lunes, 30 de abril de 2012

Herramientas culturales para la integración



 

Una historia protagonizada por 57 inmigrantes procedentes de la India refugiados en un campamento clandestino en el Monte del Renegado de Ceuta, ha conseguido el Premio del Jurado, integrado en su totalidad por mujeres, de la IV Edición del Festival Internacional de Documental de Agadir (FIDADOC), que se clausuró el pasado sábado en esta ciudad del sur de Marruecos.

“Los Ulises”, dirigida por Alberto García Ortiz y Agatha Maciaszek, narra la historia de estos inmigrantes durante dos años tras un viaje iniciado en su país, recorriendo, entre otros lugares, Etiopía, Burkina Faso, Malí, el desierto del Sahara, Argelia, Marruecos y finalmente Ceuta, protagonista igualmente de la cinta. Esperanzas, frustraciones y el deseo de poder recorrer los catorce kilómetros que separan a los dos continentes, con el propósito de conseguir una vida mejor.

Documentales de Túnez, Bélgica, China, Italia, Alemania, Francia, Camerún, Egipto y Marruecos han estado presentes en la muestra, donde también se ha presentado fuera de concurso “Next Music Station: Morocco” dirigida por el músico y documentalista vasco Fermín Muguruza. Una visión de las músicas actuales de Marruecos realizada para el canal de noticias qatarí Al Jazeera. Exhibida en tres espacios diferentes, incluido un coloquio en la universidad en el que participó la productora local y asesora de la misma Yolanda Agudo López. Un debate en momentos apasionante sobre la visión que desde el exterior se tiene de la realidad cultural, es este caso musical, del país. Le thé ou l'électricitéde Jérôme le Maire ha sido la gran triunfadora de este año, obteniendo el Premio del Jurado y El Gran Premio “Nouzha Drissi”, en homenaje a la que fuera la fundadora del festival tristemente fallecida a finales del pasado año.

Las proyecciones de ambos documentales se enmarcan dentro del Programa “Zankat: Nuevas Culturas Urbanas. Marruecos 2012”, que se está celebrado en diferentes ciudades del país: Casablanca, Esauira, Tetuán, Tánger, Casablanca, Marraquech, Rabat y Agadir, desde el pasado 11 de abril, prolongándose hasta el 23 de junio. Organizado por la Embajada de España en Marruecos, tiene como uno de los máximos impulsores a nuestro Consejero Cultural en este país, el diplomático Guillermo Escribano. El programa muestra algunas de las aportaciones recientes de nuestra cultura contemporánea: arte urbano, artesanía, creatividad y residuos, literatura y pensamiento, artes plásticas, música, danza, diseño, cómic, cine, moda, teatro y gastronomía, en una muestra muy singular desarrollada con anterioridad en Tokio, Nueva Delhi o Berlín.

Solo son dos ejemplos de una realidad cultural que desde hace años se está produciendo en el país vecino. Muestras de una vitalidad en la creación, gestión y difusión, inimaginables dada la escasa comunicación que normalmente se realiza sobre este tipo de actividades, en contraposición con aquellas que solo muestran lo más convencional, espectacular y obvio sobre un país con el que es imprescindible tener las mejores relaciones; sin duda la aproximación a su cultura e iniciativas es una de las mejores maneras de hacerlo.

Hace unos días Amnistía Internacional presentaba en Barcelona el informe “Elección y prejuicio. Discriminación de personas musulmanas en Europa” elaborado en Bélgica, Francia, Holanda, España y Suiza, pidiendo medidas efectivas para acabar con los estereotipos que sufren los musulmanes en Europa. Asimismo, el Real Instituto Elcano ha publicado un estudio sobre la imagen que sobre los marroquíes residentes en nuestro país tenemos los españoles. Un 50,2% considera que son islamistas, el 60% piensa que no están integrados en nuestra sociedad, y más alarmante aún, el 54% está convencido de que no aportan nada a nuestra economía y el 34,7% que Marruecos es un país enemigo.

En tiempos inciertos como los actuales, el apoyo a la diversidad y la difusión de la pluralidad cultural es una de las mejores herramientas para la creación de puentes y encuentros. Un excelente instrumento para el contacto entre creadores y gestores, con el objetivo de fomentar el conocimiento, la creación y la colaboración, para alejar prejuicios, tópicos, posiciones inmovilistas, el etnocentrismo y el relativismo cultural hegemónicos.

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