miércoles, 27 de julio de 2011

Katia Guerreiro; una fadista enorme

Tercera jornada dedicada en las Tribus Ibéricas de Pirineos Sur a Portugal. La primera, protagonizada por Rao Kyao, fue un recorrido por las músicas más tradicionales con una especial mirada a las referencias más orientales del país vecino. La segunda, a cargo de Orelha Negra, nos engulló en ambientes urbanos, con una visión musical más actual y la tercera, nos mostró una visión actualizado del género musical lusitano más conocido, el fado. Katia d'Almeida d’Oliveira Rosado Guerreiro Ochoa, más conocida como Katia Guerreiro, fue la elegida para exponerlo al numerosísimo público congregado en el escenario de Los Mercados del Mundo en Sallent de Gállego.


La noche, tras varios días de frío intenso, acompañaba. Aparecieron bermudas, camisetas y atuendos más ligeros, en consonancia con la época estival en la que nos encontramos, abandonando la ropa casi invernal que los asistentes portaban en jornadas anteriores.


El tema elegido para comenzar fue Asas, una composición de María Luisa Baptista y Georgino de Sousa incluido en su primer álbum Fado Maior, publicado en el año 2001. Aquella grabación inicial ya marcaba el camino de la joven fadista, nacida curiosamente en Sudáfrica. En la misma se recogían temas que popularizara Amelia Rodrigues y poemas, entre otros, de Fernando Pessoa y António Lobo Antunes. Una manera arrolladora de iniciar un concierto que desde el primer momento se intuía como mágico.


Lo fue por varios motivos. Una voz particular y poderosa que enamora. La presencia escénica que cubre y llena todo el escenario. El acompañamiento de una banda muy sólida y eficaz donde nada parece improvisado. La comunión con un público que originó que su concierto fuera seguido con un respeto casi místico, muy alejado de la algarabía habitual de los conciertos de Sallent y por último, y ya mencionado, la climatología amable de una noche que también quería disfrutar de la mejor música en directo.


En total dieciocho temas que recorrieron su discografía, mostrando su buen hacer. Emotiva fue la interpretación de Lisboa à noite, un camino por el Barrio Alto de la ciudad blanca donde el dormir no está permitido. En Havemos de ir a Viana evoca la ciudad donde las mujeres bellas adquieren los característicos pendientes barrocos lusitanos para remarcar su belleza. Concluyó con Amor de mel, la canción que hiciera famosa la insustituible Amalia Rodrigues.


Katia Guerreiro
enamoró convenciendo de la grandeza del fado a los más escépticos. La complicidad con el público fue absoluta, apreciándose tanto en escena como al bajar del escenario. No es extraño que algunos, que ya la habían visto en directo anteriormente, se desplazaran desde A Coruña para volver a disfrutar de su música. Se prodiga tan poco entre nosotros que sus seguidores no dudan en viajar a puntos muy distantes para zambullirse y recrearse con ella. Grande, muy grande esta fadista. Inmensa, con una calidad humana que hipnotiza. Un acierto más del Festival organizado por la Diputación Provincial de Huesca.

martes, 26 de julio de 2011

El Roto



Asfixiar la creatividad


El verano está repleto de propuestas culturales y recreativas de todo tipo. La música tiene un papel protagonista en buena parte de ellas. Festivales, conciertos y fiestas se desarrollan por todo el país; uno de los lugares más deseados por las grandes estrellas de la música a nivel internacional.


La mayoría de las ofertas están basadas en productos comerciales, con criterios de calidad diversa dependiendo de cada una de ellas. Hay excepciones como en todo. A la cabeza desde hace veinte años la Diputación Provincial de Huesca con Pirineos Sur, el festival pionero de las llamadas músicas del mundo que abrió la puerta a otros eventos de indudable calidad y apuesta por lo minoritario. Pero no es el único caso.


Muchas iniciativas y sugerencias son promovidas por pequeñas empresas, asociaciones, colectivos… que entienden la cultura como algo más que un producto exclusivamente rentable. Trabajan y funcionan con excelentes resultados gracias al riesgo, versatilidad e innovación de su labor. La renovación de propuestas y sugerencias es el mejor antídoto ante una cultura basura de difícil digestión, a la que nos han acostumbrado las grandes corporaciones del ocio y el entretenimiento. Los responsables institucionales deberían estar satisfechos del papel de estos emprendedores, por lo que significan en el desarrollo colectivo y el aire limpio que representan para la comunidad ante tanta mediocridad supuestamente cultural.


No siempre es así. A veces se producen situaciones inesperadas por cierta prepotencia de determinadas instituciones y un protagonismo desmedido para satisfacer el egocentrismo de algunos de sus dirigentes. Intentan suplantar gestores culturales por bendecidores políticos. Dicho comportamiento ocasiona un institucionalismo tan evidente donde la corrección política desvirtúa cualquier propuesta de riesgo. El papel de los medios masivos de comunicación también tiene que ver mucho con ello. Solo muestran una muy pequeña parte de la creación. Se estima que el noventa por ciento de la música producida nunca se difunde.


