viernes, 27 de julio de 2012

Bailando "dub" en el Pirineo

Firma invitada: Javimar.  Director artístico de  Xenox Music Media España.

Lo primero que tengo que decir es que la cumbia, como el café, me gusta de todas la maneras. El show de Clorofila comenzaba de forma prometedora con un colorido deslumbrante, con aires de banda sonora de western filmado en Tijuana, de menos a más con ritmos downtempo la actuación a modo de dj-set fue subiendo en ritmo y ganando en melodías, la incorporación de instrumentos de viento, tres trompetas y una hermosa tuba le daban un toque distinto de autenticidad y unas armonías de las que erizan la piel. Las imágenes del video-dj muy bien ligadas a la música, con toque cósmico-vintage de dibujos animados, un mundo muy bien construido pieza a pieza, de los mejores que han pasado por aquí, muy creativo, bravo.

Los ritmos iban cambiando del downtempo al house más latino y underground, de repente sonaba la melodía cumbiera y la gente se ponía a bailar, a mi lado unas chicas creyeron reconocer a Ráfaga y les coreaban “Mentirosaaaa…” como si nada, la fiesta es la fiesta, y la noche invitaba a ello. Las canciones se sucedían sin pausa, y por eso la actuación se hizo corta, hora y media en un ‘ratico’.

Al final el giro fue una homenaje a la disco music en general y a Donna Summer en particular, al menos yo así lo sentí, con su canción “Naked Disco”, una canción hermosísima y pistera. Y es que desde que el mundo dj ha entrado en la cumbia ambos se han enriquecido mucho musicalmente, y el beneficiario es el bailador.

La propuesta de Clorofila es arriesgada y menos comercial cuando se adentran en el dub, que en sus manos se convierte en cósmico y planetario, muy vanguardista y personal con momentos muy experimentales en los que los vientos se abren al jazz y la música contemporánea, pero la nave toma tierra después del viaje a Marte y el baile continúa con la cumbia tradicional que pone a todos de acuerdo y convierte los Mercados del Mundo en tremenda pista de baile.

Jorge Verdín utiliza los sonidos electrónicos más actuales, que van del electro al acid con unas líneas de bajo de las que dan en el estómago y un poco más abajo, produciendo algo muy parecido al orgasmo. La actuación tuvo momentazo a capella-orgánica con los cuatro vientos solos, y la fusión fue Sonidero-Balcánica con final de pasodoble español, un no parar, muchas emociones juntas para una semana de infarto en Pirineos Sur 2012.

Ya por la noche cuando las luces se apagan y el valle duerme, ellos ríen y roncan como Vicente Fernández. Todo muy natural, como lo que son: auténticos Mezcaleros de la Sierra. Y eso que la cosa empezó patosa con el futuro presentador de after-sun mandando callar al respetable ¿respe qué? Gran noche, y a mí que me gusta contarlo.

                  

