viernes, 14 de agosto de 2015

"Ese mundo más bello". @ceisenstein en un momento de dolor y reflexión. Gracias a @GuerrillaTrans







Filmado a la luz del crepúsculo en la costa norte de Escocia, este cortometraje nos muestra a Charles Eisenstein en un momento de dolor y reflexión. La narrativa familiar del pasado se desmorona mientras que la del futuro aún está por llegar. En esta época de crisis social y ecológica, ¿qué podemos hacer, a título individual, en el espacio que las separa?



Artículo completo en este enlace: http://wp.me/p5F1jo-35o

domingo, 9 de agosto de 2015

“El espíritu de Patio Maravillas no se puede desalojar. El Patio 4 está cerca”


patio
Mónica Hidalgo, participante habitual en las asambleas del Patio Maravillas.
Conversación con Mónica Hidalgo publicada el pasado jueves en 
El Asombrario.
Menos de dos meses ha durado la nueva ubicación en Madrid del Patio Maravillas en la calle Divino Pastor, 9, en el barrio de Malasaña/Maravillas. La Policía Nacional procedió a sudesalojo en la madrugada del lunes al martes. En ‘Culturas Invisibles’ aprovechamos para conversar, sobre lo acaecido y su repercusión, con Mónica Hidalgo, participante habitual de su Asamblea, que lo tiene claro: “El Patio no se detiene. El espíritu del Patio no se puede desalojar. Que nadie piense que este es el fin”. Sigue adelante así uno de los iconos de la lucha por ciudades diferentes, más humanas e integradoras.
El edificio okupado pertenece a la familia del líder opositor venezolano Henrique Capriles, que lo adquirió a un precio muy inferior al del mercado inmobiliario, lo que algunos califican como un ejemplo evidente de “pelozato inmobiliario de libro”. Según el portal Somos Malasaña, “el precio de venta debería haber sido al menos de 4 millones de euros,pero el acuerdo se cerró en 1,7 millones”.
En sus ocho años de trayectoria, Patio Maravillas se ha constituido en un referente social, cultural y político de singular relevancia en la ciudad. Algunos de sus integrantes y colaboradores ocupan puestos de responsabilidad en el ayuntamiento de Manuela Carmena, en la Asamblea de Madrid, incluso en el Senado. De todo esto hablamos con Mónica Hidalgo, que forma parte de varios colectivos integrados en El Patio, también de la Plataforma ciudadana No Somos Delito y de la Asamblea del 15M de Malasaña.
¿Dinos tres identidades propias del Patioque le hacen imprescindible en el ecosistema social, político y cultural de la ciudad?
El Patio es un espacio libre, democrático y participativo. En el Patio no existe exclusión de ningún tipo. Todas las personas con sus ideas y opiniones son bien recibidas. Nos gusta el debate político, el debate participativo e inclusivo. Buscamos la igualdad de las personas. Realizamos actividades culturales como conciertos, lectura de poesía, talleres, grupos de teatro, relatos o cuentos. Además de realizar actividades de yoga, tango o salsa, reuniones de trabajo de diferentes colectivos del barrio, grupos políticos, etc. Todas gratuitas y abiertas para toda la ciudadanía. Son las vecinas quienes construyen el espacio. Entre todas lo gestionamos y organizamos. Malasaña quiere al Patio Maravillas. Se ha demostrado con los apoyos recibidos por las vecinas durante mucho tiempo. Algo diferente debemos de estar ofreciendo al barrio.
Por lo que comentas, ¿la okupación invierte la exclusión?
En mi opinión, con este tipo de acciones logramos visualizar un problema de la ciudad, de su gentrificación, de las políticas especulativas. Con la okupación de centros sociales damos vida a los barrios, proponemos actividades de ocio alternativo, de cultura libre y de integración de las vecinas de los barrios.
La complejidad de estos espacios entre autonomía y descentralización en la toma de decisiones y su ejecución es evidente, desde siempre.¿Cómo se lleva en el día a día?
En el Patio tenemos dos tipos de asambleas. La asamblea del Patio gestiona el día a día del centro social, la logística y demás intendencias. Es una asamblea abierta y participativa. Tenemos otra asamblea que es con colectivos del Patio, donde se vuelcan sus actividades, sus necesidades, la forma de realizar los retornos con el espacio. Además de lo anterior, se realizan plenarios donde se abordan todas las características tanto del espacio, como de sus gentes. También las necesidades, la economía del centro. Se suelen tomar las decisiones de las líneas políticas a seguir. La respuesta a otros entes políticos de la ciudad, elaborando las estrategias a largo plazo. La autogestión del espacio se hace de forma colaborativa, entre todas, de manera muy fácil y llevadera, pues las personas que habitan el patio son personas que creen en el proyecto y quieren que continúe. Siempre hemos llamado a la inteligencia colectiva como manera de superar todos los obstáculos, de encontrar soluciones y de mejorar el proyecto.
¿Cómo se produjo el último desalojo? ¿Os pilló con la guardia bajada? ¿Había alguna línea de comunicación con la propiedad?
Si te refieres al desalojo de Divino Pastor 9, la verdad es que no lo esperábamos. No supimos encontrar la denuncia interpuesta por la propiedad y tampoco recibimos comunicación del Juzgado. No sabemos si es que no la hubo o éramos nosotras quienes no estábamos para recibirla. Debido a esta acción inesperada, no habíamos elaborado una estrategia sobre esta posibilidad, ni teníamos acciones previstas. Las comunicaciones con la propiedad fueron a través de sus abogados y los nuestros en los primeros días de la okupación.
