jueves, 28 de enero de 2016

Construyendo democracia cultural en Madrid


Texto publicado el pasado lunes en el Blog El País de la Fundación Alternativas.


En círculos cercanos se plantea con cierta frecuencia ¿qué cambios se están produciendo en los nuevos ayuntamientos? Hablemos de Madrid, mi ciudad, y de un ámbito concreto, la acción cultural. Partimos de inercias, dos décadas y media, complejas de alterar por perezas, compromisos que hipotecan y/o motivos legales.

Pero hay cambios más que evidentes. Apuesta electoral clarísima de Ahora Madrid por la democracia cultural. Posicionamiento que traza unas líneas de intervención totalmente diferentes. Si durante décadas se ha apostado por qué todas tengan acceso  a la cultura –democratización cultural- el equipo de Carmena apuesta para que todas, además de acceder, podamos crear cultura  -democracia cultural-.

No es un cambio baladí, es transformar la prioridad centrándola en las personas, no en los equipamientos, ni en el ladrillo. Las actividades organizadas por el ayuntamiento central pasan de realizarse, casi exclusivamente, en los distritos centrales a los barrios. Cuando la Dirección de Actividades Culturales apuesta por trasladar los carnavales del centro a Tetuán o el Año Nuevo Chino a Usera, es una apuesta política, no geográfica, ni populista, así hay que entenderla. Postura que no es exclusivamente vertical-geográfica, también horizontal-económica. Los recursos destinados son decididos por todos los implicados (administración, asociaciones, colectivos, personas…).

Todo ello implica una nueva política económica de la cultura. Los recursos existen y políticamente se decide como gestionarlos con medidas como qué en las contrataciones públicas primen los contendidos y no solo la cuestión económica, como hasta ahora. Cambio imprescindible para que todas puedan acceder a los recursos públicos, y no solamente grandes empresas que entienden la cultura como algo residual para complementar sus otros negocios, normalmente relacionados con el ladrillo y la restauración o para hacer favores delictivos, Operación Púnica. Con medidas como las anteriores se pretende reducir la precariedad de buena parte del sector cultural independiente.

Pero es mucho más. La administración municipal cree en sus vecinas. Cuando Jorge García Castaño –concejal del distrito Centro- impulsa un proyecto ciudadano como Construyendo Cultura, de ello hablaremos en otro texto próximo, es otra apuesta política, pero también de confianza. La posibilidad de que la ciudadanía cogestione contenidos y recursos culturales es fruto de una confianza ganada, no regalada. Si en el distrito se han desarrollado espacios durante años, de manera voluntaria y autogestionada, como Patio Maravillas, Campo de Cebada, Esta es una Plaza o La Cornisa es una prueba de que la ciudadanía sabe y puede gestionar directamente. El ayuntamiento solo da los pasos para que sea posible.


La falta de democracia en la cultura gestionada desde los municipios solo se podrá transformar desde las periferias. En la época de las multitudes hay que volver a la animación cultural, la gestión es el pasado.

martes, 26 de enero de 2016

Adiós Leila Alaoui, fotógrafa de los invisibles



Artículo publicado ayer en El Español.
Se encontraba en la capital de Burkina Faso, Uagadugú, trabajando en un proyecto de Amnistía Internacional. Su inteligencia, simpatía, ilusión, sensibilidad y belleza no han podido con las armas que cada día siembran de sangre mercados, calles, plazas, restaurantes, mezquitas, metros, ferrocarriles, aeropuertos u hoteles. Leila Alaoui es una de la treintena de personas ejecutadas por proyectiles que toman el nombre de Alá en vano.
Le ha tocado a ella, era una de las nuestras. Si nos tocan a una nos tocan a todas, pregonamos una frase, que es mucho más que una oración. Una persona generosa que con sus imágenes e instantáneas daba existencia a lo que no es habitual, ni fácil, a veces ni recomendable, simplemente la vida. Las vidas de aquellos que nunca aparecen en los grandes medios, ni en publicaciones masivas, con suerte en museos y galerías, el exotismo vende, la multiculturalidad genera ciertos toques de elegancia y consideración.
Era capaz de plasmar en una imagen realidades muy sórdidas. Poner luz a las tinieblas. Generar confianza en mundos inexistentes. Captar una sonrisa, su sonrisa lo hacía posible.
La recordamos en Madrid, en el Colectivo La Latina. Su primera exposición en la ciudad: “Mujeres marroquíes en primer plano de la escena”, una galería de retratos de 28 artistas, mujeres de las letras y de las artes entre las que se encontraban escritoras, artistas plásticas, cineastas, fotógrafas, estilistas, actrices o músicas. Tenía 28 años, verano de 2011.

