miércoles, 27 de marzo de 2013

Conversando con Pau Donés (Jarabe de Palo)


Artículo publicado el pasado viernes en El Diario Vasco aprovechando que esa noche actuaba en Ermua.
Un piano, una voz, una guitarra, unas congas, un poeta, unas vídeo proyecciones, una escenografía sobria, una melodía y una idea, dan forma al espectáculo más intimista de Pau Donés o lo que es lo mismo, Jarabedepalo. Un recorrido por las canciones más populares del grupo surgidas en casi dos décadas que, por primera vez, se pueden escuchar y ver en este inusual formato. En escena Jaime Burgos (piano), Donés (guitarra, voz) y un invitado virtual Carlos Tarque (M-Clan), que muestra su faceta artística menos conocida, la de poeta.  
Conversamos con Donés sobre este nuevo montaje “Se trata de una revisión de las canciones de amor de Jarabedepalo, quizás las más populares”. Sobre la elección de este tipo de propuesta comenta “En los dieciocho años de trayectoria hemos escrito muchas canciones y por qué no llevarlas al terreno donde mejor se manejan, el de la interpretación ‘más pura’, es decir, instrumento y voz solamente”. ¿Por qué el piano? “Por ser un instrumento muy romántico” –continúa sin pausa– “nos metimos en el local de ensayo con Jaime Burgos durante una semana, nos gustó muchísimo el resultado, le dimos caña y decidimos mostrar los temas con una ambientación especial, una escenografía que envuelve y refuerza el clima intimista que el espectáculo pretende”; ahora se presenta en teatros por todo el Estado y en clubes de jazz y de blues en América y Europa “donde están preparados para albergar este tipo de onda”. Recintos más íntimos, donde sentir muy de cerca la respuesta del público “la primera vez que presentamos algo nuestro de forma tan íntima”.
Espíritu inquieto, inconformista, que gusta controlar todos los detalles de su carrera gestionada directamente desde su propia oficina y su propio sello. ¿Reinventar, reciclar, cambiar? “Es un paso natural. Somos un grupo de música y esa disciplina también conlleva un negocio, combinando unas cosas con otras hemos aprendido mucho. Nos hemos dado cuenta de que hay cosas que no funcionan, que no nos gustan, que se pueden mejorar, adaptar a nuestra manera de hacer”. Se siente alejado del negocio discográfico, de la industria Los Rodríguez, Estopa, Jarabe… casi no sonamos en las radios, Loquillo tampoco. Estamos cada vez más lejos de lo que suena en el negocio, la solución: montártelo a tu manera”.
En otoño editan su tercer disco en su sello Tronco Records, el adelanto “Buenas noticias” se puede descargar ya libre y gratuitamente, algo que llama la atención de alguien que siempre se ha manifestado con contundencia contra la llamada piratería. “Es una opción que tiene una justificación, quería quejarme por todo lo que está pasando y lo hago con una canción, una ‘demo’ que comparto con quien escucha música y se siente como yo”. Un síntoma evidente de los nuevos tiempos, de la nueva realidad de la música, de los creadores, de los seguidores. “Nos ganamos bien la vida, pero sobre todo seguimos disfrutando de nuestra profesión en momentos en los que ese disfrute es cada día menor. Existe un desánimo general y nosotros seguimos disfrutando mucho con lo nuestro, porque podemos hacerlo a nuestra manera”.
Sobre la situación actual de la música y la cultura “mejor no pensarlo. En esa búsqueda de seguir haciendo lo que me gusta, de disfrutarlo, de ganarme el respeto, lo que ocurre aquí me interesa poco” –para añadir– “que el Gobierno considere que la cultura debe llevar un IVA tan desproporcionado, que no considere la música como cultura. Que no tengamos una carrera de música en la universidad, que en la radio no se ponga música que emocione, claro que me preocupa, pero al final lo que me interesa es estar contento con lo que hago y que la gente me respete como artista”.
Su voz recia, pujante y poderosa durante toda la conversación se encoje, se aflige, se entristece “es fuerte que la música en España no se considere cultura, que los músicos no seamos patrimonio cultural cuando fuera se nos conoce por eso, no sólo los músicos, los cineastas… Somos conocidos porque hay un Alejandro Sanz, un Joaquín Sabina, un Pablo Picasso, un Plácido Domingo, un Pedro Almodóvar… Seguimos viviendo en la España de la pandereta. Durante un tiempo me frustró, un tiempo corto, pero enseguida cambie el chip”. Palabras que marcan cierto distanciamiento que no parece real “me gano la vida básicamente fuera, pago los impuestos en España, y me jode que los políticos mal gestionen nuestro dinero, que nos engañen, que nos roben, nos crujan a impuestos y después ellos cobren en dinero negro. Hay que cambiar ya”.
Mientras esto se produce, o no, sigamos escuchando y disfrutando con la música, con los músicos que no se resignan, que se niegan a mantener los estereotipos, que se inventan y reinventan cada día conocedores de que la música posiblemente no cambie el mundo, pero ayuda a llevar de mejor manera la apatía.

