domingo, 8 de enero de 2017

Las mujeres y la música. El gran olvido













Texto publicado por Sergio Sánchez en Sulponticello.com bajo una licencia libre (*)
Fotografía: María Rodrigo dirigiendo en 1907 la orquesta del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid.
Ahora que aparecen publicaciones, ensayos, discos recopilatorios, e incluso festivales dedicados exclusivamente a las mujeres experimentadoras, es necesario reflexionar sobre el papel de las mujeres en el falocrático mundo de la música. Siempre se habla del trabajo y del feminismo el día 8 de marzo, que es el día de la mujer trabajadora, pero la historia de las mujeres en la música era hasta tiempos recientes una historia no escrita ni dicha. ¿Dónde aparecían los nombres de las compositoras, las intérpretes, y mecenas? Sus obras no se interpretaban en los conciertos, ni se encontraban en las principales tiendas de discos. Posteriormente se quiso dar sonido a ese silencio, hacerlas visibles a través de estudios realizados en las últimas décadas del pasado siglo XX.
Si nos preguntan por los nombres de compositores importantes, citaremos a Mozart o Bach. Pero sería más dificultoso responder nombres de compositoras. ¿Cuántas conocemos?
Que el término música sea femenino, que procede del griego mousiké (que hace referencia a las musas, hijas de Júpiter según la mitología griega), no significa que las mujeres no hayan estado, históricamente, relegadas a un segundo plano.
Que Santa Cecilia fuera declarada a finales del siglo XVI patrona de la música, no significa en absoluto que la relación entre las mujeres y el público fuera considerado como algo normal. Todo lo contrario, eran silenciadas, y reprimidas. Un ejemplo demoledor es la declaración en 1686 del Papa Inocencio IX: “La música es totalmente dañina para la modestia que corresponde al sexo femenino, porque se distraen de las funciones y las ocupaciones que le corresponden… ninguna mujer, bajo ningún pretexto, debe aprender música o tocar ningún instrumento musical“. Este edicto fue renovado en 1703 por Clemente XI.
La relación entre la vida de las compositoras, su obra y su significado social, ha sido tema de estudio de la historia de género. La obra escrita de Susan McClary refleja los objetivos (dentro ya de una corriente postmodernista) de un estilo de pensamiento que defendía a la mujer como parte importante en el arte musical.
Hasta entonces los musicólogos prescindían de las obras realizadas por las mujeres. La obra de McClary sacudió los cimientos de la musicología. Algunas de las primeras mujeres conocidas por su talento fueron Hildegarda de Bingen, Francesca Caccini, Clara Wieck Schumann (esposa de Robert Schumann), Fanny Cacilie Mendelssohn, María Teresa Von Paradis, o Alma Mahler. La mayoría eran pianistas, intérpretes de un instrumento que, por cierto, no estaba mal visto que lo tocaran mujeres.
Ya en el siglo XX, nos encontramos a pioneras de la música contemporánea, desde el experimental a la música popular: Sofía Gubaidulina, Clara Rockmore, Boswell Sisters, Lil Hardin, Billie Holiday, Nina Simone, Dorothy Ashby,Clora Bryant (la única mujer que ha tocado con Charlie Parker y Dizzy Gillespie), Valaida Snow, Alice Coltrane, Melba Liston, Violeta Parra, Mercedes Sosa, Fátima Miranda, Yma Sumac, Janis Joplin, Patti Smith, Joan Baez, The Slits,L7, Roxanne Shante, Queen Latifah, Cesaria Evora, Lauryn Hill, Bjork, Pauline Oliveros, Laura Spiegel, Kaija Saariaho,Cynthia Webster, Maryanne Amacher, Eliane Radigue, Laurie Anderson, Mercè Capdevila, y la mismísima Wendy Carlos (antes Walter).
Muchas de estas mujeres son cantantes, pianistas, arpistas, acordeonistas, y artistas sonoras que investigan con el sonido. Pero ver a una trompetista es mucho más complicado. Todavía hay géneros musicales con un rol aún muy machista. Es el caso de Ingrid Jensen, que tuvo que abandonar Nueva York para desarrollar su carrera, y no le sirvió mucho que  Art Farmer la apoyara. Se refugió en Europa, como tantas otras (Nina Simone doblemente oprimida, por ser mujer y por ser negra).
Lentamente se rompen barreras, pero en la mayoría de festivales, los que reciben cobertura de los medios son hombres. Siempre se destacan mujeres cuando son cantantes o pianistas, y mucho más si forman una banda de rock. Falta mucho camino por recorrer y la percepción pública de las cosas debe cambiar, desde el punto de vista de la escucha. La dictadura del mundo visual hace que la desigualdad entre hombres y mujeres no haya cambiado mucho en estos últimos años. Sirva este artículo de homenaje a las mujeres de todo el mundo cuyo trabajo se basa en la música, la composición y la interpretación.
(*) Este artículo, así como los demás de esta serie dedicada a las vanguardias sonoras en España y otros temas afines, fueron inicialmente publicados en el Blog del experto de FNAC.

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