Amabilidad, ternura, simpatía y cariño desprendía en cada mirada, palabra, gesto, explicación. Todas y todos tratados con el mismo afecto y respeto. Era imposible no estar pendiente de ella, la dulzura en persona. Apego y tacto exquisitos reflejados en la obra expuesta. Todos preguntando, demandando información sobre cada una de sus fotografías, las cartelas eran manifiestamente insuficientes. Interacción activa algo imposible en los grandes museos.
Del CEPI Marroquí próximo se acercaron un buen número de mujeres de mediana edad, todas magrebíes. Unas con yihab otras sin velo. La emoción se palpaba y contagiaba. No era una gran galería, ni un gran museo, pero sí un lugar cálido, cercano, amable, estaba, se la notaba muy a gusto, en su salsa que diría un castizo del barrio vecino de Lavapiés.

SER DEL SUR
No acababa de entender, era habitual la pregunta: “¿Por qué me habéis elegido para que expusiera?”. Por su talento, por lo que representaba, como mujer joven, como magrebí, no había ni más explicación, ni más disquisiciones.
El lunes nos dejó. No sabemos, ni seguramente sabremos, si a las detonaciones que la hirieron habrá que unir la negligencia de responsables marroquíes y franceses, sus dos nacionalidades precipitando su desafortunado abandono. Su familia elevó la queja, las autoridades galas investigan. La cruel realidad es que ya no está entre nosotros.
Un 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, también en Madrid, Beirut, París, todo el sur del Mediterráneo… lugares para darles vida, sin ser consciente que su cámara y su vida, se iban a apagar en un lugar inimaginable. Un lugar, cómo otros muchos, donde la vida no parece valer la pena.
Leila es otra esas mujeres árabes que peldaño a peldaño muestran todos los días que ellas, las musulmanas, realizan su trabajo igual que cualquier otra.

Para muchos su ausencia será indiferente, para otros una mirada, otra más, donde reflejarse para relatar lo que mostró con su objetivo y su mochila, fiel acompañante. Leila es otra esas mujeres árabes que peldaño a peldaño muestran todos los días que ellas las musulmanas, las africanas, las de cualquier lugar del mundo, realizan su trabajo igual que cualquier otra. Ser de Sur no es ser menos, igualdad con el hándicap de tener que realizarlo en peores condiciones de todo tipo y menos medios.
El atentado de Uagadugú es otros más de violencia inexplicable. Terrorismo que donde más duro castiga es los territorios donde se engendra y dice defender, Leila víctima de una muerte injusta, como tantas otras. Para algunas hay gestos masivos incluso simbólicos, para otras ni eso. ¿Alguien ha visto, estos días, Yo también Soy Burkina Fasso en alguna red social o viñeta?