Gose "Ezetz" actúan en Madrid el 6 de junio junto a Zuloak


domingo, 24 de marzo de 2013

Crítica del pensamiento bastardo


Publicado por ADILKNO, Fundación para el Desarrollo del Conocimiento Ilegal (Foundation for the Advancement of Illegal Knowledge, ILWET), Amsterdam, 1995

 Traducción: Carolina Díaz


 
Ahora que la figura histórica del bastardo se ha desembarazado de su papel como apreciado miembro de la familia monoparental, puede evolucionar con toda inocencia y covertirse en una categoría estética bastante espectacular. La crueldad cede el paso a la belleza. Los Bastardos Unidos de Benneton. El bastardo, que encarna la seducción, es el resultado visible de un alto grado de irresponsabilidad. El bastardo moderno, muy seguro de sí mismo, irradia la armonía de una nueva disposición genética, cultural y tecnológica. El hijo ilegítimo, como prototipo del Niño Artificial, es una figura emblemática de la familia burguesa. La historia del siglo XIX está repleta de sirvientas e institutrices caídas en desgracia. La mojigatería se aseguraba de ocultar cualquier desliz dentro del matrimonio bajo el manto del amor. El bastardo, que evoca el tierno recuerdo de la posibilidad de un amor inocente es, según la versión oficial, la víctima de una violación, del racismo, de la ambigüedad moral o de la historia del mundo. A pesar de todo, ya hace mucho tiempo que no ocupa un lugar en las estadísticas oficiales. En lugar de ello, se ha convertido en un caso necesitado de terapia. Fruto de las circunstancias, de familias rotas, este accidente producto del fracaso matrimonial busca una madre y un padre propios, una lengua y una tierra. ¿De verás es eso tan lamentable? El cristianismo nos proporciona el ejemplo modelo del bastardo organizado. Jesús de Nazareth tenía una madre, desde luego, pero ¿quién era su padre? La búsqueda de una respuesta a tan difícil pregunta dio lugar a una religión de repercusión mundial. La tradición ha provisto a este salvador de rizos rubios y ojos azules. Para completar esta imagen, deberíamos tener en cuenta que nació en un establo y viajó a Egipto en una alforja, meros apuntes intelectualoides. La ilegitimidad del Niño Dios hace las veces de puente hacia lo sagrado, hacia lo metalegal. Normalmente sólo podemos esperar que surjan unos pocos santos de cada unidad espaciotemporal. Tan pronto como estalla la crisis tienen derecho a anunciar sus profecías.

Adolph Hitler, ese bastardo de raza aria y piernas torcidas, es un experto en este campo: "Los más fuertes deben gobernar y no deben mezclarse con los débiles que merman su grandeza". En otra ocasión Hitler postula la tesis válida de que "antes o después toda mezcla racial provocará la caída del bastardo siempre y cuando el elemento superior de esta mezcla se mantenga puro dentro de un conjunto que más o menos se asemeje a una raza". En esto basa su diagnóstico de la situación política: "La raza se 'ennegrece' a un ritmo tal que se podría hablar del origen de un estado africano en Europa. Un poderoso estado mulato afroeuropeo está surgiendo entre el Rhin y el Congo".

Hitler expresó en palabras una angustia que hoy en día se ha convertido en el deseo de mezclar las razas. Hitler sin duda tenía razón con respecto a su reino mulato. Sus encarecidas advertencias han quedado completamente anticuadas y muestran que seguía estando en conflicto con sus propios orígenes dudosos. Lo mismo ocurre con el interés por dicotomías que nos recuerdan a la figura del bastardo como son alto y bajo, gordo y delgado, oscuro y claro, corto y largo, fuerte y débil: ¡la diversión y el éxito de tu 'propia' identidad!