Arde Lanuza con Batida y Manu Chao


Firma invitada: Miguel Amorós colaborador de Mondo Sonoro.
Fotografías de Jacques Valat.
Era solo cuestión de tiempo que se encontraran. Nos referimos a Pirineos Sur, uno de los festivales que más ha hecho por las “músicas del mundo” en este país, y a Manu Chao, uno de los artistas que más mundo ha recorrido con su música. Este año pudo ser por fin. Quizá porque las estrellas se alinearon o porque Manu así lo decidió. “Si solo hablamos de conciertos y pongo en fila a todos los que me están llamando, y además me apetecen casi todos, serían cuatro años seguidos de gira. A veces llega el momento terrible de elegir, a cual le digo sí y a cual no, y es muy duro”. Esto nos decía hace unos años el propio Manu sobre el por qué hacía un concierto u otro. Lo que es seguro es que la gente de Huesca fue la afortunada esta vez. Bueno la gente de Huesca, la de Euskadi, Francia o de cualquier lugar que se desplazaran hasta este bonito pueblecito de Lanuza que ha revivido gracias a este Festival.
Como pocas veces ha ocurrido, se colgó el cartel de “no hay entradas” e incluso el día anterior se vio gente durmiendo en las taquillas para conseguir alguna de las pocas entradas que quedaban. Al final fueron unas seis mil personas las que abarrotaron ese precioso auditorio natural, que además registraba una temperatura más que agradable, porque en los días anteriores lo normal había sido la de un viento y un frío considerable.
Eran puntualmente las 22:00 cuando aparecieron los portugueses-angoleños de Batida. En una hora justa y con un concierto, digamos que conceptual, lograron que el público se olvidara de lo que había venido a ver. DJ Mpula a los mandos de las programaciones, tocando percusión y con una formación en la que se mezclaban bailarines, MC's y percusionistas, repartieron pitos entre el público, animaron a bailar kuduro (que en portugués significa culo duro), o nos ensimismaron con sus bailes y proyecciones. Un espectáculo con mucho ritmo, con un gran trabajo de fondo que sin duda dará muy buenos resultados.
Y llegó la hora del viajero incansable. Poco antes de la hora estipulada, unas telas taparon las marcas de publicidad del cartel que presidía el escenario porque no quiere que se asocie su nombre con nada comercial. A las 23:30 saltaron a las tablas el contundente Gambeat al bajo, el incansable David a la batería (que sustituye temporalmente a Garbancito) y el simpático Madjid a la guitarra. Al poco salió Manu y creo que hasta en Sallent (el pueblo más cercano) se oyó el “griterío”.
Sonaron “Mr. Bobby”, “Día Luna Día Pena” o ese homenaje al Gato Pérez, “Se Fuerza la Maquina”. Después “Por el Suelo”, “Tá di Bobeira”, “Clandestino”, “Primavera”, “La Vida Tómbola” (la canción que hizo para el documental “Maradona” de Kusturica) y “Bongo Bong” pero todo perfectamente estructurado. Manu siempre lo hace así, coge varias canciones y hace un paquete. Es un maestro del corta-pega, empieza por una, la corta, la mezcla con otra, le pega otro trozo y todo con una conjunción perfecta. Empieza en reggae, de repente lo pasa a ska y lo acaba en punky con un resultado espectacular en el público. En directo su música no tiene mucho que ver con sus discos de estudio. Cualquiera que lo haya visto lo sabe. Y sabe que sus conciertos son toda una celebración. Él también sabe que repite los finales de las canciones y que desde fuera todo puede parecer simple. Sabe que no es un gran cantante, ni un gran guitarrista, pero maneja como nadie la dinámica de un concierto. Sube o baja el ritmo cuando quiere, mantiene la energía y la hace explotar a su antojo.
Otra cosa que le gusta hacer es despedir el concierto cuando aún le queda un buen rato. Eso hizo cuando había pasado una hora y cuarto de su inicio y lo hizo como siempre golpeándose el corazón con el micro. Vuelta al poco con el “Rainin In Paradize”, “Politik Kills” y “L'hiver est Lá” que produjo la locura entre los muchos franceses que habían y que acabó con un baño colectivo en ese espació que hay entre escenario y público (con un temperatura de agua ideal para despejarte de golpe). “Welcome to Tijuana”, “El Viento”, “Minha Galera”, “Desaparecido”, “Rumba de Barcelona” y otros cuantos temas más y otra despedida. Vuelta definitiva con la versión del “Volver Volver” de Vicente Fernández, con la que consiguió de nuevo la locura colectiva, y para rematar el “Mala Vida”, “La Vacaloca” y el tremendo “Hamburger Fields”. Han pasado más de dos horas largas y el escenario acaba echando humo, el auditorio también. Ahora solo queda saber si en el futuro el músico y el festival se volverán a encontrar. Esperemos que sí.