Adiós compañera.

domingo, 24 de enero de 2016

Un ‘Drácula esdrújulo’ llega a un Lavapiés mutante

Portada del libro
Portada del libro
Entrevista publicada en El Asombrario el pasado viernes.
Son dos personas imprescindibles del Lavapiés mutante actual. Cristina Mirinda, narradora ‘underground’, y Javier Herrero, diseñador, fotógrafo, ilustrador y lo que se precie. La primera lectura clandestina de ella, a la más tierna edad, fue ‘Cambio 16’. Él no pudo evitar las tentaciones de ‘Valentina’ de Guido Crepax. Ella dio vida a ‘Live Journal’. Él la da en www.laignoranciacrea.com. Ambos nos muestran el Lavapiés real y el fingido, barrio fruto, sobre todo, de las mezclas y las fantasías.
Todo ese imaginario se da cita en Drácula esdrújulo, un título único, una crónica esdrújula, frenética y gráfica.
“Proveniente de los Cárpatos balcánicos,

un vampiro, melancólico, magnético, romántico
y quizás, algo antropófago,
en busca de intrépidas víctimas féminas.
¿Un músico anárquico?
¿Un académico apático?
¿Un párroco díscolo?,
¿Un político tránsfuga?
Drácula no es un romántico, es un patético y pálido melómano”.

