martes, 8 de noviembre de 2011

Lo llaman democracia ¿y lo es? Democracia bajo mínimos

La última semana de octubre y la primera de noviembre pasarán a la historia como los días en los que la democracia retrocedió a niveles desconocidos en nuestros territorios más próximos, aquellos que siempre se han puesto como ejemplo para la gobernanza de los pueblos. La UNESCO admite a Palestina como país de pleno derecho y el Presidente Obama retira todas las ayudas de Estados Unidos al organismo internacional. No debería de extrañar, el Premio Nobel de la Paz es responsable de la captura de aquellos que se consideran enemigos o han dejado de interesar al capital financiero de su país. Los asesinatos de Bin Laden y Gadafi deberían indignar a cualquier persona con unos valores democráticos mínimos. El pasado de ambos no justifica ejecuciones como las padecidas. En paralelo, el gobierno democrático israelí responde a dicho reconocimiento con nuevos asentamientos ilegales en territorios palestinos, además de dos mil viviendas, congelando el pago de impuestos que adeuda a la Autoridad Palestina. De manera casual un ataque cibernético deja sin teléfono e Internet a Cisjordania y Gaza.
La Europa democrática entra en crisis porque el primer ministro griego George Papandreu pretende realizar un referéndum para que su pueblo decida sobre el rescate financiero al país, que según observadores independientes tiene más que ver con intereses de la banca francesa y alemana que con la realidad helena. Dirigentes democráticos europeos han condenado la propuesta que con casi toda seguridad no se realizará. Presión política y financiera otra vez unidas en la misma dirección; en esta ocasión para condenar al país cuna de la democracia.
El Alto Tribunal de Londres decide que Julian Assange, fundador de WikiLeaks, sea extraditado a Suecia para ser interrogado sobre presuntos delitos sexuales.
La Junta Electoral impide cualquier reunión, concentración o convocatoria en cerca de ciento cuarenta espacios públicos de Madrid, que se reservan en exclusiva para actividades de los partidos políticos. En total se han proclamado veintiséis candidaturas en la comunidad que tendrán a su disposición más de mil novecientos espacios disponibles para sus actos ¿Alguien se puede creer que la acotación de dichos espacios es por este motivo? ¿Se van a hacer tantos actos públicos en apenas dos semanas? o más bien ¿Se intenta silenciar a movimientos como el 15M? La nueva normativa electoral ha supuesto la reducción en un setenta y cinco por ciento de las candidaturas en Madrid, eliminando de un plumazo a todos los grupúsculos de extrema derecha que evidentemente votarán al PP. Felicitación por una estrategia que permite concentrar por ley todo el voto conservador y ultraconservador, con el apoyo del PSOE, CIU y PNV.
El divorcio entre clase política y ciudadanía es cada vez más evidente en nuestra vieja Europa. Ciudadanas y ciudadanos ignorados continuamente por un poder global al que están sometidos los gobiernos nacionales. El retroceso de la democracia es innegable, a nadie debe de extrañar que el grito más repetido en las manifestaciones sea “le llaman democracia y no lo es”. La protesta global es preciso que se visualice institucionalmente ¿Quién puede realmente hacerlo? ¿Quién tiene credibilidad para ello?
Un poco más lejos, como contraposición, un ex guerrillero del M-19, Gustavo Pietro, se convierte en la segunda personalidad política con más poder en Colombia al triunfar en las elecciones para la alcaldía de Bogotá. Una propuesta por la justicia y la corrupción que le llevó a abandonar su antigua formación, presentándose a las elecciones con una nueva, con apenas cuatro meses de existencia. Su triunfo evidencia que la ciudadanía apoya nuevas maneras de intervención cuando estas son creíbles y logran la interactuación colectiva. Si es posible en Colombia, también debe serlo en Europa.

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