miércoles, 25 de julio de 2012

"Grioteando" blues con JuJu en Pirineos Sur

 
El Sur hipnótico era la denominación de la jornada del pasado martes en Pirineos Sur, sin duda fue un apelativo perfectamente escogido. Se presentaba por primera vez en el festival una de las parejas que han revolucionado la fusión musical de los últimos años, Justin Adams (guitarra, voz) & Juldeh Camara (rit gologo, voz). Recientemente cambiaron su denominación por JuJu al incorporar de manera permanente al grupo a Billy Fuller (bajo) y Dave Smith (batería y percusiones), hasta entonces músicos de estudio.
Parten de sonidos tradicionales, naturales, de la vida, del corazón e incluso tribales, con los que experimentan en sesiones de horas de ensayo y conciertos en directo. Temas muy largos, densos, grabados como si de un directo se tratara, tocando los cuatro músicos a la vez.
Nada casual cuando tienes la posibilidad de verlos encima de un escenario. Una docena de temas, más de noventa minutos de concierto donde se combinan la experiencia con las músicas más convencionales de Adams, durante años formó parte de la banda de Jah Wobble, produjo al vocalista de Led Zeppelin, Robert Plant, y ha grabado entre otros con Billy Bragg, Peter Gabriel o Brian Eno, actuando como músico en directo con Sinéad O’Connor, Natacha Atlas o U-Cef, y la maestría de Camara, todo un catedrático del riti, una especie de violín de una sola cuerda.
Blues, reggae, sonidos griot, en un ensamble musical único envolvente que no dejó indiferente al numerosísimo público que se fue incorporando a lo largo de todo el concierto, algunos de los cuales velaron las taquillas para poder adquirir una de las últimas entradas para poder ver al día siguiente a Manu Chao. Unión entre el punk más urbano y las tradiciones musicales del desierto del Sáhara. Transmisión entre artistas de muy diferentes realidades, conjunción nada habitual, enriquecedora e hipnótica, que volvió a poner de manifiesto la calidad y la innovación de la mayoría de las presentaciones que se realizan en el escenario de Sallent de Gállego, una de las identidades que caracterizan a Pirineos Sur.

El tango como resistencia cultural



Desde hace años la música argentina y especialmente el tango, ha tenido una presencia señalada en Pirineos Sur. Solo hace falta mirar a la hemeroteca para recodar alguna de las producciones más brillantes: Tango Siglo XXI: Bajofondo Tangoclub con Adriana Varela y Cristóbal Repetto; Bajofondo y Repetto debutaron en nuestro país en el escenario de Lanuza del festival oscense hace ya casi diez años. De igual manera ha ocurrido con la Orquesta Astillero, su concierto es el único previsto en nuestro país en una gira que les llevará a Portugal y Bélgica. Fue su presentación oficial, aunque en el año 2008 realizaron un concierto solo para profesionales en el Womex celebrado en Sevilla.
Se trata de una orquesta compuesta por dos bandoneones, contrabajo, chelo, piano y violín contando para la ocasión con el cantante Omar Mollo como invitado de lujo. Su directo es un directo compacto, sin concesiones, totalmente alejado de las propuestas electrónicas tan en boga en los últimos años. Las respetan pero no las comparten, haciendo un símil culinario comentan que son “como un asado vegetariano”. Intentan recobrar la esencia de las décadas doradas del tango, años cuarenta y cincuenta, que poco a poco fue cayendo en desgracia al ser asociado con lo culturalmente establecido, sin representatividad social.
Tras la dictadura militar, la llegada de la democracia, la globalización y el ‘corralito’, una nueva generación de jóvenes artistas se plantea la recuperación de sus raíces como resistencia a la homogenización cultural imperante. En ese contexto surge la Orquesta Astillero, un proyecto que va más allá de la propia música en directo. El desarrollo de su actividad se incrementó tras rescatar un ‘galdón’, almacén de materiales de construcción, como espacio colaborativo para actividades culturales, escuela durante el día, teatro por las noches.
En ese pasaje social se debe entender la propuesta artística, alejada de cualquier tipo de convencionalismo. Respetuosa y rupturista en la línea de la Orquesta Típica Fernández Fierro, su actuación cautivó a un público que recibió con igual atención tanto la parte propiamente musical como los comentarios pedagógicos entre canción y canción. Una lección en el sentido más amplio que los asistentes valoraron. Una muestra más que define a un festival como Pirineos Sur, donde las labores educativa, innovadora y didáctica tienen un papel esencial para seguir definiéndose con orgullo como Festival Internacional de las Culturas. Conciertos como el de Astillero contribuyen a ello magníficamente.