Al llevarse a cabo investigaciones más detalladas en el campo de la biología se descubrió que, incluso hoy en día, los genes de un 10% de los niños nacidos no corresponde a los de sus padres legales. Y esto no es una mala noticia para la salud. En la actualidad, la raza depende del suministro de genes frescos y salvajes venidos de fuera para mantenerse en forma. El bastardo sanguíneo ha dejado atrás el proceso de emancipación y avanza de la pureza genealógica al enriquecimiento de un paisaje genético que, de otro modo, estaría empobrecido y yermo... y que, de acuerdo con el discurso tecnológico dominante, sería también un paisaje degenerado. Si debido al agujero en la capa de ozono no nos podemos sentar al sol, sencillamente incorporaremos un par de genes oscuros a nuestro linaje. "Durante los próximos años todos los holandeses nos iremos volviendo más oscuros" afirmó un antiracista declarado en un programa de televisión. La figura del bastardo procede del concepto de pureza racial y actúa como contrapunto de las familias devotas que celebran ritos en la puerta principal de sus casas.

El bastardo representa la conclusión realista de que no hay manera de frenar la naturaleza y de que debemos vivir conscientes de las consecuencias que conlleva el desarrollo de una especie sin división de razas. Si acogemos a un antepasado de una segunda rama en nuestro entorno hacemos posible el desarrollo de un pragmatismo privado. Desde ese momento, el bastardo no sale con desventaja; como todos los demás, tiene que demostrar lo que vale. Ahora que la familia, como principal manifestación de nepotismo, se enfrenta a su propio declive y caída, nos podemos dedicar a purificar nuestros actos. "Yo soy políticamente correcto, tú eres políticamente correcto": es el amanecer de la psicocracia. De ahora en adelante no se puede culpar a los antepasados, ni por la educación ni por la herencia genética que nos han dado. Ha llegado la hora de someternos a la dictadura del futuro. El destino ya no nos persigue, nosotros hemos de perseguirlo. Si esperas pasivamente, te adelantarán por la izquierda y la derecha y no ocurrirá nada: es la condición en que se hallan miles de vidas aparcadas. Ahora el bastardo cultural se pone manos a la obra en busca de su propia realización y tiene problemas al enfrentarse con la cuestión de la etnicidad verdadera. Debe representar siempre esta mezcla. Los críticos culturales siguen obsesionados con el análisis de las influencias individuales con el fin de elevarlas a categorías éticas, humanísticas y religiosas. Tras la declaración se produce el ascenso a la alta cultura.

También hay que tener en cuenta la controversia sobre la mezcla de razas y la adulteración que se están produciendo de veras, una causa por la que ya no hace falta luchar ; es precisamente por esto por lo que la figura del bastardo no es un concepto que vaya a afectar las relaciones entre personas. El pensamiento impuro no mantiene los límites a que se sometía a la mezcla. Es un parásito de la belleza de su propia impureza. La inteligencia mixta vive gracias a los fallos de la memoria, a la fascinación morbosa, a argumentos erróneos y a motivos impuros. No representa ningún cambio, lo lleva a cabo sin casi darse cuenta. No se decodifica lo codificado, sino que se pervierte. El intelecto hecho bastardo está sacudiendo las rejas de la jaula que en que se ha encerrado el poderoso concepto. La negatividad, siempre y cuando no se pueda aplicar o no se pueda llegar a ella por consenso, puede llegar muy lejos y hacer caso omiso de las condiciones existentes. Una idea clara no resulta de especial interés para el bastardo. Por el contrario, prefiere manosearlo todo para provocar un cortocircuito, siempre vigilando los resplandores de pensamiento a los que necesariamente siguen truenos que a veces tienen resultados inmediatos o refrescan la creatividad. El bastardo se alimenta a base de modelos en decadencia, no para reciclarlos sino con la convicción de que lo total siempre es lo falso. El conocimiento adulterado reconoce las puntos flojos, las desventajas y lo superfluo, la falta de motivación de la verdad que se representa con torpeza. Las catástrofes ya no nos afectan sino que nos pasan de largo. El bastardo interrumpe las grandes líneas y enturbia la claridad de los sueños futuros. Está al borde del fracaso, alterando la perspectiva de lo bueno, no tanto por felicidad ante la certeza del fracaso como por devoción ante el movimiento de occidente a medida que se empaña la pureza cristalina de las líneas divisorias.

