lunes, 10 de junio de 2013

¿Por qué lo sencillo es tan complicado?


 Columna aparecida en el número 2.155 de la revista Cambio 16, correspondiente al 10 de junio.
Con la llegada del estío, aunque este año parece que nunca va a producirse, se vuelven a celebrar multitud de encuentros, jornadas, escuelas de verano… centradas en la multiculturalidad que ya podemos observar en los avances de las programaciones. La difusión tiene una significativa relevancia y suelen estar precedidas de intervenciones oficiales donde se hace especial hincapié en la importancia de la cooperación y el entendimiento entre los pueblos.
Volverán a salir a la palestra discursos institucionales alejados del contexto real eludiendo determinados temas pretendiendo ignorar con ese silencio su existencia. No son los relacionados con la economía, la deslocalización de empresas, el empleo de menores y  sus condiciones de trabajo o las políticas agrarias y de pesca, se trata de algo más próximo; la vida cotidiana, la de las ciudades, los barrios, la convivencia. Desconozco lo que ocurre en otras ciudades pero en el distrito Centro de Madrid es un ritual que los cuerpos de seguridad del estado identifiquen aleatoriamente a personas por el color de su piel, por su raza. Molestia que ha creado más de un conflicto por el apoyo de vecinas y vecinos a las personas identificadas, la mayoría de ellas con años de convivencia en la zona. La delegada del gobierno propone un programa preventivo “Plan de convivencia y seguridad” en Lavapiés, las estadísticas muestran que es un barrio un poco más seguro que el resto de los existentes en el distrito, posiblemente con el objetivo velado de enfrentar a personas, asociaciones y colectivos ciudadanos.
IU denuncia que desde mayo de 2012 a enero de 2013 han sido identificadas 27.107 personas en todo el país, el 53,5% de origen extranjero, cuando la población inmigrante no llega al 20%, un tercio de ellos africanos, muchos de origen magrebí, marroquíes la mayoría. Pablo A. Sainz en Periodismo Humano mostraba recientemente unos datos que dejan perplejos. “El Informe de Evolución de la Criminalidad 2010 del Ministerio de Interior del año 2010, da cuenta que a Fronteras e Inmigración, del Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil se destinan 16587 agentes, lo que equivale a la suma del personal dedicado a perseguir delitos de la gravedad de la violencia de género (2008), terrorismo (5634) o el crimen organizado (7156 policías)”. Ante tal desproporción de recursos y prioridades sobran comentarios y palabras.
La realidad no es la que interesa en un momento concreto. Silenciarla y ocultarla son conductas opacas de manipuladores de todo signo. La diversidad es una fuente ingente de riqueza. La cultura tienen sentido si promueve cambios de comportamientos y actitudes donde prevalezcan los derechos humanos y las personas. Poner límites a un poder que se atribuye competencias que no le han sido delegadas es un reto irrenunciable, como el modificar comportamientos para profundizar las relaciones entre iguales.  El ser como país dependerá de las personas y de nuestra relación con nuestras vecinas y vecinos. Por internet  corre uno de los comentarios más virales de los últimos tiempos; antes al sacar dinero de un cajero mirábamos hacia atrás para ver posibles enemigos de lo ajenos, ahora sabemos que los hostiles están en el interior. Inexcusable recapacitar y sacar consecuencias. Conocer sin engaños de donde partimos, donde estamos, donde queremos ir. En todos los de foros hay que manifestarlo. Algo tan sincero pero tan complejo que algunos nunca son capaces de realizarlo, sencillamente por no creer en ello. Actos de honestidad, coherencia, tan simples como complicados.

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