Energia musical en el ramadán

Por Yolanda Agudo López.
Desde hace unos años Pirineos Sur se ha convertido, posiblemente, en el festival europeo más comprometido en la difusión de las músicas actuales de Marruecos con artistas residentes en dicho país, a diferencia de otros festivales nacionales e internacionales que suelen contratar a creadores magrebíes residentes en Europa, cuya música se ha adaptado a los gustos del consumidor del viejo continente, alejándose de sus raíces y de las realidades más próximas.
Darga, H-Kayne, Don Bigg, Hoba Hoba Spirit, Fez City Clan y Oum, son algunos de los nombres que han pasado por los escenarios del festival oscense, a los que habría que añadir las coproducciones  realizadas con el Festival L’Boulevard de Casablanca dentro de los programas de cooperación cultural desarrollados en los últimos años.
Barry ha sido el elegido en esta ocasión. Se presentaba en el escenario de la Plaza de los Mercados del Mundo en Sallent de Gállego, pero no era su primera visita al festival. En 2010 participó en el proyecto Alejandro Montserrat & Al Baïda y con anterioridad lo había hecho en las Fiestas de la Mercé en Barcelona a mediados de la década pasada. Pero cualquier parecido entre lo visto en aquellas presentaciones y la actuación del domingo pasado es, como se suele decir, pura coincidencia. El artista casablanqués realizó –y sorprendió– con un concierto vigoroso, lleno de energía, una fuerza desbordante más sorprendente si cabe al coincidir con una de las primeras jornadas del Ramadán.
Barry forma parte de esos artistas imprescindibles, una personalidad a la hay que seguir, escuchar. Continuador de la saga de grandes nombres de la escena de Marruecos como Nass El Ghiwane, Boujemâa o Miftha, todos procedentes del barrio más creativo de la capital económica del país, Hay Mohammadi, referencia imprescindible contra la ocupación francesa. Su música parte de las raíces más tradicionales para navegar por el reggae, el hip hop o el country, una fusión contemporánea con una imagen y puesta en escena muy brillantes. Letras que hablan para educar e inspirar, pero también sin censuras ni tapujos sobre la situación nacional e internacional, sobre la corrupción, el poder o las drogas. Lo hace en dariya –a los catorce años ya rapeaba en esta lengua–, el árabe que coloquialmente hablan las clases populares, habitualmente despreciado por la población francófona y que poco a poco se vuelve a valorar gracias a la labor divulgadora de los artistas más innovadores.
Estaba actuando a escasos metros de la Casa de España de Casablanca cuando tuvo lugar el sangriento atentando terrorista de 2003. Sobre ese luctuoso acontecimiento escribió una canción dirigida a Al Qaeda titulada “¿Quién eres?” En la letra dice “Atentaste, fue un regalo para Bush”. En “Johnny Walker Bush” hizo referencia al ex Presidente George W. Bush “¿Desea la paz, o desea la política de la CIA?”. En “Jennifer López” abordó el culto a la imagen y al consumo que esclaviza a jóvenes del todo el mundo. Se acompaña de excelentes músicos con experiencia en otras formaciones, Faiçal Boudli bajista de una de las bandas de reggae más reconocidas de Marruecos, WachMnHit; el batería Brahim Terkemani que ha formado parte de grupos como Total Eclypse (metal) o Darga (fusión). De esta banda también es integrante Anas Chlih, intérprete del banjo y laúd, Terkemani subirá al escenario del Auditorio Natural de Lanuza el día 28 en el espectáculo Manuel Santiago & Alquibla.

Músicas para combatir, y vencer, el frío

Por Miquel Cuenca, colaborador del suplemento ‘Culturas’ de La Vanguardia.

Noche redonda. Noche cerrada. Noche hermosa la que nos brindaron ayer por partida doble el argelino Kamel El Harrachi y los malienses Amadou & Mariam en el escenario principal de Pirineos Sur. Y eso que la citada noche se prometía gélida. Pero los fríos augurios climatológicos que se cernían sobre el Valle de Tena se rebelaron erróneos, quizá porque los hombres del tiempo no contaban con la ola de aire caliente de origen africano que se estaba gestando en el pantano de Lanuza. Esa que salía a borbotones de la voz del cantante magrebí de recia estirpe musical y de los temas pegadizos de la proclamada pareja de artistas más célebre de África.