¿La okupación de un edificio relacionado con una de las familias más vinculadas a la oposición venezolana fue premeditada o causal?
Nosotras queríamos un espacio público en el barrio y este edificio fue un espacio público, de todas, que había sido vendido a precio de saldo, como otros muchos en la ciudad. Tenemos que denunciar esta especulación, esta pérdida de patrimonio que ha sufrido la ciudadanía de Madrid, que ha basado sus políticas municipales en favorecer a unos pocos, en aumentar la especulación, olvidando a las personas que habitan la ciudad. Al igual que hicimos otras okupaciones de forma simbólica para señalizar edificios públicos vacíos, este edificio era otra alternativa de denuncia sobre lo que estaba ocurriendo en el municipio.
Estamos en agosto y el Patio puede seguir al aire libre, pero en otoño tendrá que tener paredes. ¿Está en marcha ya la búsqueda de un nuevo espacio?
Claro que sí. Tenemos que ponernos a trabajar en busca de una solución que permita continuar con el proyecto. Puede llegar desde las instituciones en forma de cesión, o ser autónoma, como hasta ahora.
Ahora mismo estáis negociando, hablando con el Ayuntamiento. ¿No estáis en una posición de debilidad sin un espacio físico?
Nosotras confiamos que este desalojo no interfiera de ninguna manera en las conversaciones con la administración en busca de un espacio que nos permita continuar el proyecto e ir creciendo. Siempre hemos querido mantener un dialogo con el Ayuntamiento y, a pesar de nuestros intentos, anteriormente no habíamos tenido muy buenos resultados, más bien poca interlocución. El cambio en Madrid ha permitido al menos que seamos consideradas como un agente político y que exista, por tanto, un dialogo.
¿No se puede perder cierta coherencia y perspectiva cuando compañeros del Patio están desempeñando ahora importantes puestos de responsabilidad municipal? ¿Cómo lo lleváis?
En mi opinión, tener compañeras en las instituciones no hace perder nada de coherencia o perspectiva. Cada persona en su vida privada tiene derecho a hacer lo que le plazca. Si coincide que hay concejales o diputados que habitan el espacio durante su tiempo libre, como cualquier otra vecina, es igual de válido.
¿Cuál es el camino del “No nos representan” a “la nueva institucionalidad”?
Nosotras vamos a seguir siendo muy críticas con todas las políticas que no se centren en las personas y su bienestar, también con las acciones que fomenten la especulación y la gentrificación y sobre todo con aquellas que se basen en relaciones de amiguismo, violando los derechos y libertades de la ciudadanía, vengan de donde vengan. Queremos una ciudad diferente, y seguimos trabajando para lograrlo.
¿La consolidación institucional con el ayuntamiento es imprescindible? Hace tiempo ya causó importantes divisiones. ¿Puede volver a ocurrir? ¿Puede romper el Patio?
Creo que no debería ser motivo de ruptura del proyecto; es más una opción que suma; pero entiendo que pueden existir opiniones contrarias. La naturaleza del Patio, como espacio abierto, participativo y de dialogo entre todas las personas que habitamos el mismo, creo que puede superar este tipo de situaciones y se pueden llegar a consensos donde todas las opciones estén cómodas.
¿Y que haya compañeros en el Ayuntamiento puede ser un privilegio para El Patio frente a otros centros sociales autogestionados de la ciudad? ¿Podéis ser “las niñas mimadas” del Ayuntamiento?
La idea es trabajar junto con otros proyectos de la misma naturaleza que el Patio. Con diferentes colectivos que actualmente construyen una ciudad diferente para todas, para lograr una estabilidad, no solo en esta legislatura, sino para siempre. Somos un ente político más de la ciudad, nosotras y los demás centros sociales que trabajan cada día por hacer cosas diferentes, más integradoras y justas. Por tanto, no pensamos que seremos mimados, pues la idea es unir fuerzas, pues somos complementarios, hacemos labores similares en diferentes barrios; los centros sociales son necesarios.
¿Existe una hoja de ruta que se pueda conocer, que conduzca al Patio 4?
No, aún no tenemos una hoja de ruta clara al respecto. Nos ha pillado muy de sorpresa y estamos en un mes donde muchas compañeras no están en Madrid, por lo que se hace difícil buscar soluciones colectivas. Que no la haya ahora mismo no quiere decir que el Patio se pare, ni que tome vacaciones, pero tenemos que tomar un tiempo adecuado para utilizar la inteligencia colectiva y elaborar una estrategia coherente con nuestra naturaleza, que sea inclusiva y, sobre todo, que dé estabilidad al proyecto.
¿Hay una renovación en las personas más activas del Patio tras ocho años de movilización permanente?
Claro. Es evidente que han pasado los años y, aunque hay muchas personas que actualmente están en la asamblea del Patio y que ya estuvieron en Acuerdo 8, otras muchas, entre las que me incluyo, nos hemos ido sumando poco a poco al proyecto. Hemos comenzado a trabajar para que vaya creciendo y mejorando.
¿Cómo concluimos?
Lo que parece evidente es que el Patio no se detiene. Sigue y, a pesar de no tener ahora cuatro paredes, el espíritu del Patio no se puede desalojar. Que nadie piense que este es el fin. Es sólo un nuevo comienzo con energías renovadas. Con más ilusión, con más ideas y con mayores espacios de participación ciudadana.