Si unimos a lo anterior una coyuntura económica como la actual, donde las pequeñas empresas sufren una violencia financiera motivada por el retraso de pagos, la obligación de estar al corriente con la hacienda pública a pesar de no haber cobrado lo facturado o la imposibilidad de acceder a créditos, origina una falta de liquidez, que asfixia de manera especial a los más frágiles que suelen corresponderse con los que realizan las propuestas más innovadoras.


Todo ello no es casual. Forma parte de un entramado político-económico por controlar el pensamiento, la creatividad y por tanto las ideas. Un antídoto puede ser la renovación permanente, el trabajo común, el intercambio de experiencias y mirar más allá de uno mismo. No es el único. Cada cual debe buscar su propia propuesta, compartiéndola e impedir el monopolio ideológico, creativo y cultural.

Groove lisboeta en la noche pirinaica


La noche del lunes deportó otra de las sorpresas que año tras año nos muestra el festival. Las Tribus Ibéricas volvían a mirar a Portugal, tras la apertura protagonizada por Rão Kyao. Era una propuesta totalmente diferente a la del multiinstrumentista luso, pero muy efectista. Una formación donde DJs, scratches, samplers y sintetizadores son fundamentales, pero también lo son teclados, guitarra, bajo y batería, ejecutada con maestría y contundencia por Ferrano, integrante de Baraka Som Sistema. No es el único que forma parte de otra formación, es más, Orelha Negra puede calificarse como una banda de bandas. Otro de sus componentes, Mira, estuvo en Pirineos Sur en el año 2005 como miembro de Cool Hipnoise. También forma parte del grupo Sam The Kid, uno de los raperos más inquietos del país vecino.


Durante hora y media desarrollaron una propuesta musical arrolladora. Un groove que destapó los tímpanos de un público entregado a las remezclas sensuales del grupo lisboeta, compacto y contundente, repleto de excelentes ideas que dispararon sin respiro para regocijo de espíritus iconoclastas. Scratches y remezclas de Beyonce, Beatie Boys, Chemical Brothers, Michael Jackson o Prodigy en una sesión de quince temas, donde música y baile caminaron a la par en una noche que la climatología respetó al numeroso público que llenaba completamente el espacio escénico de Los Mercados del Mundo en Sallent de Gállego.


Pirineos Sur volvió a mostrarse como un festival plural, diverso e innovador, donde todos los estilos musicales pueden y deben mostrarse. Una mirada más allá de lo evidente, característica que le diferencia de otras citas similares.


La mirada a las Tribus Ibéricas de este año es el mejor ejemplo, digna continuadora de la historia de un evento que festeja sus veinte años de la manera que sabe hacerlo; mostrando la diversidad musical existente por encima de modas y convencionalismos.

domingo, 24 de julio de 2011

Intensidad flamenca en las Tribus Ibéricas




Pirineos Sur tiene todos los años un compromiso con el flamenco. La de ayer era una noche especial dada la singularidad de la apuesta planteada. Antes del inició el maestro de ceremonias, es decir el presentador, rindió un homenaje a Enrique Morente y José Antonio Labordeta, a los que estaba dedicado la edición de este año del festival. También a Amy Winehouse, cuya muerte y la masacre de Oslo eran los temas más comentados en las tertulias y conversaciones del día en las tertulias y conversaciones del Valle de Tena.



Abrió la sesión Miguel Poveda. Todo está ya escrito sobre el cantaor de Badalona. Un espectáculo magistral que fue adaptado al espacio escénico donde se desarrollaba y a las adversas condiciones climatológicas. Comenzó con una liviana, para continuar por nanas, cantiñas y otros cantes flamencos. Prometió caldear la noche y lo consiguió con creces. Recordó sus nueve meses de mili en Huesca, mencionando que las personas oscenses y sus paisajes eran el mejor recuerdo de sus “años guerreros”. Con sus palabras se ganó al público “este es el mejor espacio para actuar, mejor que cualquier auditorio cubierto del mundo, la música sale de la tierra y vuelve a ella” y con su música entusiasmó; especialmente al emplearse por alegrías y tangos trasladándonos a Jerez, Triana o Cádiz, sin abandonar el Valle de Tena. Continuó bailando antes de cantar con maestría “Coplas del querer” con “La bien pagá” como referencia. Su banda le secundó con maestría. A las palmas Carlos Frilo y Luis Cantarote, todo un espectáculo verles ejecutarlas desde un lateral del escenario, y Jesús Guerrero y Juan Gómez “Chicuelo” a la guitarra. Acabó por bulerías. Al concluir el público empezó a percatarse del frío ambiental, que el arte de Poveda había eclipsado.