Tras la fascinación por el mal que caracterizó la década de los 80, hoy nos ocupa el interés por el fracaso. Ya no leemos sobre la seducción, la pretensión, la perfección, el glamour, la pasión como autoexpresión en estado puro. El mal tuvo que borrar todo el bien de los sesenta y tuvo un éxito magistral.(c.f la evolución en 1989). Pero, a pesar de todo, el mal tiene un sucesor. No se produjeron ni el triunfo de la dialéctica, ni la síntesis histórica del mercado y de la democracia, tampoco se pudo hallar una nueva tesis que se opusiera a las anteriores. El buen socialismo dio paso, no sin razón, al capitalismo del fracaso. Tanto el sistema como sus siervos se sometieron a una revaluación de valores y entretanto nada ha cambiado. Una situación indefinida en la que a nadie la interesaba ya representar con palabras ni el mundo y ni su propio ego (ni nada relacionado con estas dos cosas). El caos reina, algo que tampoco hace posible una visualización anárquica. La lucha inmemorial que se disfraza de iniciativa privada destructiva se produce en medio del cemento podrido y de las estructuras gubernamentales en bancarrota. Llegados a este punto se echa en falta la aparición heroica del dramáticamente anunciado fin de la historia. La sociedad del espectáculo nos arroja sin previo aviso a la sociedad del debacle. "Aprendemos de Guy Debord".

La fe pagana en los nuevos medios, en la vigilancia, la adaptabilidad, el reaprendizaje, la improvisación, la imagen, la identidad o en la gestión de provectos es el método infalible para la introducción de nuevas técnicas. Al principio nos asombra que todos estos curiosos aparatos y conceptos funcionen. Pero cuando su uso se extiende y de veras funcionan se empieza a prestar más atención a los momentos en que los métodos y las técnicas fallan e inmediatamente se desprecian. Una vez se alcanza la normalidad toda cibertécnica pierde su aura y puede utilizarse de modo rutinario. Una vez el software y el hardware cesen de cumplir su promesa, la ira del consumidor se dirigirá a las máquinas y sus creadores. Es estupendo dejarse llevar por la ira y tirar las máquinas defectuosas por la ventana; ver cómo se van apilando en la calle.

El grunge y la generación X han movilizado la autenticidad del fallo elemental frente al resplandor elástico del éxito denegado. El descubrimiento de este estancamiento es el giro de 360 grados que se ha producido de modo sorprendente en la historia desde 1989. Mientras se seguía anunciando el final del progreso nada cambiaba. Pero el filósofo de la liberación, Fukuyama, no podía prever que la chapuza se haría con la victoria total. Desde luego, los principios con una organización propia como el caos, la vida artificial, los fractales, la internet, la complejidad, la biosfera II y las turbulencias se reciben con optimismo, pero aún no han salido de su fase publicitaria. Como consecuencia, no se produce la metastasis cancerosa y no dejan de ser modelos. El fracaso, por el contrario, no es en principio un modelo, ni mucho menos una estrategia. Es en este sentido en el que se desmarca de todas las ideas que se generaron en los ochenta. La caída no es un destino: el destino nos aborda desde el exterior, mientras que el fiasco viene de dentro sin que se haya podido programar con antelación. La decepción inherente que se produce no es un virus que se pueda eliminar del programa. En la era de la sobreorganización y del exceso social de experiencia, evitar una decepción se ha convertido en terreno peligroso en el que el éxito queda atrapado. Aún se intenta redefinir el fracaso como una etapa de la que hay que aprender, pero, pese a ser conceptos poderosos y convincentes, ni Omo Power, ni el Pentium-Chip de Intel, ni Windows 5.1 de Microsoft, ni el CD-I de Phillips, ni el poder atómico, ni la reunificación de Alemania . . . . nos han llevado a nada. Nos equivocamos en dos aspectos: podemos adoptar el ángulo equivocado con el objeto correcto o aferrarnos por los pelos a la cuestión errónea y cubrirla con la teoría correcta. Ahora, después de que la cultura pop adoptara la falsa pose de perdedora, podemos comprender el fracaso de la teoría. Derrida confiesa que "en su Gramatología iba completamente desencaminado". También Lacan admite que, después de todo, el subconsciente no está estructurado como el lenguaje. Una decepción para toda una generación de estudiantes de doctorado. Ahora esperamos un estudio sobre el desmantelamiento total de las teorías de Nietzsche: ¡el eterno retorno es imposible! El superhombre no es más que un bastardo.

