría, de la vida.

Todo está controlado

Causa dolor, mucho sufrimiento, comprobar que cualquier posibilidad de desborde no será permitido. Dejemos de engañarnos.

El orden reina en Berlín pregonaban los socialdemócratas alemanas cuando asesinaron a sus antiguos compañeros, Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht. El orden reina en Madrid.

Su orden.  

La confrontación no ha durado ni 48 horas.

¿Quizás sea  la hora del 3D? 

Desobedecer como  Derecho y Deber.

No queda más remedio que ir contra la democracia, contra esta democracia.


Querido Agustín, incluso cuando no estás, tenemos que seguir escuchándote, posiblemente desde el infierno.