Paréntesis para los cambios y para repostar, un buen caldo o un chocolate caliente para presenciar el “Homenaje a Manuel Tejuela al que Poveda calificó como “maestro de maestros”. Reconocimiento a un gran innovador del flamenco que se atrevía con cantes como montañesas, pravianas o farrucas, notándose su origen leonés y que deleitó con dos temas en su propia voz. Se acompañó de un total de veinticinco artistas, auténtico homenaje de los alumnos al mejor profesor. Emocionantes fueron los momentos en que se interpretaron los tangos que Tejuela compuso y que Camarón de la Isla e la incluyó en su repertorio, o cuando subió al escenario su nieto Ángel, que seguramente continuará con la tradición flamenca de varias generaciones.



Para acabar la noche, otra producción especial del festival: Aramenco. Un espectáculo dirigido por el guitarrista flamenco Manuel Santiago que sorprendió por la manera de innovadora de combinar géneros como el flamenco y la jota aragonesa. Comenzaron con “Anda jaleo jaleo”, toda una declaración de principio, para continuar con “Dos tierras que se miran en un duelo espectacular entre cantaores y jotereos con Jairo Périz en el centro de la escena, al baile.



Un gran cierre para una propuesta perfectamente ensamblada entre las “Tribus Ibéricas” que duró más de cuatro horas. El público lo apreció y valoró a pesar de ser una de las noches más frías de temperatura de los últimos años de Pirineos Sur.

Tránsito sonoro por Juan Gavasa




Alguien dijo recientemente de Pirineos Sur que era “más que un Festival”. A diferencia de otros eventos que se limitan cada año a programar un conjunto de conciertos sin solución de continuidad, el festival de la DPH decidió comprometerse con la cooperación cultural y establecer marcos de colaboración con festivales africanos. Hay un componente ideológico en este planteamiento que responde al convencimiento de que la cultura es siempre un eterno viaje de ida y vuelta. En las ediciones anteriores Pirineos Sur presentó producciones propias asidas a la tradición ancestral de los pueblos, ahí donde es posible encontrar la raíz del tronco común sobre el que crecieron culturas más cercanas de lo que los prejuicios y las barreras mentales permiten ver. En ese sentido, estos proyectos de colaboración han servido para conocernos e identificarnos.


El viernes en Pirineos Sur el nuevo proyecto de colaboración denominado “Tranzik” fue más allá, casi como un salto sideral. Las raíces ahora se buscaron en la calle, en paisajes urbanos en los que crece la nueva juventud mundial alimentada con los mismos códigos visuales, sonoros y estéticos. Sería un error interpretar esta afirmación como la constatación de que la globalización ha acabado con las culturas minoritarias, pero es cierto que las nuevas generaciones manejan lenguajes universales que ni siquiera Marshall McLuhan, el padre de la teoría de la “aldea global”, podría haber intuido en sus visionarias teorías.


El rap es probablemente el lenguaje del siglo XXI. La palabra como expresión máxima de comunicación, como sublimación de su valor más poderoso. La palabra por encima de todo, independientemente del idioma al que pertenece. La palabra como martillo cuando habla de injusticias sociales, inmigración y desengaño. Esa es la extraña grandeza del rap y del hip hop. Por eso causa tanto desconcierto. En Lanuza se presentó en una noche de frío legendario el proyecto “Tranzik” (Tránsito), una reunión de raperos y DJs de Aragón, Marruecos y Senegal. Era la primera vez que se orquestaba una producción entre los festivales Pirineos Sur, L’Boulevard de Casablanca y Festa 2H de Dakar. La arriesgada aventura, una vez más, tuvo efectos profilácticos sobre el viento pirenaico con propiedades de cuchillo.


El zaragozano Rapsusklei, considerado uno de los máximos exponentes del hip hop nacional y viejo amigo de Pirineos Sur (pese a su juventud), lideró una agrupación perfectamente compenetrada y engrasada. Los días de residencia artística en Casablanca dieron para mucho. Junto con el inmenso compositor marroquí Masta Flow, el pionero senegalés Xuman y los DJs; DJ Key, DJ Gee Bayss, Oscar A Secas y el Video DJ Kalamour, montaron una fiesta urbana en la que las imágenes de la gran pantalla ilustraron un arsenal abrumador de voces y rimas. Cuando las palabras son una manada la conciencia se despierta como si fuera una terapia de choque.


Aquel mantra de que una imagen vale más que mil palabras se desmonta en noches como la del viernes. La palabra es necesaria cuando habla de racismo, de indignación y de lucha por un futuro improbable. Pero en la estética rapera no sólo la violencia verbal o la carga retórica se hacen un hueco. Los artistas de “Tranzik” son además jóvenes con evidentes influencias occidentales. Han interiorizado un desarrollado sentido del espectáculo que les ha permitido entender que a un concierto se va a cambiar el mundo pero también a pasarlo bien. Ellos tuvieron ayer una prueba insuperable para otros profesionales del “artisteo”. Y la superaron en una de las noches más frías de la historia de Pirineos Sur.