Quien rompió el hielo –y nunca mejor dicho- fue El Harrachi, cuyo ilustre apellido musical avala su arte por adelantado. No en vano se trata del hijo de uno de los nombres cabales del chaâbi, ese conglomerado de músicas populares de raíces cultas, ese “pop” magrebí genuino y avant la lettre que Dahmane El-Harrachi contribuyó a difundir como pocos. De tal palo tal astilla. Y aunque quizá el hijo no haya heredado todas las virtudes –por otra parte inigualables- que hicieron justamente famoso al padre, sin duda sabe utilizar con maestría las que tiene –que las tiene. Por ejemplo una calculada y certera selección del repertorio. Así, Kamel rompió el silencio con una bella, afilada interpretación en el modo que marca la nuba Az-Zidane, quizá la más cálida, la más profunda y emocionante de las que integran el repertorio de la Escuela de Argel. No se me ocurre mejor manera de desentumecer almas y músculos. Fue un ejemplo primerizo de esa exitosa fórmula en que consiste el chaâbi, siempre a medio camino de lo culto y lo popular: a ratos Kamel casi nos recordó las depuradas interpretaciones araboandaluzas de un Dahmane Ben Achour, pero para pasar acto seguido a los orientalizantes y pegadizos ritmos de danza. Ritmos que paulatinamente hicieron mella en los ánimos más frígidos hasta conseguir que buena parte del respetable se sumara a los bailoteos de los más incondicionales, aquellos que canturrean de memoria las letras. El colofón final lo puso el celebérrimo “Ya Rayah”. Con un bis no menos apabullante, la archipopular canción “Chahlet Laayani”. En todos estos temas salió a relucir otra de las virtudes de Kamel, la de saberse rodear de excelentes músicos. Juntos nos regalaron un recital del mejor chaâbi, una velada para recordar.

Con menos rodeos se anduvieron Amadou y Mariam, la encantadora pareja de Bamako que pasean su amor, su invidencia y su arte sin remilgos por los escenarios de medio mundo. Lo de los malienses fue llegar y besar el santo (o, más bien dicho, el “wali”, si entre musulmanes anda el juego). Ante un auditorio entregado de antemano y predispuesto a gozar a raudales de su tercera visita a Pirineos Sur, Amadou Bagayoko y Mariam Doumbio, bien secundados por una excelente banda y esforzadas coristas, pusieron toda la carne en el asador desde el primer tema. El suyo fue un ejemplo incontestable de cómo algunos –pocos– artistas son capaces de empezar un recital con la máxima intensidad y mantenerla de cabo a rabo, sin altibajos. Lo hicieron con su fórmula de siempre, ese afro-soul sin colorantes ni conservantes que ha encandilado a propios y extraños. Desplegaron los temas de su último álbum, Folila (2012), bien punteados por los de discos anteriores como Welcome to Mali (2008) o ese auténtico hit que es “Beux dimanche” del memorable Dimanche à Bamako que en 2005 les granjeó el favor definitivo del gran público. E incluso en el ecuador del concierto se permitieron recuperar canciones de los aún más lejanos Tje Ni Mousso (2000) y Sou Ni Tilé (1999). Quizá no es causal que coincidiera con uno de los momentos más pletóricos en emociones de la noche, una suerte de homenaje a un festival que en 2000 apostó por ellos cuando aún eran prácticamente desconocidos por estas latitudes. Y así, entre las chispeantes guitarras mandingas, las carantoñas que Mariam propinaba tiernamente a su amado Amadou, y los ritmos irresistibles que hicieron bailar al público desde el primer hasta el último tema, pasó una noche en que la música se bastó para vencer al frío.