A veces se dice extraoficialmente que Marx estaba equivocado... Pero ¿qué nos quedará del concepto de Ryle de la mente cuando John Garang se base en él para establecer un gobierno en el sur de Sudán? Se acerca la era en que el pensamiento será una tormenta de ideas. La falsificación total no disminuye el posible calor que emana de la teoría que se revela como mentira. Si lo analizamos con calma veremos que el pensamiento no se ocupa de la pregunta ¿qué constituye el mundo? sino ¿cómo se organiza éste cuando se observa desde un ángulo concreto?. El presente clima de pensamiento está dominado por el uso escéptico del discurso, se puede hacer de todo con él: ¿representa algo?, ¿trata de algo?, ¿se puede hacer algo práctico con él?, ¿tiene ilustraciones?, ¿se lee bien?,¿es demasiado complicado?¿nos lleva a alguna parte?, ¿se vende bien?, ¿resulta convincente?, ¿es todo cierto de veras?, ¿podemos ganar puntos con él? El problema con el concepto de discurso que defiende Foucault es que no se puede descomponer (al menos según la cubierta del libro). Desde luego, el discurso puede debilitarse, perder su enfoque, dar giros radicales, extenderse por todo el campo de la realidad, penetrar en los lugares más íntimos, prohibirse, obtener poder o formular un poder opuesto, pero no puede detectarse con un detector de mentiras. La propia verdad tiene continuas filtraciones. En general el discurso no se maneja públicamente sino que opera sigilosamente entre bambalinas. ¿Fracasará alguna vez la teoría de los medios? ¿Se equivocará por completo, de tal modo que todo el mundo decidirá de repente dedicarse a otra cosa más razonable? Os lo aseguramos.

Derribos Arias en Musical Express


sábado, 23 de marzo de 2013

Conversando sobre la gestión de las músicas actuales




Reproduzco la conversación que mantuve hace unos días con Julio Castro para:  laRepúblicaCultural.es
  
Hace unos días, Rubén Caravaca presentaba un libro, escrito por él y patrocinado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo. El tema tiene un interés que trasciende fronteras, y ya desde el título puede generar curiosidad: La gestión de las músicas actuales. En él vuelca su experiencia en estas cuestiones, es decir, las orientadas a la gestión musical. Pero, viéndolo después con más detalle, creo que el tema se ha ido mucho más allá, porque podría plantearse como “tengo una idea, voy a buscar métodos, sugerencias y herramientas”.

Es verdad que una parte se vuelca específicamente en el ámbito de las músicas actuales, pero no es menos cierto que, además de eso, servirá para facilitar o sugerir muchas otras diversas actividades profesionales, así como maneras de llevarlas a cabo más fácilmente.

Un libro crítico, en el que podemos encontrar recomendaciones que facilitarán el desempeño, pero también dejarán claras las cosas, cómo están, por qué y cómo y por qué hay que ver las cosas de otra manera. Esto concuerda perfectamente con la manera que su autor ha tenido de llevar a cabo la gestión de la entidad desde la que es gestor cultural (Fabricantes de Ideas), pero también es reflejo de una manera de intentar cambiar esta el punto de vista en la asociación que ha venido presidiendo en los últimos tiempos (AGETEC*), desde donde se pueden favorecer importantes cambios, sin dejar de impulsar los proyectos.

La presentación del libro se llevó a cabo en la Sociedad General de Autores, en Madrid, donde hicimos la entrevista, y que nos dio, de paso, para tocar otros temas tangenciales y no menos importantes al final de la entrevista, pero también off de record.

Hojeando un poco el contenido del libro, y también, viendo el título, me pregunto cuánto tiene de referencia a las músicas actuales, o a los procedimientos actuales para la gestión de las músicas.

Cuando se habla de músicas actuales, se habla de músicas que queremos diferenciar de la música clásica. Es decir, hablamos de músicas que son más masivas, mayoritarias,…

En cuanto a los procedimientos, todo ha cambiado muchísimo, y a las personas de nuestra edad nos ha pillado un poco con el pie cambiado, y eso es evidente. Así que ahora estamos en un proceso de aprender, y aprender muchísimas cosas que nos enseña gente más joven.

Siempre digo que es un cambio radical de una sociedad a la que podíamos llamar RAM, es decir, tipo disco duro (porque nos dedicamos a almacenar discos, libros, películas…) a una sociedad mucho más RED, de compartir, de “mira lo que he escuchado…”, “mira lo que he visto…”, “te lo dejo / me lo dejas…”, que yo creo que es un cambio de paradigma cultural muy importante.

Creo que muchos agentes culturales se están dando cuenta, pero quienes no se dan cuenta son las industrias.

Dentro de los contenidos, veo que toca algo que puede ser un buen manual de referencia, pero también hay algo de denuncia referente al estatus de la música actual.

Jugamos con dos cosas, porque por una parte es un libro que intenta ser muy práctico. Al fin y al cabo, surge de un par de conferencias que me tocó dar, una en Colombia y otra en Marruecos, en las que, al final, la gente te pide herramientas para hacer las cosas por ellos mismos.