Es verdad que se encontraron con un escenario en el que la calefacción ya estaba encendida. Los marroquíes Hoba Hoba Spirit se habían encargado de templar el ambiente con un concierto impecable adornado de unánimes elogios. Hay grupos que irrumpen como una epifanía. Y Hoba fue el viernes ese tipo de hallazgo que ha hecho de Pirineos Sur un Festival tan grande. Venían precedidos de una fama de pesada carga: “Los Clash del desierto”. Pero es que la formación que lidera Reda Allali, un influyente agitador intelectual en su país, es una inmensa banda de músicos que se mueve con la misma soltura cuando toca rock clásico, trance, reggae, Ska o incluso funky. Su versatilidad y su capacidad de fusión han creado un sonido original –que ellos llaman Hayha Music-, que aposenta sus posaderas sobre una base tradicional cosida con influencias africanas, árabes, bereberes y occidentales. Son como una radiografía de la caleidoscópica sociedad marroquí, frecuentemente sesgada desde los oráculos occidentales.

sábado, 23 de julio de 2011

Krokaña




La música más tradicional, antídoto para el intenso frío


La noche del jueves fue una de las más frías que se recuerdan en los veinte años de historia de Pirineos Sur. A la baja temperatura se sumó un aire intenso motivando una sensación térmica que no se recordaba desde hacía tiempo.


Lo anterior no fue un inconveniente para que varios cientos de personas se aproximaran al Auditorio Natural de Lanuza a presenciar y participar en una noche musical muy interesante e innovadora. Los protagonistas, tres grupos suficientemente conocidos en la difusión de la música tradicional del viejo continente.


Abrieron la velada Trivium Klezmer un trío de músicos aragoneses que se nutre de temas clásicos de klezmer con arreglos propios y guiños a otros géneros musicales como el tango o el jazz, haciéndolo con una identidad propia que les caracteriza e identifica.


Tras ellos subieron al escenario los polacos de Kroke y los madrileños de La Musgaña. Ambos son grupos suficientemente conocidos entre nosotros. Los primeros han actuado en los festivales más conocidos de Europa, siendo la segunda vez que lo hacían en Pirineos Sur, la anterior fue en el año 2005. La Musgaña por su parte era la primera vez que se presentaban en el festival y son habituales en los encuentros musicales de todo el mundo.


Para la ocasión pusieron en marcha una producción propia “Krokaña”, estreno del festival. Una fusión de repertorios de ambas formaciones mostrando en cada uno de los temas la maestría musical de cada uno de los músicos participantes. Igual ocurrió cuando invitaron a participar a Amir John Haddad, el multiinstrumentista de Radio Tarifa, que interpretó con el laúd el tema de su autoría “Fanfarria”. Otro de los momentos destacados fue la intervención musical de Diego Galaz, sacando las mejores notas musicales a un serrucho de ebanista. Como colofón todo el mundo acabó bailando con el tema “Eddie”, concluyendo con “Danzas de Burgos” y “Ajde Jano”.


Un magnífico concierto que dio paso a la discoteca-étnica hasta bien entrada la madrugada donde la música superó a la climatología adversa.



jueves, 21 de julio de 2011

La parranda de Zenet

La noche meteorológicamente excelente era el mejor presagio para la velada musical que se preveía tras las dos anteriores donde el frío asumió protagonismo compartido. El malagueño Zenet era la primera vez que acudía a Pirineos Sur. Lo hacía tras una gira intensa por escenarios de toda la Península. Se presentó con su banda habitual, con el único cambio de Juan Cruz al piano en sustitución de Pepe Rivero. Se nota el trabajo conjunto y coordinado de la banda. La manera tan singular de encarar temas a ritmo de tango, blues, bolero, swing o jazz.


“Ella era mala” fue el tema elegido para la apertura. El público que abarrotaba el escenario de los Mercados del Mundo en Sallent de Gállego lo agradeció, desde ese momento la reciprocidad fue mutua.


Tony Zenet además de magnífico cantante es un notable actor. Se observa en cada tema. En la manera de ejecutarlos. En la forma de dirigirse al público. En su talante al conversar. Es evidente la complicidad con la banda, con un José Taboada inmenso a la guitarra y la seguridad que aportan el cubano Manuel Machado a la trompeta, Lucho Aguilar al contrabajo, Owe Larsson al trombón, Jimmy Castro a la batería o el ya mencionado Juan Cruz, todo ello arropado con una letras, de Juan Laguna, cuyo resultado es un espectáculo que los espectadores visualizan desde el inicio contagiándose del buen hacer colectivo, incorporándose con cantos y bailes, con descaro y sin pudor. Todo parece permitido en esta velada musical.