Canales y vías que confluyen, convergen y divergen gracias a la editorial Torremozas Con Cristina y Javier hemos mantenido esta esdrújula conversación:
¿Cómo aterriza un Drácula de un país inexistente en un barrio imaginario?
Cristina Mirinda (CM). Se trata de una historia que inventé hace años para contarla de viva voz, como narradora underground que soy, en dos sótanos de Lavapiés: en el de laEscalera de Jacob y en el de Diagonal. Nació por obra y gracia de un oulipiano ejercicio de creación de una historia con el mayor número posible de palabras esdrújulas. El viaje ha sido fructífero: de lo oral a lo escrito pasando por Lavapiés. Mi Drácula esdrújulo ha viajado desde los Cárpatos balcánicos para acabar impreso en un opúsculo minúsculo, con imágenes de Javier Herrero.
Javier Herrero (JH): Un barrio imaginario esconde siempre personajes imaginarios, aunque tanto barrio como personajes son más reales de lo que la fantasía sugiere.
¿La palabra se hace libro como el verbo se hizo carne?
CM: ¡Qué místico! Considero que la palabra contada en vivo y en directo es más carnal que el libro, mero receptáculo de letras y tintas, que solo cobra vida si los lectores se la insuflan.
JH: No ha sido fácil la conversión en imágenes y en libro un relato oral, como es el Dráculade Cristina. El reto era mantener la dinámica de la palabra hablada en un texto que, sobre el papel, tiene que leerse y podría perder el ritmo, la entonación y la intención.
Cuando se hace carne, ¿comienzan los peligros?
JH: Cada imagen siempre es un peligro. Desde que se visualiza mentalmente con la lectura del texto hasta que se hace visible, la tensión es siempre constante…, pero apasionante.
CM: Los peligros siempre están al acecho en el nudo de la historia, sea esta oral o esté ya capturada en letras escritas. Pero quizás, con ISBN mediante, empiezan otros peligros: los del marketing, los autógrafos, las críticas y las ínfulas.
¿Cómo se trabaja, en común, en un proyecto primero oral, después visual y luego plástico?
CM: Cuando cuento Drácula esdrújulo en uno de mis shows orales, narro lo que en mi mente veo. Javier Herrero, como todo el público presente en la contada, al escuchar los esdrújulos avances de la historia imaginó, a su vez, las escenas pero con su propio acervo visual y, luego, las plasmó, de manera lúcida, en sus magníficas ilustraciones eclécticas. Javier Herrero estuvo todo el verano gestando la criatura. Solo vi las ilustraciones al final del proceso, para mantener la sorpresa del parto. Nada de ecografías previas. Eso sí, durante el proceso quedamos mil veces en La vida tiene sentidos, en Lavapiés (Ave María, 20) para emocionarnos con el devenir del proyecto.
JH: No ha supuesto ningún problema. Todo ha sido muy fluido y como si estuviera destinado a hacerse. El relato lo contó Cristina en la presentación de la revista que coordino, La Ignorancia, y ediciones Torremozas nos propuso convertirlo en libro ilustrado. Que todos nos conociéramos de antes quizás ha sido determinante que haya habido tanta facilidad para el trabajo en común.
¿Hay muchas nínfulas en Lavapiés o todo es producto, también, de la imaginación?
CM: Me imagino que para un Drácula psicópata hay nínfulas crédulas en todas partes, en todos los distritos municipales.
JH: Supongo que la imaginación siempre tiene un poso de realidad (a veces demasiado).
¿Y Úrsulas Écijas confiadas?
JH: Aún tienen que cambiar muchas cosas para que ser confiado/a no suponga un potencial problema.
CM: Espero que cada vez haya menos. La malhadada víctima del Drácula Álvaro en esta historia, Úrsula Écija, es una osezna (Úrsula es osezna, me encanta) que toma por requiebros amorosos las estrategias depredadoras de un sádico. La falaz esperanza romántica anula su desconfianza preventiva. La mala educación sentimental hace vulnerable a cualquiera que anhela cariño desinteresado. Si sois almas sensibles, lectores potenciales, podéis empezar el libro por el epílogo apócrifo, donde revelo la esencia de esta leyenda urbana con aviso para navegantes. ¡Cuídate de los depredadores, fémina contemporánea!
Cirróticos o libres, ¿hay otras posibles alternativas?
JH: La cultura nos hará libres (aunque haya alcohol de por medio).
CM: Ascéticas, prolíficas y magnánimas.
¿Lavapiés o Barbarie?
CM: Que se civilice lo bárbaro. Un barrio céntrico y multiétnico puede ser un ejemplo de convivencia civilizada.
JH: ¿Qué sería de Lavapiés sin algo de Barbarie?
Si Lavapiés ya llegó al Parlamento, ¿la próxima estación es el infierno?
JH: ¿El Parlamento no era el infierno hasta ahora?
CM: ¡La política ubérrima! Me remito a la cita sobre el infierno de los vivos que Italo Calvino hace al final de Las ciudades invisibles: “El infierno de los vivos no es algo que será; hay uno, es aquél que existe ya aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Dos maneras hay de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo más. La segunda es peligrosa y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar, y darle espacio”.
¿Lo Máximo o El Económico?
CM: Las Bodegas lo Máximo (Calle San Carlos), actuales, y El Económico (Calle Argumosa), antiguo, con su cartel que reza: Soidemersol, que es Los remedios al revés.
JH: El antiguo Económico (Soidemersol), del que solo queda el espacio. Lo demás tiene un poco (demasiado) de impostura.
¿Un lujo vuestro trabajo?
JH: Llevar tu trabajo a cabo con ilusión y que acabe con un resultado visible siempre es un lujo.
CM: Inventar y contar historias, desde el escenario o desde un libro o una pantalla, es un lujo, sin lugar a dudas, y más cuando se trabaja en tándem.
¿Hacia dónde vais?
CM: Mejor es no saberlo, pues la efervescencia de la ignorancia es un buen combustible, pero el deseo es ir a… más. En lugar del No Future, reclamo, como Cristina Mirinda, narradora underground, el More Future, con eme de Mirinda, claro.
JH: Con la revista que hago, hacia lo que los colaboradores quieran. Es fascinante y se demuestra con ello que la creatividad está más presente de lo que parece y que no es solo patrimonio de unos pocos. Solo hay que estimular un poco. En cuanto a proyectos más personales, hay varios en proceso (fotografía, pintura, collage…) y, seguro, surgirán más cosas.
¿Habrá más futuro en común?
CM: Eso espero. La metáfora del tándem me parece óptima. Pedaleemos, Javier, pedaleemos. Y que los lectores lean y que el público de las sesiones de narración oral sea un rayo que no cesa.
JH: No lo descarto. De hecho, ya hemos dado vía libre a nuestra verborrea para que surjan nuevas locuras.
La presentación de ‘Drácula Esdrújulo’ tuvo lugar el sábado 23 a las 13.30 h. en Bodegas Lo Máximo (San Carlos 6, Madrid) con sangría ibérica y fideuá mítica.