Entonces, te das cuenta de que, hasta hace relativamente poco, sólo algunas personas podrían conseguir sus sueños o, al menos, sacarlos adelante. Y lo que tratamos con esto es de democratizarlos, de alguna manera, todo el mundo tuviera herramientas para el “cómo hacerlo”.

Así que, el planteamiento es que se trate de un libro muy práctico, que contenga herramientas y que sea fácil, en el sentido de que tú, ahora mismo, puedes editarte tu música, puedes distribuirla, puedes hacerlo todo por ti, y con un presupuesto mínimo, que tampoco tiene que ser una cantidad desorbitada. Pero, sobre todo, es importante, porque hay mucha gente dispuesta a hacerlo contigo.

Eso cambia mucho el concepto de la música, de lo que era antes y de lo que es ahora.

Obviamente, este libro es un volcado bastante profundo de todos los años de experiencia y de vuestro “know how”, del tuyo y de quienes trabajáis en equipo. Pero, supongo que una cosa es escribirlo y, luego, llevarlo a cabo es más difícil.

Hombre, es complicado. Ten en cuenta que en nuestra experiencia, podemos haber trabajado entre 50 y 60 artistas de los cinco continentes. Así que nos sabíamos cómo se cogea por todos los lados. No es problemático si trabajas con artistas del llamado “primer mundo”, porque, sobre todo, la libre circulación no tiene problema. Pero se complica con artistas de otros países: con los visados, con los papeles, con un racismo que siempre hay en todo. Sobre todo, un racismo cultural muy importante.

Lo que hemos intentado es reflejar ahí esa realidad que, además, es nuestra realidad, lo que hemos trabajado durante estos años. Que es complicado, como todo, pero hemos tratado de dar una serie de pautas y herramientas, para que lo sea un poco menos.

Por ejemplo, el tema más evidente es el de los visados. Pues si hay una normativa que te dice que hay que presentar los papeles con 45 días, no los presentes con 30. Es decir, que si te dicen que son tres fotos, no lleves dos. Se trata de no tensionar las cuerdas. Y hay cosas tan elementales como esas, que si se hacen, normalmente, no tiene que haber excesivos problemas. Los puede haber, pero siempre hay trampas y vías para hacerlo por otro lado.

Me acuerdo de un artista muy famoso y reconocido, que venía de un país africano, y siempre venían unos 15, cuando sólo tocaban 5, es decir, estaba haciendo “contrabando de gente”, y en eso, antes o después, te acaban pillando. Pero si haces normalmente las cosas que hacemos todos, no hay problemas, y también se trata de que la gente se acostumbre a eso.

Los recortes actuales en Cultura, me imagino que obligan a idear nuevos métodos, pero ¿también supone un recorte en la calidad?

No tiene por qué. Creo que la crisis tiene su lado muy negativo y es que estamos en una situación en que la Cultura está muy indefensa. Sobre todo, porque tenemos mucha parte de culpa nosotros mismos. Lo que se llama normalmente la CT (Cultura de la Transición), hizo una cultura muy poco crítica con el poder. Creo que había un reparto de condiciones, es decir, “tú no te metes con la clase política en general” (aunque te metas puntualmente, que si la OTAN, que si…) o no con la estructura o con el modelo socio económico mayoritario que se está desarrollando, “y yo te dejo campar a tus anchas”. Y tú recibes tus subvenciones, tus ayudas, tus apoyos… y todo eso, ahora se viene abajo.

Entonces, ¿qué ha fomentado la Cultura? Pues una sociedad acrítica, o muy poco crítica, porque nos hemos mirado muchísimo al ombligo, y eso se nota ahora mismo.

Pero igual que se nota eso, creo que están saliendo nuevos modelos. Hay uno nuevo que yo creo que no tiene nada que ver con el público estatal (como ocurría siempre), ni con el mercantil, exclusivamente de cuenta de resultados. Creo que este es un tercer modelo, muy interesante y que es el que hay que apoyar, que se basa en la complicidad, el trabajo en común y en compartir experiencias.

Son proyectos que toda la vida se han hecho (autogestionados, cooperativas y demás), que ahora hay que hacerlos en el campo de la Cultura. Por eso, creo que es un momento muy difícil, en el que se trata a la cultura como mercancía. Pero es porque hemos jugado nosotros, como hemos jugado a que siempre que se habla de la cultura se hable de la parte económica, del porcentaje del PIB, de la piratería,… y nunca se habla de creación. Es decir, también somos causantes de todo eso. Y al mismo tiempo, creo que estamos pagando las consecuencias de dejarnos mentalizar para hacer, fundamentalmente, una “cultura del entretenimiento” absolutamente masiva, a la vez que surgen otro tipo de realidades.