La puesta en escena se asemeja al de cualquier local de película americana de los años cuarenta. También puede ser un tugurio de La Habana, un cabaret parisino y por qué no, un local en el barrio madrileño de La Latina donde el malagueño vive y se cobija a diario, cuando las obligaciones lo permiten, con sus amigos de la capital. Cultura urbana de club. A pesar de estar prohibido el tabaco en lugares públicos, siempre se intuye cierta nube de humo, sabor a whisky y cerveza. A baile apasionado de parejas deseosas de no perder ninguna oportunidad. Una conjunción para disfrutar y compartir donde Zenet se convierte en un auténtico mago de ceremonias sacando de su sombrero las mejores melodías, que ejecuta sentado en un taburete al que se dirigen todas las miradas.


Durante hora y media hizo un repaso a los discos editados “Los mares de China” y “Todas las calles”. En total trece temas que encandilaron a un público que no dejo de bailar y aplaudir durante toda la actuación. Buen tipo, excelente músico y gran parrandero este Zenet.

miércoles, 20 de julio de 2011

El calor de la música mediterránea ahuyentó el frío pirenaico en Pirineos Sur




La tarde fría presagiaba una noche complicada para cualquiera que tuviera que subir al escenario instalado en los Mercados del Mundo de Sallent de Gállego. Comienza el concierto con rigurosa puntualidad. Gonzalo de la Figuera, maestro de ceremonias, introduce a los asistentes en las notas biográficas del artista, su paso por Al Tall, nueve discos grabados y Terminal Sur.


Tras la presentación accede la banda integrada por Cristóbal Rentero (cuerdas), Josep María Hernández Reillo (batería), Gusmà Gil (bajo) y el padre de este último y protagonista de la velada, Miquel Gil (guitarra y voz). Inicia la actuación con “Per marcianes”, título de su próximo disco que verá la luz en otoño. En total diecisiete temas, un tercio de ellos inéditos discográficamente. El resto un repaso por sus cinco discos en solitario, destacando de manera especial la interpretación de “Katá”.


Su actuación se corresponde a la de un maestro que trata de transmitir a sus alumnos sus conocimientos con el mayor rigor, delicadeza e intensidad. Parte de la música tradicional y de la fiesta. Recorre mundos reales e imaginarios. Se atreve con maestría a musicar textos de Vicent Andrés Estellés, Enric Casassas, Teresa Pascual, Isidre Martínez o Tono Fornes, entre otros. Poco a poco la temperatura ambiental se va superando por una interpretación de mucha calidad y energía. El público lo agradece, lo reconoce y se explaya en vítores y aplausos. Finaliza con “Fandango” y “Primavera”.


Imprescindible su vuelta al escenario. Lo hace interpretando “Homenatge a Teresa”, la esplendida canción del malogrado Ovidi Montllor, máximo representante de la cançó valenciana, incluida en el disco de este último A Alcoi (Edigsa 1974). Historia basada en hechos reales ocurridos en nuestra Guerra Civil. “Tereseta la loca” enloquece por un desengaño amoroso, en plena enajenación enseña en los campos de Alcoy la historia y la vida a jóvenes adolescentes. Les habla del sexo y los misterios. Se exhibe y muestra. Una canción que Gil y Pascal Comelade grabaron al cumplirse diez años de la muerte de Montllor y que este a su vez, grabó con José Antonio Labordeta en el disco Tú, yo y los demás. Cierra el concierto con “Perdiueta”. La temperatura ha subido de manera notable y aumenta con los bailes festivos de la jota final.


Exquisito concierto del máximo representante actual de la música valenciana que volvió a poner de manifiesto que “mostrar la diversidad musical” es un objetivo irrenunciable del festival organizado por la Diputación Provincial de Huesca.

Música tradicional con atmósferas electrónicas


Mercedes Peón sin duda una de las grandes innovadoras de la música popular no solo de la Península, sino de todo el continente. Una propuesta atrevida, innovadora, que en algunas ocasiones choca con los defensores de la música de raíz en estado puro.


Su espectáculo sorprende desde la puesta en escena. Sonidos de clarinete (Fernando Abreu), percusiones (Manuel Cebrián), con Manuel Alonso sampleando, la espléndida voz de Ana García y ella, totalmente vestida de negro, dirigiendo desde el centro del escenario, cantando, tocando la gaita, el clarinete, las percusiones. Una artista en continua evolución desde aquel primer concierto en el Strictly Mundial de Zaragoza en noviembre de 2000, que nos recordó en el bis, Isué, que cerró el espectáculo invitando a la participación a los asistentes que llenaban la explanada de los Mercados del Mundo en Sallent de Gállego.


Decena y media de canciones, casi hora y media de espectáculo que fue de menos a más. El comienzo sorprendió a los que la desconocían y esperaban encontrarse con la artista femenina gallega que difunde la música de su país, manteniendo los ritmos y temas tradicionales con una visión actual. Peón no reinterpreta, crea, compone, desarrolla y experimenta de una forma muy contemporánea, original, diferente, que la han convertido en una de las grandes referencias de las músicas del mundo a nivel europeo. Aunque la base son los samplers grabados, también se atreve con temas tradicionales a capella, acompañándose solo de la pandereta o de la voz de Ana García.