lunes, 23 de julio de 2012

El Sur de Europa, de Cádiz a los Balcanes

Por Paco Valiente. Director “Los sonidos del planeta azul” UPV Radio (Valencia) www.lossonidosdelplanetaazul.com
Fotografía: Jacques Valat
Para ilustrar la noche de Pirineos Sur bajo el título de “El Sur de Europa” el Auditorio Natural de Lanuza acogió dos artistas de larga trayectoria, de sobrado prestigio y con espectáculos bien diferentes. De la placidez caribeña de la bahía de Cádiz a la explosiva Serbia. De las composiciones sensuales, oníricas y bohemias del compositor, arreglista, guitarrista y cantante Javier Rubial, al desenfreno, el descaro y la fiesta balcánica del polifacético Emir Kusturica y su inseparable The No Smoking Orchestra.
Rubial fue el primero en subir al escenario flotante del festival para abrir una hermosa noche fría y estrellada. La orilla tranquila del embalse de Lanuza sirvió de playa para acoger los primeros temas del gaditano, piezas que hizo acompañándose tan sólo con su guitarra: baladas con su forma inconfundible de contar, cantar y gozar, donde el flamenco, las músicas mediterráneas y el jazz tejen arreglos únicos; un repertorio que fue ganando en rítmica conforme se sumaba el resto de la banda, con Iñaki Salvador en los teclados. Tocado de sombrero, traje negro, elegante y galán, sus composiciones cuentan historias que se hacen universales, donde la pasión juega un papel crucial, relatos donde sus muchos seguidores encuentran reflejo de sus propias vivencias o aquellas que les hubiera gustado vivir. Pero también momentos para el compromiso recordando, el mal trance en el que el país está inmerso, mención al maltratado y olvidado pueblo saharaui o en las penurias llevadas con dignidad del pueblo cubano.  Y en las primeras filas, las más próximas al agua que separan el escenario, no pocos seguidores de Javier Rubial le secundaban en los coros. El frío de la noche bajo mole pétrea de la Foratata fue más llevadero con la voz cálida de Javier Rubial, clase, genio y figura de un arte que borda con primor, buen gusto de artesano con oficio y curtido en mil escenarios a lo largo de tres últimas décadas.
Y tras la calma, el gusto por el detalle, el arreglo justo para cada composición, regresaba a Pirineos Sur la tempestad balcánica y su desmesura. El auditorio para entonces, ya próximos a la media noche registraba una notable afluencia de un público predispuesto a dejar a dejarse llevar por la fiebre del “Unza Unza time”. ¡Despertad de vuestro aburrido sueño! dice en un momento la letra de este celebérrimo grito de Emir Kusturika & The No Smoking Orchestra. Lo que hasta entonces fue un escenario placido tornó en desenfreno desde el primer momento y ya nadie parecía recordar que la noche seguía siendo fría y la sensación térmica estaba a la baja. Kusturica no tardó en invitar a las primeras filas a que subieran al escenario para coordinar una improvisada coreografía que él mismo serbio dirigió, tan surrealista como sus premiadas y populares cintas, por recordar su “Gato Negro Gato Blanco” o “El tiempo de los gitanos”. Número circenses mostrando habilidades con el violín o cambios de ropa sin dejar de tocar el instrumento. El tránsito entre tema y tema  interludios entre número y número donde no dejó de sonar algunos compases de la reconocible “Pantera Rosa” que servía de transito a otra delirante composición recreando temas tradicionales de la ex Yugoeslavia para lucir su máxima expresión festiva, hilarante y carente de cualquier detalle medido. A todo esto, las gradas eran una fiesta donde el éxtasis colectivo celebraba lo irreverente de una actitud punk y descarada.

Despreciando la cultura

Desde hace años se ha planteado la importancia de contar con un IVA reducido para la cultura. Nuestra diversidad cultural y la europea, deberían ser señas de identidad suficientes a preservar. Una manera de crear un espacio que nos equipare en la diferencia. Otra forma de pensar Europa, la que la distingue, y a la que todos miraban con respeto y con admiración. La Europa de la creación, la innovación, los valores, las personas. Todo esto en nuestro país va a formar parte del pasado.
Ya no somos referencia y si nos mira, es para no caer en nuestros errores. A nuestros gobernantes no les interesa la cultura; las reformas recientes lo evidencian. Apuestan por el entretenimiento, el consumo fácil, acrítico, basado en toros y fútbol. No es fortuito que este tipo de espectáculos tengan un IVA del 8% mientras que el del cine, música, teatro y otros eventos culturales se ha incrementando hasta el 21%, lo que supondrá la desaparición del tejido cultural independiente. Es el impuesto a la cultura más elevado de Europa; Alemania y Francia con un 7%, con unos salarios medios mucho más elevados que los nuestros, el Gobierno de François Hollande prevé reducirlo al 5,5%, mientras que en la vecina Portugal es de un 13% para cine, música y espectáculos y un 23% para acontecimientos deportivos.
Una política que apuesta por la desaparición de las televisiones públicas, que ahora recurren a reposiciones como ocurre en TVE con “Ana y los siete” o privatizando espacios construidos con dinero público, entregándolos a empresas que poco tienen que ver con la cultura y sí con favores político-económicos. Un pueblo culto es peligroso, no interesa, nuestros gobernantes son conscientes de ello. La apuesta por la España rancia que creíamos que formaba parte del pasado. La excluyente, la única, “la grande y libre”. La que nos unía en lo universal, sin que nadie explicara qué era realmente eso. La de “que piensen ellos”. La que desprecia la educación, la investigación, la cooperación. Los que promovieron leyes como la Sinde-Wert que iba a acabar con la piratería, cuando realmente quien puede arruinar a las industrias culturales es la política gubernamental. Llama la atención la poca voz que está teniendo en estos momentos el lobby de los creadores, cuando deberían ser conscientes de que muchos artistas se tienen que hacer empresa para poder presentar sus espectáculos, y a la subida del IVA hay que incrementar unas retenciones en el IRPF que pasan del 15 al 21%. La crisis tiene que ver con la situación financiera de la banca alemana que prestó solamente en el año 2009, 704.000 millones de euros a bancos portugueses, griegos, italianos y españoles. La política europea gira en torno a la recuperación de ese dinero, al ser conscientes de que de ello depende el futuro de Alemania. Una política económica continental supeditada a los intereses privados.
En el edén informativo que supone estar tres semanas en Pirineos Sur, un festival que se realiza en el pirineo oscense, la realidad se vive como en cualquier gran urbe. El aumento del IVA supone de entrada un 15% de recorte presupuestario. Hoteles que en invierno acogen buena parte del turismo de esquí, son conscientes del fracaso de la próxima temporada de invierno. Recorte del poder adquisitivo y miedo al futuro son las causas de la alarma. Trabajadores, funcionarios, empresarios, aseguran que estamos ante un gobierno sobrepasado por los acontecimientos, a la deriva, al que parece poco importarle las personas. Junto a ello una gran campaña de criminalizando a la clase política promovida desde grandes sectores del Capital con objetivos y pretensiones nada democráticos.
Hay que hacer un gran esfuerzo para salir adelante. La manera de hacerlo nada tiene que ver entre lo que propone la clase gobernante y la ciudadanía. Una oposición cívica tan mayoritaria como la actual a la gestión política, no se ha producido nunca. La cultura tiene un papel fundamental para crear alternativas críticas, que tenga a las personas en el centro de la acción de la misma y no a los grandes grupos económicos, quizás por ello se la desprecia y castiga.