Bumbury "El Extranjero"

miércoles, 5 de agosto de 2015

Trailer de "Torn - Strappati" sobre la vida y la esperanza de los artistas sirios refugiados en Jordania y el Líbano.


Trailer de "Torn - Strappati", el documental de Alessandro Gassmann, realizado en colaboración con UNHCR Italia, sobre la vida y la esperanza de los artistas sirios refugiados en Jordania y el Líbano.

La Caita "Calle de aire". Escena de la película "Vengo" de Tony Gatlif.

‘Gri-Gri’, el talismán de una Cultura Libre africana


Imagen de Gri-Gri pixel.
Imagen de Gri-Gri pixel.
Entrevista publicada el pasado fin de semana en El Asombrario.
El empobrecimiento social y cultural que está implantando el neoliberalismo radical en las grandes urbes del Norte comienza a encontrar un contrapeso con las ideas, redes y empuje de culturas más pegadas a la gente, las tradiciones y los valores comunitarios que llegan del Sur. Hablamos de todo ello, en esta nueva entrega de ‘Culturas Invisibles’, con Susana Moliner, una hacedora cultural fundadora, junto a Marta Vallejo, de La Companyía, colectivo de producción y mediación cultural.
La Companyía, “retaguardias creativas”, lleva 12 años de experiencia en la reflexión y acción acerca de la creación y la construcción colectiva de significados a partir de la práctica artística. En los últimos años ha desplegado su energía para la aplicación de programas de Cultura Libre en el continente africano, especialmente en Senegal.
Susana Moliner es coordinadora de proyectos como Rose des Vents Numériques (Senegal, Mali, Martinica, Sudáfrica, Francia y Finlandia), Africa Light (Burdeos, Bamako, Dakar), Festival Pixelini (Bamako), Afropixel #3 y #4 (Dakar) o el Forum des Arts Numériques (Martinique), sus últimas propuestas artísticas han sido la creación sonoraresistance(((s)))on entre Madrid, Bruselas, Dakar y Alejandría, en mayo de 2014, o el proyecto Côte à Côte, entre Rabat y Cerdeña el pasado noviembre.
Interesada por dispositivos alternativos de aprendizaje y reflexión sobre los bienes comunes en contextos interculturales, ha participado activamente en el proyecto La Aventura de Aprender, la plataforma internacional Remix the Commons, los debates sobre Cultura Libre en el marco del Festival Afropixel o los contenidos de l’École de Commons en Ker Thiossane. Este último es un centro de arte multimedia situado en el barrio de Sicap Liberté de Dakar que coordina Marion Louisgrand Sylla. Un espacio que echó a andar en 2002 poniendo en relación prácticas artísticas, nuevas tecnologías y sus implicaciones con la ciudadanía.
El primer festival Afropixel se desarrolló en 2008, investigando la repercusión del software libre en las prácticas artísticas y ciudadanas en África. Un festival que forma parte de la red de festivales de Pixelache que se dedican a hacer lecturas críticas de las tecnologías. Tras el Foro Social Mundial de Dakar de 2011, Ker Thiossane comenzó a investigar sobre la significación de los bienes comunes en las urbes africanas y su vinculación con la práctica artística. Como resultado de ello, en mayo de 2012 echó a andar la tercera edición del festival Afropixel en torno al tema “creación, culturas y saberes en común”. Desde entonces, celebran los Petit Dejeneurs en Commun, una serie de discusiones abiertas sobre diversos aspectos de los bienes comunes desarrollando espacios de reflexión colectiva.
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Susana Moliner
Continuando con esa línea de trabajo, en 2014, durante la cuarta edición del Festival Afropixel: l’Ecole des Communs, se pone en marcha un proyecto de aprendizaje colaborativo generador de bienes comunes dentro del barrio, a través de actividades en un jardín/huerto construido por los vecinos, Jardin Jet d’Eau, y el FabLab DEFKO AK NIĒP. Esto último significa “Hazlo con los otros” en wolof, lengua mayoritaria de Senegal.