Espectáculo fresco y rico en la propuesta, aunque difícil de entender para algunos fuera del contexto preciso. Como ocurre con su espectáculo unipersonal, con el que está viajando por los festivales más importantes de Europa, donde una singular atmósfera electroacústica envuelve las músicas tradicionales de Galicia, ayudando en que su difusión llegue a sectores más amplios de la población.

Tradición, fantasía y sutilezas





Hace diez años un acontecimiento musical alumbró un nuevo tiempo para la escena folk del país. El vallisoletano Eliseo Parra publicó “Tribus Hispanas”, un concienzudo trabajo de investigación que rescataba del desguace de la memoria, un valioso catálogo de canciones tradicionales de buena parte de España. Fue casi un ejercicio de arqueología cultural que llegó a tiempo para evitar una extinción más que probable. El espíritu de “Tribus…” ha alimentado sin lugar a dudas la filosofía y concepción de la programación de esta XX edición de Pirineos Sur, ampliando el foco también a Portugal. El Festival lo hace con una visión moderna y actual, pero como suele recordar Parra, las canciones tradicionales resistirán mucho mejor el paso del tiempo que las que nos machacan en las radio-fórmulas cada día.


Por eso la presencia de Eliseo Parra en este Pirineos Sur estaba más que justificada, porque desde la fidelidad a la tradición popular del país ha construido una trayectoria musical que apuesta con valentía y rigor por la investigación y al mismo tiempo por la experimentación. Su fusión entre lo tradicional y lo contemporáneo quedó plasmada en la tarde del domingo en un concierto brillante y emotivo en Sallent de Gállego. Parra estuvo acompañado por sus músicos habituales y por la original formación catalana Tactequeté, que recrea atmósferas oníricas y evocadoras a base de percusiones e instrumentos de viento tradicionales. Fue como ver crecer la hierba en mitad del campo sin más perturbación que la del sonido del gélido viento tensino.


Parra, músico de sólida formación e impresionante bagaje, ama lo que hace. A diferencia de otros intérpretes que afrontan el reto del escenario como una rutina, él transmite su pasión con convicción y credibilidad. Tiene una virtud pedagógica que administra como si fuera parte de su responsabilidad profesional, de su compromiso con la cultura hispana. Pese a su veteranía y prestigio, sigue siendo el mismo músico ilusionado y generoso que a principios de los 80 se dedicó a rastrear hasta el pueblo más remoto, para recuperar lo que estaba a punto de irse con la memoria de los mayores.


Parra canta, baila e interpreta. Es una versión castiza de showman con habilidades y registros ilimitados. Sus canciones hablan de la siega, de amores iluminados por la naturaleza, de historias de hombres y mujeres sencillos… Sabe que las canciones son la voz del pueblo y que, por lo tanto, son criaturas vivas que evolucionan como la propia sociedad. Una copla puede hablar de un mundo ya inexistente pero seguirá siendo actual si su intérprete sabe inyectarle vitalidad. Es lo que hace Eliseo Parra, actualizar una cultura popular que, en realidad, sigue entre nosotros.


Una hora más tarde Pirineos Sur se trasladaba al Polideportivo de Sallent de Gállego donde Albert Pla y Pascal Comelade presentaban “Somiatruites”. Un encuentro teatro-musical entre dos excepcionales artistas mostrando sus pensamientos “antes de echarse a dormir”. Un espectáculo de músicos y marionetas, que deleitó a un público que abarrotaba la zona del equipamiento deportivo habilitada a manera de teatro.


Canciones antiguas del cantautor de Sabadell junto a otras creadas para la ocasión, algunas adaptadas desde su versión original al castellano y otras que incluían letras de piezas musicales del multi-instrumentista de Montpellier que mostró su faceta más versátil. Junto a ellos una banda real y animada compuesta por Iván Chin, David Saénz, Jordi Busquet y Farrés Brothers en el manejo de los títeres, donde destacaban las siamesas Superglue, que mantuvieron la suficiente tensión escénica durante más de noventa minutos.


En total una veintena de canciones magistralmente interpretadas, narradas y dramatizadas, que concluyó con “El sitio de mi recreo” de Antonio Vega y una presentación ejemplar, sin palabras, de Comelade por parte de Pla, para concluir un espectáculo diferente, lleno de matices y sutilezas, consiguiendo la unanimidad elogiosa de los asistentes.

