viernes, 28 de septiembre de 2012

¿Antipolítica? Más razones para rescatar el Congreso.


Artículo publicado por José Enrique Ema en:

A propósito de un artículo y del cuestionamiento del 25s señalándolo como antipolítico y potencialmente totalitario hecha desde posiciones críticas con el Gobierno español y las actuales directrices de la troika (los mismos argumentos, por cierto, que escuchamos también sobre 15M); me parece conveniente interpelar a esta sensibilidad política si aspiramos a que el proceso constituyente que queremos cuente con el mayor de los apoyos. No solo con la determinación de los convencidos sino también con la simpatía, al menos, de los convencibles.

1.- Una tarea irrenunciable de la política es mantener abierta la posibilidad misma de la política. Dicho de otro modo, no podemos reducir la política a la gestión y la administración de lo que hay como si lo que hay tuviera que ser eternamente el único horizonte de lo posible. Hay política cuando lo que hay puede ser otra cosa. Por eso, señalar que quienes ocupan ahora el Congreso no están a la altura de la política, es política y es políticamente legítimo.

2.- Para que haya política es imprescindible que haya instituciones, formas más o menos estables de organizar la vida en común. Y también formas y procedimientos de representación, espacios públicos de discusión y participación política, directa y delegada. Instituciones al servicio de la capacidad de hacer política de todos y de cualquiera, es decir, de la democracia. Y puede haber mejores instituciones políticas y democráticas que las que tenemos. Por eso es perfectamente posible señalar y rechazar el uso antidemocrático (las decisiones sobre lo que es de todos no están al alcance de todos) y antipolítico (no es posible otro escenario que el que ya tenemos) de las instituciones que tenemos, sin que ello signifique el rechazo de toda institución política.

3.- Tenemos elecciones, representación y parlamentos. Pero hoy resulta evidente que todo ello no es suficiente para que haya política y democracia. Hay quienes aspirando a lo último apuestan por aprovechar las posibilidades, mayores o menores, de lo primero (por ejemplo, aspirando a una victoria electoral). Aunque no todas las instituciones políticas tienen que ser estatales, hay sin duda mejores políticas estatales que otras. Merece la pena trabajar porque estas lleguen lo más lejos posible. Pero ni la política, ni la democracia, se reducen a ellas. Es más, si la política sólo fuera la política en, de y para las instituciones, la política y la democracia se cancelarían. No habría más que prácticas administrativas, como poco, al servicio de perpetuarse como institución.

4.- Mucha política interesante ha ocurrido y ocurre fuera de las instituciones estatales, a veces, incluso a distancia o enfrentada a ellas. Pero, así como no podemos reducir la política a la política en las instituciones, no podemos dejar que toda la política que merezca la pena ocurra fuera de ellas, desatendiendo el escenario estatal. Creo que quienes no ponemos todo nuestro empeño político en sus actuales instituciones, tenemos que hacernos cargo de algún modo de modo de relacionarnos, intervenir o participar en ellas; más todavía, si queremos que sean otra cosa en este tiempo en el que han sido puestas al servicio de lo que nos lleva a lo peor. Rodear y rescatar el Congreso es una forma de hacernos cargo de nuestra responsabilidad con nuestras instituciones, es una apuesta por reconstruir la política, la democracia y hacer que estas sean posibles allí donde han dejado de serlo.

4.- Prefiero que haya elecciones, representación y parlamento a que no los haya. Pero me niego a que las únicas alternativas a nuestro alcance sean el desastre totalitario sin elecciones o el totalitarismo de los mercados con coartada electoral. Algunas críticas al 25s (y en su día al 15m) finalmente parecen apuntar a este escenario como el único posible, como si únicamente pudiésemos elegir entre lo malo y lo peor. Dentro de estas coordenadas la política y la democracia son imposibles. Ahora se trata de abrir otras posibilidades, de hacer posible esto que en esta situación nos dicen imposible. Queremos más política y más democracia, más y mejores instituciones para ello, y no menos. Para eso salimos a la calle.
José Enrique Ema

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