Imágenes del adiós de Leila


Rayess Bek "For Leila"


Hace unos años trajimos a Madrid a Rayess Bek, ahora le dedica esta canción a Leila que también estuvo con nosotros aquí. Grandes recuerdos y tristeza contenida.



viernes, 22 de enero de 2016

"Vosotros poderosos" de Julia Boutros. Un himno de la primavera árabe (subt. español)


Un himno de la primavera árabe, un canto a la lucha por la justicia y la libertad.



"Desventuras de un actor marroquí" por Hicham Malayo.

El atentado de Burkina Faso acaba con la vida de Leila Alaoui

Fotografía de la serie 'No pasará' de la fotógrafa

Fotografía de la serie ‘No pasará’, de Leila Alaoui.
Nota aparecida en El Asombrario el pasado miércoles. 
Mientras esperaba para ser evacuada a Francia y tras ser operada de urgencia en el Hospital Notre Dame, la fotógrafa y vídeo-artista franco-marroquí Leila Alaoui sucumbió el lunes 18 a las graves heridas que sufrió tras recibir cinco balazos la noche del viernes, día 15, durante elasalto terrorista de Uagadugú, capital de Burkina Faso, donde se encontraba tomando fotografías para Amnistía Internacional, y que acabó con la vida de 30 personas.
Estuvo con nosotros, en Lavapiés, hace un tiempo, en las Noches de Ramadán de agosto y septiembre de 2011. Montamos una exposición de sus fotografías en el Colectivo La Latina, Mujeres marroquíes en primer plano de la escena (Marocaines au devant de la cene): una galería de retratos de 28 artistas marroquíes, mujeres de las letras y de las artes entre las que encontramos escritoras, artistas plásticas, cineastas, fotógrafas, estilistas, actrices o músicas. Leila Alaoui tenía 28 años y ya era toda una revelación. Y una gran persona.
Nos dejó… No es justo… No me lo puedo creer. ¡Qué tristeza! Buen viaje, Leila, querida amiga… Adiós, siempre te recordaremos.

De origen marroquí, Leila Alaoui nació en París (Francia) en 1982 y estudió fotografía en la Universidad de Nueva York City, después vivió y trabajo entre Marruecos y Líbano. Su obra explora la construcción de la identidad y la diversidad cultural, a menudo a través del prisma de las historias de migración que se cruzan en el Mediterráneo contemporáneo. Sus imágenes expresan realidades sociales utilizando un lenguaje visual que combina la profundidad de la narración documental y la sensibilidad estética de las bellas artes. Su trabajo ha sido expuesto internacionalmente desde 2009, incluyendo el Instituto del Mundo ÁrabeArt Dubai o la Maison Européenne de la Photographie de París, y ha sido publicado en periódicos y revistas, como The New York TimesLe SoirFDM y Vogue.
Murió asesinada en 2016 en Uagadugú, Burkina Faso.

jueves, 14 de enero de 2016

@ftotoro y @BelenGNieto Absolución

Los 19 y 26 de enero se celebrará, finalmente (después de 4 años y medio), el juicio pendiente tras la detención que sufrieron Flavia y Belén el 17 de agosto 2011 al finalizar la manifestación Laica con ocasión de la visita del Papa a Madrid. Piden un año y medio de cárcel para Flavia, para otros detenidos la petición de pena asciendo a cuatro años. 

Ese día íbamos juntos a la manifestación. Salimos de la Plaza de Carros, punto de reunión de Asamblea de Austrias 15M, pasamos por Puerta de Moros, La Cebada, San Millán, Duque de Alba, Tirso de Molina, Doctor Cortezo, Jacinto Benavente, Carretas y Puerta del Sol. No pudimos acabar la marcha. Personas del JMJ lo impidieron. Las fuerzas de seguridad se olvidaron de una marcha estaba perfectamente legalizada. Se pusieron del lado de los saboteadores, caso único, que yo sepa.