Calamaro brilla en la noche de Depedro




Dice el amigo Julio Soria de la Agencia Efe “solo hay una cosa más complicada que acertar los números de la lotería, y esa es predecir cómo será una actuación en directo de Andrés Calamaro” y cuánta razón tiene. Nadie duda de su maestría a la hora de componer temas y la manera tan singular de interpretarlos, proporcionándonos algunos de los mejores momentos de la música popular en castellano de los últimos años. Algunos de sus grabaciones son imprescindibles en la memoria histórica de la música popular en castellano. También ha protagonizado algunos fiascos suficientemente conocidos y debates continuos para estar siempre centro de cualquier huracán musical o social. Sus recientes controversias sobre los toros, las redes sociales o la detención de la cúpula de la SGAE lo manifiestan. También una trayectoria irregular en los últimos años predecía una presentación cuanto menos incierta en el Auditorio Natural de Lanuza.


Lleno impresionante seguramente el más numeroso de la historia del festival. El tiempo acompañaba y los asistentes, conocedores del lugar, escalonaron una llegada que se prolongó durante todo el día. La zona de acampada vista desde la carretera de acceso a Formigal se convirtió en un mosaico multicolor de tiendas de campaña. En su improvisada plaza se convocó una asamblea de participantes del movimiento del 15-M de diferentes lugares del país. En los Mercados del Mundo la presencia de personas fue multitudinaria, así como en el concierto familiar de Sherpa o en la Exposición de Fotografías Mario Pacheco. En Formigal la organización daba cuenta de los primeros tres días de festival y los medios de comunicación regionales y nacionales daban cuentan de ello.


A las 10 en punto, con una puntualidad extrema, Gonzalo de la Figuera como maestro de ceremonias daba a paso a Depedro. Al finalizar su actuación el calificativo era unánime: sobresaliente. Jairo Zavala mostró una variedad y calidad de reportorio que sorprendió a un público que en buena parte le desconocía. Banda excelente, selección musical muy cuidada y brillantez exquisita en la interpretación sorprendieron desde el primer tema y cautivó con una muy especial versión de “La llorona”. Compañeros de los medios de comunicación comentaban que solo por su manera de ejecutar la popular canción merecía la pena acudir a cualquiera de sus conciertos. Sin duda estamos ante uno de los grandes nombres de nuestra música popular en los próximos años. Unanimidad inédita compartida difícil de conseguir en la mayoría de las ocasiones.


Realizados los cambios de rigor “Alta suciedad” fue la canción elegida por Andrés Calamaro para iniciar su concierto. Unas cinco mil personas le dieron la bienvenida. Dos docenas de temas que cautivaron a sus seguidores y que recorrió buena parte de su carrera musical, en solitario o como miembro de Los Rodríguez. Genio y figura protagonizó para algunos uno de sus mejores conciertos de los últimos años con guiños al territorio “estar y beber de esta agua te da energía para mil años” e incluso aprovechó para ironizar con motivo del partido de futbol que en ese mismo momento disputaban las selecciones de Argentina y Uruguay. Momento brillante fue cuando se acompañó Jairo Perera vocalista de Muchachito Bombo Infierno. Un buen concierto que dejo satisfecho a la mayoría de los asistentes, mientras que otros esperaban más de un músico que es historia de la música popular a nivel mundial.


Sin duda la noche del sábado en el Auditorio Natural de Lanuza será recordada como una de las grandes fiestas de Pirineos Sur las que definen e identifican al festival.

viernes, 15 de julio de 2011

Calidad y diversidad en la jornada inaugural de Pirineos Sur

La tarde de ayer jueves era muy especial en el Valle de Tena. Todo está más o menos preparado, aunque siempre surgen dudas sobre algún imprevisto u olvido de última hora, transcurre con la tranquilidad de haber realizado a tiempo las tareas emprendidas. Los artistas descansan en Formigal desde el día anterior, lo que permite afrontar pruebas de sonido y ensayos con la serenidad y el equilibrio preciso. No es para menos. No siempre se puede decir que un festival cumpla veinte años ininterrumpidos y que además se realice en un lugar como el Alto Gállego, en un emplazamiento único mundialmente reconocido, el Auditorio Natural de Lanuza.


La dirección artística ha decidido celebrar la conmemoración mirando hacia nuestros territorios. Mostrar la diversidad musical de la península más grande del viejo continente. Tribus Ibéricas es el título de tan singular monográfico. Después de dos décadas de viaje ininterrumpidas por el mundo, mostrando la pluralidad musical de los cinco continentes con la presencia de más de seiscientos artistas, era preciso un viaje interior, con una visión y un recorrido amplios.


“Menos mal que nos queda Portugal” fue el título de un disco muy elogiado en los años ochenta. Del vecino país es el artista elegido para inaugurar esta edición, Rao Kyao. El lisboeta viaja desde lo más tradicional a una psicodelia musicalmente refinada y de paso homenajea al músico luso más importante, José Afonso. Emotiva fue la versión del “Venham más cinco”. Impresionante el tema de apertura “Suite Rafi” donde mostró su maestría con flautas y saxo y festiva la conclusión con “Palo vino d’alegria”. A pesar de ser un desconocido para la mayoría del público, aunque grabara hace años Delirios Ibéricos con Ketama, su concierto fue exquisito, riguroso. El público lo agradeció y reconoció.