En ese sentido, creo que Madrid está teniendo experiencias muy interesantes, que son un referente a nivel mundial. Y la mayoría de la “clase política”, de los “grandes pensadores”, y también de la cultural de este país, no se está enterando de muchas cosas que pasan en los barrios, en el centro y en todas partes.

¿Crees lícito que cualquier poder político (el que sea) arremeta contra la gente de la cultura cuando ésta opina?

Creo que no es legítimo, ni contra la gente de la cultura ni contra nadie, cuando no se tienen argumentos, es muy fácil acusar y ya está. Si nos referimos a lo de los pasados Premios Goya, es que no se puede ni comentar. Me pareció que el acto era demasiado “descafeinado”, muy blanditos para lo que está pasando, como para que se escandalicen con este tipo de actos. ¡Es que me parece ridículo!

Desde AGETEC*, me puedes decir ¿cuántos artistas, gestores… se ha llevado los recortes, la subida del IVA y demás?

Artistas no lo sé, pero como asociación hemos perdido un 20% de asociados. Y los hemos perdido por un tema de empleo. Es decir, en Cultura es muy fácil que, si no trabajan, se dediquen a otras cosas. Por ejemplo, el periodista es más normal que siga haciendo periodismo, pero no acabe de taxista… no sé. Pero en Cultura, cuando llega una crisis, es más normal que la gente se dedique a otro tipo de cosas, porque no hay una regulación profesional del sector. Creo que el año pasado se reguló en el INEM la función del Gestor Cultural, que no existía. Todo el mundo hablaba del Gestor Cultural, pero no existía, porque te vas al paro y ¿de qué te apuntas? “soy director del Reina Sofía”, pues creo que sólo hay una plaza, así que, como sea eso…

Así que nunca se ha valorado al trabajador cultural. Luego, creo que hay una historia que nunca se valora, por ejemplo cuando se habla de las subvenciones de la Cultura. Y también es un error hablar de eso, porque en realidad es una política de retorno: lo que realmente genera y lo que se devuelve. Cuando se discutía el PECAM** planteamos al Ayuntamiento: “si ustedes quieren hablar exclusivamente desde una perspectiva economicista, ¿cuánto supone lo que consideran Cultura a Madrid? Un 6% ¿Cuánto devuelven? El 0,3%” Si sólo quieren hablar de eso…, ni hablar de eso saben.

¿Tenéis previsiones muy pesimistas en AGETEC?

Cuando se crea desempleo, y se genera cierta apatía, al mismo tiempo aparece una parte importante de gente muy joven, muy dinamizadora de otro tipo de historias. Creo que hay una brecha generacional importante. Por un lado, la gente mayor que estamos… pues “lo que hemos peleado para encontrarnos así…” y la gente muy joven que dice “venga, que hay que tirar”. Y eso es importante. Si eso se llega a conjugar, pues la crisis es la crisis, eso está claro, pero no creo que haya que entristecerse más de lo necesario, porque a fin de cuentas, nadie nos ha regalado nunca nada, y creo que todo el mundo ha tenido que salir adelante por su cuenta. Y más ahora, con un capitalismo y un Estado tan duros.

El libro puede ser una buena herramienta de ayuda, la idea es colgarlo en la Red, para que sea de difusión libre…

Eso fue una condición que puse. En primer lugar es por pura filosofía, porque aprendimos con una experiencia que tuvimos con AECID en el año 2006, “Música y compromiso”, una historia con nueve países de América Latina, aunque realmente nos conocíamos tres personas… lo demás fue “a ver quién está en Colombia, en Venezuela…” un trabajo en el que todos aprendimos, y todos los compartimos. Y aprendimos que hay que hay que funcionar un poco así: que lo que suma es la diferencia, y lo que aporta cada uno. A partir de ahí, siempre que depende de nosotros, tratamos que se trabaje con licencias libres. Y que sean licencias iguales, es decir, que si yo hago una licencia sin ánimo de lucro, que luego nadie se lucre con ello. Es la gran discusión. Un ejemplo es el de diarios que permiten que sus reportajes y fotografías se utilicen, ¡luego llegue un diario grande como El País, y los comercialice! Hombre, que lo comercialice otro igual que yo, pero uno que… en fin.

Por otro lado, creo que el nuestro es un modelo en el que si un libro ha sido pagado con dinero público, creo que lo pagado con dinero público, debe ser de todo el mundo. Y si a mí ya me han pagado por hacer esta investigación, lo lógico es todo el mundo pueda compartirlo, porque ya está pagado.

