domingo, 30 de octubre de 2011

Revolución 2.0

Me invitan a Rabat al I Encuentro Internacional de Acción y Gestión Cultural. Preparando mi intervención “Comunicar la diversidad. Estrategias para la comunicación en cultura”, me percato realmente de la sociedad en la que nos encontramos, en el papel de la comunicación como herramienta de control ideológico. Estamos inmersos en una crisis económica que empieza a notarse en países que parecían ajenos como Brasil o China, fruto de una globalización que ocasiona que una buena parte de la población esté al borde de la precariedad mientras los beneficios de las clases dominantes se incrementan. Afloran recursos en la UE para salvar entidades financieras que seguirán aumentando sus bancos de viviendas fruto de la especulación hipotecaria y de miles de desahucios, sin conceder ninguna facilidad económica a pequeñas empresas, familias y autónomos. Los derechos laborales y los servicios públicos se van recortando continuamente ¿Es este el mundo por el que hay que apostar y defender? ¿Es esta la Europa de los ciudadanos que nos habían prometido?
Regresión que se produce con la complicidad de los grandes medios de comunicación que defienden lo mismo que los especuladores. Nada extraño, todos forman parte de los mismos consejos de administración preocupados por mantener e incrementar sus intereses, mostrando solo una cara de la moneda, donde los abusos apenas se comentan. El Tribunal de Justicia de Catalunya anula las trabas impuestas por el Consejero de Interior de la Generalitat, Felip Puig, por imponer límites a las manifestaciones organizadas por el 15-M. El mismo movimiento se suma a la denuncia contra Emilio Botín y familia, a los que se les ha descubierto cuentas opacas en Suiza de unos 2.000 millones de euros sin declarar a Hacienda, que solo les ha impuesto una multa por demora sin aplicar ninguna sanción, ni responsabilidad penal ¿Igualdad de trato que el resto de la ciudadanía?
Tras la movilización global del 15-O Seumas Milne comenta en su columna en The Guardian “su sorpresa porque las revueltas mundiales no se hayan producido antes”. La revolución digital contribuye a la autocomunicación de masas y con ello a romper el control de la comunicación de la que depende el poder, como bien indica Manuel Castells. Precisamente el profesor catalán junto con otros colegas, presentó recientemente “Propuestas para la democratización del sistema político y la despolitización del sistema judicial del estado español”. Hace un año se hizo entrega en el Congreso el documento “Democracia 4.0”, una propuesta para impulsar la participación ciudadana, sin tener ningún tipo de respuesta de la Cámara. Sus impulsores preparan ya un recurso de amparo. Son ejemplos que apenas han reflejado los medios de comunicación; lo conocemos gracias a la revolución digital en marcha.
Revolución que permite una manera diferente no solamente de comunicarse, sino también de relación. Ciudadanos activos sabedores de las nuevas posibilidades interactuando con resultados evidentes. Ciberactivismo y ciberpolítica forman parte de la vida. Los indignados muestran una buena parte de sus posibilidades para llevar adelante unas propuestas que la ciudadanía apoya, un 73% según una encuesta reciente de El País. Acciones y movilizaciones no se dan solo en España o Grecia, también en el corazón del imperio, Estados Unidos.
Redes sociales y comunicación compartida están rompiendo el aislamiento informativo que sufrimos. En plena sociedad de la información tenemos menos información real que nunca. Las nuevas herramientas 2.0 pueden reequilibrar la balanza. Revolución digital al servicio de un movimiento global para contrarrestar el poder mundial de las grandes corporaciones y oligarquías financieras, que monopolizan los mercados y controlan los medios.

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