Minutos más tarde comenzaron a sonar los acordes de “La rosa de los vientos” tema inicial que abrió el concierto del panameño Rubén Blades. Dentro de un par de días cumplirá sesenta y cuatro años, mostrando que la edad es una buena aliada del talento. Concierto magnífico que deleitó e hizo bailar al numeroso público asistente con una brillantísima orquesta, dirigida por el maestro Roberto Delgado, donde destacaba de manera singular el trombonista Jimmy Bosch. Diez canciones transcurrieron antes de atacar “Pedro Navajas”, la canción que le hizo profundamente popular entre nosotros. Para concluir con el bis “Muévete”. Antes “Decisiones”, “Plantación adentro” o “Cuentas del alma”, que forman parte de la historia de su vida, sus barrios, sus entornos…


Tras la apoteosis de la música en directo, Javimar y DJ Gufi desde los platos de la discoteca étnica, hicieron bailar a todos aquellos que pretendían que la fiesta continuara toda la noche. La primera jornada del Festival ha vuelto a mostrar algunas de sus diversas realidades, pero esencialmente algunas que mejor lo definen: calidad y riesgo artístico.

jueves, 7 de julio de 2011

Ay pena, penita, pena




Domingo 3 de julio Plaza de los Carros. En el Barrio de Los Austrias en Madrid echan a andar las Plazas de la Cultura, surgidas de la Asamblea Popular de la zona, cuyo germen es el 15-M. 10 de la mañana. Una treintena de voluntarios prepararan las plazas “tomadas”. “Plaza de la música”, “Plaza de la Poesía”, “Plaza del Teatro”, “Plaza Audiovisuales”, “Plaza de las Plásticas”, “Plaza del Trueque” y la “Plaza de la Información”. El objetivo mostrar y compartir la cultura como derecho colectivo. Sin acabar de montar la escenografía de la plaza poético-musical la policía municipal impone desmantelar parte de lo realizado. Exigen retirar media docena de globos atados a bancos, papeleras y a algún árbol. Los activistas culturales piden la ordenanza donde se especifique los motivos de la prohibición que evidentemente no aparece. A escasos metros unos cuantos pasados de tuerca entonan cantos desenfrenados, mientras otros intentan dormir una monumental cogorza fruto de una noche apasionante de “orgullo” o quizás una simple fiesta inacabada. A estos ciudadanos la policía no se dirige en ningún momento, aunque están ocupando parte de la vía urbana.


Desde las doce de la mañana hasta la cinco de la tarde se producen todo tipo de actividades absolutamente desinteresadas. Artistas conocidos, con otros que lo son menos, junto a vecinos anónimos, mostrando creaciones propias o ajenas en un ejemplo de diversidad desconocida en el barrio. En paralelo dos pequeñas charlas. Una sobre la intención del Gobierno de Esperanza Aguirre de privatizar el Canal de Isabel II, la otra sobre la salida islandesa a la crisis. El colofón unas cincuenta personas acaban comiendo en un lugar próximo. Aporta cada lo que considera oportuno. El bote recaudado el día anterior en la asamblea semanal apenas es utilizado. Es el momento de los comentarios. Los intercambios de cds, libros, dvds… en el singular trueque cultural, o la propuesta de creación de un Banco de Tiempo. Se intuye una reinvención del espacio público y del sentido de la creación. Gente muy joven e ilustres veteranos como Antonio, que a sus ochenta años se ha encargado del taller de grabado, o Clara, la joanbaez madrileña, que a finales de los sesenta grabó su primer disco. O Alicia la presidenta y única integrante de la asociación de artistas transexuales.


Horas antes en territorios próximos se ha producido una redada en la sede de la SGAE, con la detención y posterior declaración ante la Audiencia Nacional de parte de su Junta Directiva. También se ha presentado un nuevo manifiesto de creadores y artistas, ¿y van? llamando a la reconstrucción de la izquierda. La mayoría de los participantes en este acto han apoyado sin fisuras todas las propuestas y normas promovidas por los que ahora están siendo investigados. Pretender regenerar la vida pública y económica es más que deseable. No es creíble cuando sus impulsores no han querido nunca ver, ni escuchar, a los que denunciaban los privilegios que unos pocos han conseguido amparados por normas y leyes promovidas por las grandes industrias del entretenimiento y el ocio, generando importantes dividendos que podían dar paso a actividades poco transparentes y en algunas ocasiones especulativas. No solo no han querido verlo, sino que han apoyado la criminalización aquellos que denunciaban normas y comportamientos que podrían atentar contra derechos fundamentales.


Lo acontecido este fin de semana en Madrid pone de manifiesto que la cultura oficial está lejos de la realidad. Situación alarmante. Si no logra percibir lo que acontece es porque está exclusivamente pendiente de sí misma. Será la muerte definitiva, claudicando ante la industria.