No sé si es lo mejor o lo peor, pero sí es la mejor manera en que se puede contribuir a que esto se difunda y que haya un debate mucho más amplio. Porque si no, siempre estamos viendo que sólo llega el conocimiento a quienes tienen más posibilidades. Este libro surge de una discusión en la que muchos artistas del Caribe con muy pocos recursos, decían “¿cómo podemos hacer esto nosotros?, ¿cómo hacer un plan de comunicación, una hoja de ruta, un plano de escenario? ¿Cómo se gestiona un visado?…” así que, tratamos de que sea muy práctico, y que en la mayoría de los casos, que lo hagan ellos mismos.

Pues con estos “mimbres” y conociéndote ¿por qué no se presenta en AECID y se presenta en la SGAE?

Fue AECID quien lo decidió. Querían hacerlo en un sitio relacionado con la música, y lo hicieron aquí. Pero lo que es sintomático, es que nadie de la SGAE vaya a presentarlo, aunque estemos en su casa. Creo que también es un error para SGAE, porque no darse cuenta de lo importante que son ahora mismo las licencias libres (España es el país que más licencias libres tiene en el mundo, más de 11 millones de licencias), somos la primera potencia del mundo en estas licencias, no reconocerlo, es un error. Sobre todo, cuando también hay tantas licencias libres en la Administración (casi todos los libros de la Administración se pueden bajar, y en su época, en Extremadura cambió a Linux el sistema informático de la Comunidad). Así que no entiendo cómo no se dice “tenemos que hablar de esto”. En Francia se ha hecho: mal, pero al menos hay que intentarlo. Porque estamos hablando de personas y de creadores, no sólo de mercancías.

* AGETEC: Asociación de Gestores y Técnicos Culturales de la Comunidad de Madrid
** PECAM (Plan Estratégico de Cultura del Ayuntamiento de Madrid)

Las fotos son de Paco Manzano y Julio Castro y están conimgo Guillermo Escribano, Itziar Taboada de la AECID y el músico Mastretta.

No a la Ley Lasalle

Artículo original extraído de: http://red-sostenible.net/index.php/Ley-Lassalle
 
Exigimos la retirada de la Ley Lassalle (nueva reforma de la Ley de Propiedad Intelectual) y la apertura de un diálogo equilibrado, moderado por un mediador neutral, entre las autoridades, ciudadanía en general, artistas, creadores e industria, con el objetivo de discutir sobre las auténticas reformas necesarias en la LPI en un diálogo abierto y honesto.

No podemos aceptar una reforma en la que la copia privada se convierte de facto en una mera copia personal, en una clara desconexión con la realidad y una involución legislativa que no se podía ni concebir ni a finales del siglo pasado, y que actúa directamente contra los intereses de creadores y artistas que ven en la copia privada una actividad que les beneficia y sin la cual muchos no hubieran llegado a ser tales. También afecta a los derechos de todos los ciudadanos en su acceso a la cultura, no solo haciendo ilícitas las descargas en internet, sino incluso actividades tan absolutamente comunes como hacer una copia de un original que un amigo haya prestado a otro.

Esta reforma crea un escenario anticompetitivo en el mercado digital y hace que el valor de la cultura española tenga menos posibilidades de ser expandida y por tanto monetizada, perjudicando nuestro desarrollo tecnológico y comercial y a nuestras posibilidades de incursión en el mercado exterior.

Tampoco aceptamos que aquellos jueces que tienen que decidir sobre las presuntas infracciones de los derechos de autor sean sistemáticamente excluidos de desempeñar su labor con la creación de un tribunal de excepción al servicio de los lobbies de algunos intermediarios de la industria del entretenimiento. Es una aberración intolerable que nada hace por mejorar la relación cada vez más distante entre ciudadanos y el legislador, y perjudica en mayor medida a los creadores y artistas en general en su percepción social.

La ley de Propiedad Intelectual debe amparar los legítimos intereses sociales de la ciudadanía para acceder a la cultura, y que los autores se vean remunerados de forma justa para que puedan seguir creando.

En este sentido no se están tomando las decisiones valientes y activas para que la LPI se adapte a la realidad digital, dando tanto a creadores como a industria las herramientas necesarias para innovar en Internet y afrontar los desafíos que se plantean. Las huídas hacia delante no son, en realidad, nada más que un intento de evadirse de la tozuda realidad que acabará por imponerse con mayor o menor sufrimiento para todas las partes implicadas.

Creadores, artistas, ciudadanos en general e industria merecen algo mejor que esto.