lunes, 19 de marzo de 2012

La utopía de la diversidad

Hace unos días un compañero de trabajo nos cita en una sala de Madrid para hablar de cuestiones profesionales, tenemos la posibilidad de ver actuar a un grupo que hasta entonces no conocíamos, Lady Grape. Navegando me entero que han participado en el festival Ellas destruyen, evidentemente una réplica al institucional Ellas crean, este último con todas las bendiciones institucionales, el primero sin ninguna subvención ni patrocinio, lo que le lleva a un ostracismo casi absoluto, aunque no total gracias a la Red.


En otra línea distinta esta semana en la que escribo esta página y también en la capital, el Etxepare Euskal Institutua, dedicado al promoción y difusión de la cultura vasca, realiza unas jornadas para difundir el euskara. Acudimos a la mesa redonda La creación en el país vasco: utopías y desafíos. Nada más comenzar nos encontramos con la primera sorpresa: todas las participantes son mujeres. Modera Mari José Olaziregi, intervienen las escritoras Mariasun Landa, Arantxa Urretabizkaia, Miren Agur Meabe y Eider Rodríguez. Magníficas intervenciones y lecturas y una reflexión muy interesante de la última sobre su intención, imposible comentó, de intentar hacer una literatura sin género, como su idioma.


Son ejemplos de utopías e ilusiones, las mismas que tenemos los que aspiramos a que la diversidad, en su sentido más amplio, sea una realidad asumida, no solo legal, y la comunicación un derecho irrenunciable de toda la ciudadanía, formando también parte de dicha diversidad. Su sincronización garantiza espacios de intervención propios, ajenos a los imperantes sobradamente conocidos.


En encuentros y debates sobre la homogenización de pensamiento e ideas se le presta nula atención, no parece que haya apuestas firmes en defensa de la diversidad y al derecho a recibir y elaborar la comunicación. Atrapados en redes que se van cerrando, si no ponemos los medios para respirar de otra manera, nos atraparán y acabaremos por sucumbir.


Diversidad que recupere el pensamiento individual poniéndolo al servicio de la comunidad. Acción colectiva que rompa el monopolio informativo al servicio de una globalidad exclusivamente económica. Cuando medios, clase dirigente y política navegan en un mismo sentido, lo procomún y lo colaborativo tienen más sentido, importancia y trascendencia de lo que realmente podamos pensar. Son de las pocas alternativas posibles y viables.


Abren vías y procesos que una vez en marcha son difíciles de parar. Modelos de autocreación, acción y participación iniciados en red y desarrollados en los ámbitos más diversos. Espacios donde el pensamiento crítico se difunde y contrasta. Horizontalidad y auto-organización al servicio de ideas. Inteligencia colectiva muestra de identidad y garantía democrática.


La diversidad está representada en miles de realidades y ejemplos. Su complejidad da sentido a la creación y a la interacción. No basta con conocerla, hay que ser proactivos en su defensa y difusión impidiendo que el tsunami global nos devaste. Proponer iniciativas visibles y viables es un objetivo, fomentando herramientas y recursos estables y duraderos. Apuesta para la construcción de un modelo de sociedad al servicio de las personas, que debe ser protagonizada por las mujeres. Un cambio basado en la justicia social solo pueden liderarlo aquellas que han padecido la exclusión permanentemente. Solo el que realmente conoce la realidad es capaz de transformarla.

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