viernes, 19 de agosto de 2011

No entiendo que pasa en Madrid

No comprendo que se autorice una manifestación y las fuerzas de seguridad no hagan nada contra los que impiden el desarrollo de la misma, reprimiendo a los que tenían la autorización para manifestarse.


No concibo que quienes tiene que velar por el cumplimento de la ley sean los primeros que no lo hagan, ejerciendo la violencia contra personas que solo piden; respeto. Saben perfectamente que un arma, unas botas, un casco…, que pagamos todos, permiten ejercer una autoridad cuando se carece de argumentos.


No me imagino un estado de derecho donde los periodistas son detenidos, vejados, golpeados e insultados por hacer su trabajo. No me gustan los medios que callan y silencian estos comportamientos convirtiéndose en cómplices de la intolerancia.


No quiero una ciudad tomada por la policía y la iglesia. No me gustan los estados policiales, ni los eclesiásticos. Defiendo una Constitución, la nuestra, que dice que todos somos iguales, aunque sabemos que eso no es cierto. Mi familia es creyente de toda la vida y lo que ocurre estos días me indigna más que nada por el respeto que les tengo.


Quiero ser respetuoso con todos y con todas las ideas pero cuesta mucho cuando la intolerancia y la violencia es practicada por los que no piensan como ellos y es tolerada desde las instituciones. No puedo tolerar que se grité “Viva Cristo Rey” en la Puerta del Sol por saber perfectamente que se esconde detrás de esa proclama.


Me estremece ver a una chica golpeada por un representante de la autoridad al cruzarse en la calle sin más motivo que no llevar una mochila o una banderita concreta. Reniego de quien quiere imponer sus argumentos a fuerzas de golpes, refugio de los que saben que no tienen razón,


Me indigna que esto ocurra en un lugar donde la mayoría hemos hecho un esfuerzo de tolerancia y responsabilidad.


Me entristece ver que a quienes hemos votado para que nos representen, se olviden de los que defendemos una sociedad más justa, libre y democrática. Lo hacemos en todos los lugares y circunstancias, no solo de cuando hay alguien que lo amplifique.


No me gusta esta democracia de salón que atropella derechos y permite que dos amigas sigan detenidas sin haber hecho absolutamente nada. Lo sabemos, tenemos evidencias, pero eso da igual ¿a quién le importa que pasa con ellas? A sus amigos, a sus compañeros que tenemos que intentar que se sepa la verdad algo que tenían que hacer los gobernantes y que evidentemente no hacen.


Nos están haciendo mucho daño, no es físico el dolor. Pero tenemos el valor de la razón y el compromiso de las ideas. Esa es la diferencia; tenemos principios, sentimientos y emociones.


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