En julio tuvo lugar en Madrid la primera sesión de Grigri Pixels, jornadas y residencias de proyectos de cultura libre del continente, en colaboración con MediaLab-Prado.
¿Qué significa GRI-GRI?
Grigri es el nombre que se le da al amuleto-talismán que se utiliza en África del Oeste para protegerse de la mala suerte.
Y ¿Grigri Pixel?
Nos apetecía utilizar esta imagen de lo mágico e invisible que atesora el grigri con el efecto similar que produce la creencia de las nuevas tecnologías a través de la figura del pixel. Dos clichés contrapuestos, entre tradición y modernidad, que traducen bastante bien los proyectos que se llevan a cabo en el continente africano en materia de cultura libre.
¿Dónde y cuándo se va a desarrollar esta iniciativa?
La primera parte del proyecto se realizó durante una semana con la residencia de Marion Louisgrande de Ker Thiossane en MediaLab Prado en Madrid. La segunda parte se realizará durante 20 días en febrero de 2016, también en MediaLab Prado. Consistirá en una residencia de creación entre medialabs africanos y comunidades y colectivos de cultura libre españoles con el fin de crear un prototipo que será presentado durante la quinta edición del festival Afropixel, previsto para mayo de 2016 en Dakar, que girará en torno al diseño sostenible y los bienes.
¿A quién va dirigido?
A usuarios habituales de MediaLab Prado, así como las comunidades de cultura libre de otros países europeos y mediterráneos que les interese conocer y conectar con experiencias similares en el continente africano.
¿Es abierta la participación?
Cualquier persona interesada puede hacerlo.
¿Quién lo hace posible? ¿Quién apoya el proyecto?
En esta primera etapa, MediaLab Prado. Para la segunda, estamos en conversaciones con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) que ha mostrado su interés, ya que responde a las prioridades de sus programas de formación.
¿Es un proyecto concreto o forma parte de un conjunto más amplio?
Es una iniciativa que quiere divulgar prácticas críticas contemporáneas de Cultura Libre procedentes del continente africano y al mismo tiempo implementar proyectos de cooperación de cultura libre entre nodos africanos y colectivos y proyectos que se estén desarrollando de Madrid. Pensamos que es una buena ocasión para intentar posicionar a MediaLab Prado como espacio difusor de la Cultura Libre de África para el mundo hispanófono, facilitando sinergias y la producción de proyectos conjuntos entre África y América Latina.
En este marco, ¿cómo se combinan tradición y modernidad?
Creemos que si desactivamos por un momento dichos conceptos y nos transportamos a las ciudades, podemos observar que la combinación se produce constantemente. Sin embargo, el empobrecimiento existente en las grandes urbes genera valores de competitividad y falta de solidaridad entre sus habitantes, contrarios a los valores comunitarios que atesoraban las prácticas tradicionales. Creemos que los preceptos de la Cultura Libre puede ser una forma de hacer resonar y re-descubrir formas de intercambiar y compartir saberes y prácticas de cooperación que ya existían en las comunidades africanas, y que son tan necesarias en el mundo contemporáneo. Una especie de labor arqueológica del saber estar en común.
Y en el marco de competencia y supervivencia que mencionas, ¿cómo se combinan derechos de autor y cultura compartida?
En el contexto de la naciente economía creativa en África, donde el derecho de autor se presenta como la principal fuente de ingresos de autores, artistas y productores / editores, es muy difícil presentar otro tipo de licencias. Especialmente cuando la creación musical africana ha sido fuertemente explotada y maltratada por la industria discográfica occidental.
¿Este tipo de iniciativas no pueden servir de excusa para que los gobiernos no asuman sus responsabilidades en proyectos culturales y/o comunitarios?