domingo, 22 de julio de 2012

Tropicalismo y psicodelia en Pirineos Sur


El jueves Pirineos Sur volvió a cruzar el Atlántico, tras detenerse en las músicas de México y Colombia, acercándose al tropicalismo brasileiro de Garotas Suecas. Fusión con psicodelia, garaje, funky y pop, descargas guitarreras, coros femeninos y grooves profundos  que han convertido al grupo de Sao Paulo en una de las revelaciones musicales del último año. 

El sexteto formado por Ghuilherme Saldanha (voces y armónica), Irina Bertolucci (teclados), Fernando Machado (bajo), Matheus Prado (guitarra) y los hermanos Antonio Paoliello (batería) y Tomaz Paoliello  (guitarra) repasó parte de su discográfica- tres EPS autoproducidos  y un LP “Escaldante banda”- y otros de su próxima grabación como Roots are for treees o New country, que el numerosísimo asistente pudo disfrutar en la Plaza de las Mercados del Mundo en Sallent de Gállego, en una noche esplendida climatológicamente.

Comparados con artistas ilustres de su país, como Os Mutantes, Gilberto Gil o Caetano Veloso, sus temas tienen un aire vintage, sonando totalmente nuevos e innovadores. Directo bien armado donde destacan percusiones y bajo ejecutaron una peculiar versión de Not fade away la canción que grabaron primeramente The Cricktes y popularizaron mundialmente The Rolling Stones.

Otra buena noche musical con un público entusiasta y animado que no dejó de bailar. Otra visión del Sur musical, otra apuesta diferente del festival. Un encuentro con unos artistas que deben buena parte de su popularidad a la difusión en redes sociales y que mostraron con claridad y evidencia algunos de los pasajes por donde debe moverse la música en la actualidad, para conseguir una repercusión a la que hasta ahora solo podrían acceder una minoría de artistas.

sábado, 21 de julio de 2012

Juerga flamenca en Pirineos Sur



Bajo una temperatura que rondaba los veinte grados el pasado miércoles tuvo lugar tradicional noche que en todas las ediciones Pirineos Sur dedica al flamenco. El espectáculo elegido en esta ocasión estuvo protagonizado por Jesús Giménez “Tutero”. Se trata del oscense más reconocido a nivel nacional en el ámbito del flamenco y forma parte de una de las familias gitanas más conocidas de Aragón.