Todo el recorrido fue una fiesta. El calor animaba, el 15M nos daba toda la energía. Hubo muchas provocaciones, la marcha era legal, pero  íbamos a nuestro rollo, no entramos en ningún momento al trapo. Allá cada uno con sus rezos, misas y valles de los caídos. Belén tu sabes de que hablo.

Nos quedamos en Sol. Vamos hacia la calle Mayor cuando se produce una carga policial. Aparentemente no había ningún motivo, ya estábamos de retirada, nos íbamos a tomar unas cañas a La Latina, nuestro barrio, es el camino más corto. No había nada que temer, no había pasado nada realmente grave. En una calle vecina, nos enteramos después,  la policía retiene a nuestra amiga Patricia Horrillo  por ejercer su trabajo, periodista.


La carga nos separó. Ellas por una calle, yo por otra. Tres días sin ellas, nos marcaron mucho. Nos unieron, no olvidaremos. Seguimos en algunos momentos en mundos diferentes, pero continuamos juntas.

Por fin, el juicio. Se llevará a cabo a las 9:00 de la mañana (ambos días a la misma hora) en la Sala de Audiencia, Calle Julian Camarillo, 11 (Edificio Roble II) en Ciudad Lineal.

Allí estaremos.



El video de su detención, de Fanetín nos muestra que no estaban haciendo nada. Por cierto llevábamos una pintura que hizo Flavia que tenía su valor, nunca apareció. A saber qué casa o despacho estará decorando o al no entender de arte la arrojaron al contenedor más cercano. La insensibilidad e ignorancia es algo natural para algunxs.

Tiempo después Belén y Flavia narraron aquellas interminables horas:


“... Desde el minuto uno de la detención dejamos de ser ciudadanas para la UIP. Nos esposaron, nos metieron en el furgón y, tras una larga espera, nos llevaron a la comisaría de Moratalaz. En ese trascurso de tiempo no hablaron con nosotras ni siquiera para responder a nuestras preguntas: ¿Por qué nos detienen? ¿Dónde nos llevan? ¿Qué sucede?

Una vez en la comisaría de Moratalaz nos metieron en una sala, sentadas en sillas mirando hacia la pared durante aproximadamente 5 horas en las que fichaban nuestras pertenencias e íbamos pasando una a una (las 8 detenidas) a una habitación donde nos esperaban 3 policías tapados con pasamontañas a leernos los derechos. Una habitación escalofriante con banderas Ultra Sur colgadas en las paredes.  

Durante esas largas horas, nos gritaban para que agacháramos las cabezas al suelo, no nos quitaron las esposas ni para ir al baño.  Los insultos y amenazas de expulsión del país a 2 personas de otras nacionalidades eran continuos.

5 horas más tarde, y sin saber aún cuánto tiempo permaneceríamos allí, nos bajaron algunos pisos hacia los calabozos, besando escalón por escalón.

Una vez allí, íbamos de una celda a otra. Nos desnudaron y nos hicieron sentadillas. Los calabozos huelen mal. Las celdas de 15 x 15 baldosas tienen una colchoneta sucia y de insoportable olor. La primera noche no pudimos dormir en ella, la segunda noche nos dio igual porque nuestro olor no era mejor  después de tantos nervios y sudor. No nos dieron agua, sólo un mini zumo y de comer un plástico con garbanzos  que sólo el envase apestaba y no pudimos ni abrirlo.

Cada vez que alguno quería ir al baño, tenía que gritar con fuerza durante varios minutos para que un policía de guardia nos sacara al servicio.

No sabíamos cuándo vendría el  abogado a informarnos de qué se nos acusaba y cuándo saldríamos de allí. La incertidumbre de no saber paralizaba el reloj. No teníamos noción del tiempo.

