miércoles, 12 de marzo de 2014

Dos documentales dirigidos y protagonizados por mujeres nos acercan a otra escena musical

Artículo publicado en El Diario Vasco, el viernes 7 de marzo de 2014.

Una realidad cada vez más amplia imposible de visibilizar en las televisiones y en las salas de cine comerciales, solo accesible a través de la Red
 

La aparición de Las Vulpes en el programa de TVE Caja de Ritmos fue uno de los hitos de nuestra televisión musical. La actuación del grupo de Barakaldo fue tan polémica que la dirección del ente público canceló el programa y Carlos Tena, su director, desapareció desde entonces de la pequeña pantalla. Aquellas imágenes son de las pocas que existen en televisión protagonizadas por un grupo punk nacional femenino. El rock, el garaje, incluso el rap o el indie femenino menos comercial, tienen escasa difusión en este medio. Último Resorte, Belladona, OK Korral o Anarkadas no tuvieran apenas ocasión de acceder a los hogares de millones de personas a través de ella.

Nuestro cine musical es escaso en referencias. La mayoría de las películas son de ambiente costumbrista y folclórico, interpretado por niños prodigio o protagonizados por artistas muy populares, pero también existen algunas dignas excepciones: Un, dos, tres al escondite inglés de Iván Zulueta, Spanish Players de Patric C. Taladriz, Sevilla City de Juan José Ponce o más recientemente Zuloak de Fermín Muguruza. Lo que es prácticamente imposible de encontrar son documentales musicales protagonizados y dirigidos por ellas.

Recientemente se han estrenado dos autogestionados en consonancia con la filosofía “do it yourself”, de difícil acceso a salas comerciales y solo visibles en circuitos alternativos o a través de Internet: Tomar el escenario es un documental llevado a cabo por el colectivo barcelonés Autoexpressió Produccions. Versa sobre presencias y ausencias de las mujeres en la música alternativa. Realidad que según su directora Elena Idoate Ibáñez “sigue sin estar suficientemente normalizada”, para continuar señalando que “las escenas alternativas tienen unas prácticas y unos valores que permiten que las mujeres se expresen con libertad y comodidad. Pero lo cierto es que persisten algunas actitudes patriarcales, a veces abiertamente machistas, otras más sutiles, y en otros casos invisibles”. Una veintena de entrevistas para adentrarse en el mundo del punk, afterpunk, hardcore, pop, metal, grunge y rap femenino, compartiendo experiencias y vivencias personales y profesionales. Integrantes de Bittah, The Capaces, iShake!, Carmonas, Criatura, Gruppo Paralelo, YAY, Lluna Roja, Metralletas Distorsionadas, Las Rodilleras, Rotten Nuttes, Las Sexpeares, Algo Tóxico, Zinc & Vecchias, We Ride, Yogur de Pera y Zwit & Nashira, se ponen delante de la cámara expresando las barreras que tienen para sacar adelante sus propuestas mostrando diferentes estrategias para transformar dicha realidad. Muchos grupos son mixtos pero ¿están ‘ellas’ realmente presentes activamente? Diversidad de comentarios y opiniones.

Monica Demes es una directora brasileña que estudió cine en Madrid. Antes de regresar a su país se planteó hacer algo en Europa. Vera Domínguez, integrante de la banda His Haircut, la invitó a que grabase su participación en el About a Girl Festival, protagonizado por bandas de chicas. “Me encantó la fuerza de tantas chicas en el escenario, cada una con su estilo y su proyecto musical. Estéticamente me encantó. Por otro lado, su fuerza fuera del escenario también me impactó porque eran ellas las que organizaban y producían todo, además de componer, llamar a los músicos que trabajaban en la banda, etc… Y claro, trabajar para mantenerse. Creo que ellas merecían un espacio que podría servir de ejemplo a otras chicas, para que ese mundo del rock también tuviera un espacio para las mujeres, más igualitario. Un espacio para la nueva música producida por mujeres”; así surgió Women On Stage.
En este audiovisual tipo road movie participan integrantes de Gatonieve, His Haircut, Mae Kurz, Cardigan Bridge y Santa Marta Golden, las dos primeras bandas son de Madrid, Mae de Barcelona, Cardigan de Galicia y Santa Marta de Granada, ellas son las líderes de un proyecto musical y no apenas la cara bonita de la banda mostrando la lucha de las artistas jóvenes, que buscan su lugar en el mundo de la música.

Women On Stage se ha intentado mover en tres canales de televisión, ninguno lo ha querido producir en formato de serie. El más interesado puso como condición “que solo lo harían si las bandas fueran con chicas famosas”. Otro estrictamente musical que “solo hacían reality shows para adolescentes” y el último “que solo producían series de ficción y no querían hacer series con lenguaje documental” según comenta su directora.
Ambos proyectos se han desarrollado por el apoyo de amigos, conocidos y escuelas de cine, que han prestado materiales y recursos técnicos y las aportaciones económicas de sus directoras y de personas muy cercanas a ellas.
¿Existe un cine musical feminista?
Elena Cabrera, periodista y responsable del sello musical independiente Autoreverse, lo tiene claro “Estoy segura de que existen diversas escenas musicales feministas, yo conozco, al menos, una, y es la que florece en torno al Ladyfest en Madrid. Sobre las características y principales protagonistas comenta: “Me parece importantísimo, vital y esencial las mujeres que están promoviendo los últimos Ladyfest, y no son solo gente que hace música, también son poetas, dibujantes, pensadoras, promotoras y todo tipo de activistas. Para mí ellas son sus protagonistas más importantes. De grupos, nombraría también a Perra Vieja, que hacen punk con enfoque feminista y también a Le Parody y a Hilda Hund, desde una perspectiva más 'cancionera'”
Patricia Godes, veterana de la crítica musical especializada, difiere de lo anterior y manifiesta que es “difícil pensar en términos de feminismo en el país que ha aportado a la humanidad el término machismo”, para continuar afirmando que “la invasión del pop y el rock anglosajones en los 50 y 60 convirtieron la música juvenil en un panorama masculino con excepción de algunas muñecas pop. El punk y la nueva ola de los últimos 70 cambiaron un poco las cosas gracias a figuras femeninas que instantáneamente se hicieron muy famosas. Seguramente se trataba de mera discriminación positiva, pero posteriormente, las mujeres no han tenido problemas –al menos en el ámbito alternativo– para subirse al escenario y tener trayectorias musicales. El discurso feminista brilla por su ausencia porque, en realidad, las mujeres están tan mimadas y consentidas en la música que creen que no necesitan reivindicar nada”.

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