Se hizo acompañar por El Gamba y Luis “Burrito” Giménez a los coros, Teto Giménez a la guitarra, Marcos Giménez y Poti Giménez a las percusiones, Nano Giménez al teclado e Ignacio Clemente al baile. Arrancó por matinete para continuar por tangos, tarantas, fandangos, rumbas y bulerías. Temas de su disco “Alma rota”, otros de nuevo cuño y versiones muy conocidas de Camarón de la isla. Una presentación más parecido a una fiesta, a una juerga flamenca, que  a un concierto tal y como se concibe en la mayoría de los ocasiones. 

El público que ocupaba la totalidad de la Plaza de los Mercados del Mundo de Sallent de Gállego, con presencia destacada de las comunidades gitanas de Huesca, Jaca y Sabiñánigo, disfrutó, entregándose y coreando temas por todos conocidos como “Volando voy”, “Te lo dice Camarón” o “Soy gitano”. No faltó el arranque de El Gamba en plan jotero aflamencado, algunos bailes fuera de la ortodoxia del género con la complicidad de todos los asistentes, incluidos los artistas etíopes de Ethicolor, protagonistas de la noche anterior, que adaptaron bailes y cantos tradicionales de su país a un ámbito para ellos desconocidos; el flamenco.

Una buena noche repleta de energía, divertida, distendida que dejó un excelente sabor tanto a los asistentes, como a los artistas.

Momentazo etíope




En todas las ediciones de Pirineos Sur se viven momentazos que suelen comentarse durante días, apareciendo en resúmenes y valoraciones del festival. Buena parte de ellos tienen lugar en el escenario de la plaza de los Mercados del Mundo en Sallent de Gállego, de domingo a jueves, con menor visibilidad mediática y de público que los viernes y sábados cuando los conciertos tienen lugar en el Auditorio Natural de Lanuza. Los que tienen oportunidad de asistir se convierten en auténticos privilegiados ante la versatilidad e innovación de muchas de esas propuestas. Se trata de una de las grandes apuestas del Festival, referencia imprescindible, obligada,y que cuenta con una gran aceptación.

La noche del martes, como la del domingo, fue una de esas veladas que a nadie deja indiferente.  Bajo la temática de “El Sur exótico” tuvimos la oportunidad de descubrir un pedacito de la música, y de la cultura, de Etiopía. País absolutamente desconocido para la mayoría, al que solo se suele hacer referencias por conflictos, hambrunas o triunfos de sus atletas en las grandes distancias en las carreras de atletismo.

Musicalmente era la primera vez que el festival se aproximaba al país africano, con dos propuestas absolutamente diferentes. Apertura a cargo del dúo Munit & Jörg, ella cantando, el a la guitarra. Temas de autoría propia y versiones de Bob Marley, Nina Simone y Art Garfunkel. La excelente voz, la simpatía y el esfuerzo de ella para hacerse entender en un castellano más que correcto, motivó que la actuación fuera creciendo según avanzaba, terminando con un público absolutamente entregado que los premió con vítores, aplausos y la reclamación insistente de un bis que gustosamente ofreció el dúo etíope-germano.

Minutos habituales para los cambios técnicos necesarios y paso para Ethicolor, propuesta liderada por Melaku Belay. Bailarín natural de Addis Abeba, ha sido director del Ballet Nacional de su país, girando con grupos de estilo muy diferentes por Europa y Estados Unidos, incluido alguno punk. Es uno de los animadores de la noche de la capital, presentando espectáculos vernáculos y foráneos en Fendika Club, lugar cultural de referencia en Addis Abeba. Su espectáculo está basado en las músicas y danzas del país, especialmente de los territorios Gurage, Wolaita y Konso, incluyendo los bailes sksta, inspirado en los movimientos de los animales, y el eskista, que deja al público anonadado debido a los movimientos de hombros hipnóticos y frenéticos que ejecutan los bailarines.
El grupo va acompañado de instrumentos autóctonos, como el krar -especie de lira-, el bajo krar, flauta, percusiones y el masinko, -violín típico muy cercano al que utilizan los músicos gnawas-. Completan el elenco artístico un par de voces femeninas y otras tantas bailarinas que cambian continuamente de vestuario, según la procedencia de la música y el baile a realizar.

Temas tradicionales, religiosos, de boda, festivos interpretados con efectividad, en algunos momentos con pasión, y una puesta en escena muy colorida con estribillos fáciles de reproducir, consiguieron encandilar a un público absolutamente dispuesto a disfrutar de una propuesta desconocida pero enormemente atrayente, que culminó con todos los asistentes participando en una coreografía colectiva por el suelo.