2 noches y más de 45 horas detenidas. El viernes a las 9 de la mañana llegamos esposadas a declarar ante la jueza en los juzgados de Plaza de Castilla. Y a las 16h nos daban libertad con cargos. 7 horas en esos repugnantes calabozos, insalubres.

En general, el trato fue humillante y vejatorio. Lo hacen con total impunidad convencidos de que es eso lo que te mereces. Durante meses, estuvimos yendo a firmar al juzgado cada 15 días como medida cautelar.

En todo este proceso, durante y después de la detención, ha sido imprescindible contar con el apoyo de colectivos y asambleas y, especialmente, la Asamblea de Austrias, nuestro barrio, que se movilizó e hizo visible nuestra detención desde el minuto 1. No es posible superar una situación como ésta si no hay una red de personas que luchan junto a ti y demuestran que no estamos solas en este camino. Reafirma tu convicción de que estabas donde tenías que estar, defendiendo el derecho a levantar la voz.

Por supuesto, la creación de una caja de resistencia para hacer frente a los gastos judiciales que conlleva este proceso, es fundamental. Solucionar de manera colectiva una situación que sola no puedes afrontar.

El apoyo refuerza, estimula y regenera para seguir pisando las calles.”

Mari Angeles Maeso lo contó  con la grandeza y sencillez que cuenta las cosas.


DECLARACIÓN ANTE LA POLICIA DE MORATALAZ
En el país de la risa la ceniza precede al fuego, Larrea

Que yo tuviera un instante
en el que deseara ser ella me sonroja.

Pero vaya en mi descargo que dicho instante
tuvo que ver con el arcoíris de su pelo
con el vuelo ibicenco de su falda
y hasta con un par de silencios como piedras
de los que ella emergía con pabilos
de júbilo misterioso.

Ella y los golpecitos de sus uñas
(rojas, negras, verdes, azules, gualdas)
tan bien cortadas y a por todas.
Ella tras la mesa de cristal comprada en ARCO
haciendo bailar un bic mordido
con el que tachó mi nombre.


Creo que el quid para yo tuviera un instante
en el que deseara ser ella vino del cenicero:
Mira, la cosa está muy mal,
pero  vamos en el mismo barco,
si la empresa gana…todos ganamos.
El mundo ha cambiado antes que nosotros,
sólo es cuestión de inteligencia.
(Ahí sucedió el primer silencio)

Ella lo llenó con sus siete vértebras cervicales
curvadas hacia mí, y, como en un cara a cara
de verdad: Tienes suerte,
hay un puesto para gente como tú.
Hay que remar y mucho, por ahora
nos vemos obligados a retrasar pagos…
Pero se está resolviendo. Y tenemos la certeza
de que este barco no deja en tierra a nadie inteligente.
(Ahí sucedió el segundo)

Ella seguía pareciendo feliz en su caja torácica
aplastando cigarros con fuerza.
Más allá del martillo, el yunque y el estribo
yo buscaba por mi oreja un caracol que no salía.
Entonces ella, la democracia, cogió carrera:
De momento no podremos pagarte,
pero te aconsejo que confíes
y que empieces de inmediato,
se trata de una gran empresa,
que viene de lejos, de toda la vida...
(Ahí se hizo el tercero)

Ella cubría las cenizas con las falanges de sus manos:
Sólo hacen falta ganas de remar, la juventud
pregunta por salarios, vacaciones, pagas extras
y son pocos los que entienden
que se trata de arrimar el hombro
como hacemos los demás.

Pero de súbito, algo en su maxilares no era humo,
algo a la altura de las costillas falsas,
algo sin duda de ser óseo
puso mi columna en pie y corrí hasta Sol,
donde ustedes me apalearon y detuvieron.

(A los centenares de heridos y detenidos del M-15. Y a tantos otros que les precedieron, también heridos y detenidos por el mismo grito: “Parece democracia y no lo es”)


Mari Ángeles Maeso