viernes, 24 de febrero de 2012

Durmiendo con el enemigo

El enemigo lleva unos cuantos años durmiendo en casa y nosotros sin saberlo. Tiene 16 años, va al instituto, lee, debate las noticias, se conecta a internet y ve menos televisión. Está presente en tres redes sociales. De vez en cuando va con sus compañeros a manifestaciones en defensa de una enseñanza pública de calidad. Hace tiempo dejó de hacer botellón. Se reúnen en la calle o en sitios ocupados porque no hay centros ni equipamientos culturales para ellos. En el metro lee 20 Minutos que le parece más interesante que Qué! Está preocupada por los recortes de su centro de estudios; ha disminuido personal, profesores y materiales.

Está perpleja por lo acontecido estos días. Es consciente de que cualquier día puede pasarle a ella. Ha seguido al instante lo acontecido con sus compañeros y compañeras de Valencia. Se pregunta ¿cómo pueden gastarse millonadas en visitas papales, en parques de atracciones ruinosos, tener aeropuertos sin aviones, carreras de coche de F1, pagar cantidades por maquetas no realizadas y no tener dinero para materiales y calefacción en los centros educativos? Sabe que es la triste realidad que nos toca vivir, un ambiente que se respira no solo en nuestro país, sino también en buena parte de Europa. Observa el deterioro de un estado del bienestar, siempre ha ido a la escuela pública, nada extraordinario comparado con el de alguno de nuestros países vecinos y se pregunta qué puede hacer y cómo puede ser útil.

Se angustia ante tanta noticia negativa en los telediarios. La sinrazón de los líderes políticos que solo utilizan argumentos absurdos contra el otro sin propuestas que la ilusionen. Ve con amargura la violencia del estado con los más débiles. El desahucio a personas mayores le parece una indecencia sin justificación posible, viendo la vez que los privilegiados aumentan beneficios y patrimonio. Quiere saber si la Constitución es algo más que un papel como cualquier otro y por qué los medios de comunicación no cuentan realmente lo que ocurre en aulas y calles y por qué los políticos engañan. Quiere votar ya, aunque sabe que no servirá para mucho.

Se siente desprotegida por los que dicen defenderla. No comprende cómo a algunos compañeros la policía les pide la documentación, sobre todo si son inmigrantes, cuando en la mayoría de las ocasiones ellos no van identificados o no se identifican nunca. Viendo el funeral de estado a Fraga preguntó en una comida familiar ¿qué había hecho realmente positivo para tener un sepelio así? La respuesta de la abuela: “fue un hombre bueno”. “Hay mucha gente buena y no la tratan igual”, respondió. Luego indagó, para eso está entre otras cosas Google, y comprendió que hasta los más próximos también la intentan manipular.

Se cabrea cuando ve que los del 15M son insultados y despreciados por ministros que deberían sentir orgullo por ver que una parte de la población se preocupa y actúa ante una situación para muchos dramática. Se siente estupefacta cuando un jefe policial trata a ciudadanos de su misma edad de enemigos, aporreándolos y deteniéndolos, cuando los que se apropian de lo ajeno son protegidos por estos acusadores. A la violencia policial la llaman excesos. Cuando ellos se manifiestan son radicales o anarquistas, sin saber muy bien qué quieren decir con eso.

Está en un momento crucial en su forma de pensar, de entender el mundo, de su papel en el mismo. Viéndola y escuchándola te percatas de que poco a poco se va a sentir orgullosa de ser una enemiga. Enemiga de la injustica, de los convencionalismos, de la manipulación, de la hipocresía, pero con la tranquilidad de saber que tiene que estar donde debe. Hay muchas Lucías, no es la única, y es un orgullo que el enemigo duerma en casa.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno Rubén, lo voy a reenviar. Dale un beso a Lucía.
Un abrazo desde Toronto. Juan

Rubén Caravaca dijo...

Juan, otro de parte de Lucia y tb nuestro.

Elisabeth Vázquez dijo...

Es un texto genial que resume y plasma la inquietud, incomprensión y escepticismo ante los acontecimientos no solo de ahora sino de ya demasiado tiempo atrás. Me encanta que lo hayas plasmado en el sentir de Lucía y dándole ese enfoque desde la adolescencia que tan importante es en nuestra formación y que con ella estáis viendo día a día.

Gracias por tus reflexiones.