Es importante resaltar el efecto de empoderamiento y fortalecimiento de la ciudadanía al hacerse cargo de estas tareas. Más aún en el caso del continente africano, donde siempre se ha situado a la población como mera receptora pasiva de programas de desarrollo internacional. Tras las revueltas árabes, hubo en Senegal diversas iniciativas ciudadanas, como fue el caso del colectivo Y’En a Marre, que enfatizaban la importancia de hacerse cargo por parte de las diferentes comunidades de las problemáticas políticas existentes. Esto no exime de la responsabilidad que tienen los gobiernos en los aspectos que afecten al bienestar de la población.
¿Se pueden crear redes que no seas efímeras?
El caso de Ker Thiossane es muy representativo de la importancia de las redes. Sean estas formales, a través de grandes proyectos como fue el caso de Rose des Vents Numériques (talleres de arte interactivo con herramientas de cultura libre entre Bamako, Dakar y Fort de France), o informales, como las que se están produciendo por un sentimiento de afinidad artística y política entre las diferentes personas que han pasado por el centro. El futuro está en la mutualización e intercambio de experiencias entre diferentes territorios, produciendo redes de complicidad, bases para cualquier cambio global.
¿Redes continentales o transcontinentales?
Apostamos por redes transcontinentales, que articulen los diferentes sures. GRI-GRI Pixel quiere conectar justamente estos saberes y estrategias. Una tentativa de compartir prácticas similares en territorios interconectados y dependientes a fin de articular un discurso común desde el Sur que defiende y produce valores de autonomía y de buen vivir. Una especie de viaje de ida y vuelta que aspira a contemporizar nuestra mirada y nuestro Sur.
¿Es posible hablar de Cultura Libre en Senegal, y otros países, cuando lo realmente importante es salir adelante cada día?
Las sociedades africanas, especialmente en sus grandes urbes, están acostumbradas al bricolaje y la cultura del apaño. Son ciudades altamente competitivas y con enormes tasas de desigualdad. Aun así, creemos que los preceptos de la Cultura Libre como el prototipado, la mutualización y la autonomía de fabricación aparecen mostrándose con naturalidad. Las redes que pueden producirse en la práctica de la Cultura Libre pueden ayudar a identificarlas y desarrollarlas de forma política y transformadora.
A veces se tiene la impresión de que en España / Europa hablar de Cultura Libre está centrado en el ámbito académico, mientras que en África o América Latina se avanza más sobre la realidad. Élites culturales y cultura de proximidad, ¿cómo lo ves?
Está claro que en las ciudades del Sur hay un interés y una necesidad urgente de dar respuesta a ciertos aspectos que la Cultura Libre subraya. La privatización de los espacios públicos, los cuidados o el saber en ciudades que llevan años en la aplicación de políticas neoliberales, hacen necesaria, de manera vital, la movilización de la ciudadanía, más allá del ámbito académico, para hacer más justas y accesibles dichas realidades.
¿Cómo está el panorama artístico en Senegal más allá de lo convencional ya difundido en Europa?
El panorama artístico es bastante interesante, produciendo un efecto necesario para salir de la mirada autorreferencial de la creación contemporánea. En lo que compete a la danza contemporánea, hay festivales como Duo Solo en Saint Louis. En el marco de la Bienal de Arte Contemporánea de Dakar, se puede vislumbrar una escena cada vez más dinámica con un programa con más de 500 actividades en el OFF paralelo. En artes visuales hay iniciativas, de las que forma parte Ker Thiossane, como Patcours, en el que 18 espacios artísticos de todo Dakar, federados para la ocasión, abren sus puertas sacando el arte a la calle. Un recorrido organizado por diferentes barrios de la ciudad con la intención de mostrar al público dakarense la actualidad del arte contemporáneo a través de las obras de artistas locales, de otros países africanos y de artistas europeos residentes en el país.