sábado, 4 de diciembre de 2010

II Edición de Madatac

Tras una revulsiva primera edición en plena crisis del 2009, MADATAC, la Muestra Abierta de Arte Audiovisual Contemporáneo, plataforma anual integradora y a la vez insurrecta generada para el intercambio y proyección de experiencias y conocimientos del arte audiovisual más innovador, reaparece con óptimos refuerzos.

Del 1 al 5 de diciembre del 2010 reunirá en la Milla de Arte de Madrid, ciudad-foco de cultura internacional, a un ejército de videocreadores armados con una letal selección de inclasificables piezas seleccionadas a partir de la convocatoria realizada por el programa de televisión Transfera, especializado en arte audiovisual (www.transfera.es), que abarcan el videoarte, la animación digital, el paisajismo reinventado o la experimentación iconoclasta, y que amenazan con desatar en la ciudad una epidemia de arte viral a la que ni el cine ni la televisión podrán mitigar.

Reagrupada dentro de la más genuina heterodoxia, MADATAC celebrará proyecciones diarias de videocreaciones, sesiones abiertas con videoartistas, instalaciones de videoartistas internacionales, ponencias con expertos en el arte de los nuevos medios, performances audiovisuales desarrolladas desde la experimentación pionera, sin olvidar la representación interdisciplinar entre el mundo de la técnica con el de la imaginación.

1 comentario:

J.M. Costa dijo...

Lo de Chillida Leku es muy desafortunado, pero ¿de quién es la culpa?

Aceptemos que la cultura no se puede medir simplemente por el número de visitantes. Esto es una cosa, otra muy distinta es que España se haya llenado de Centros de Arte que, todos lo sabemos, no visita nadie (exceptuando un par de casos).

Hay algo que el arte contemporáneo y sus gestores no hemos debido hacer bien desde el momento en que se produce tal divorcio entre las propuestas que se ofrecen y el desinterés de un público potencialmente dispuesto.

El arte contemporaneo, ni tiene por qué ser necesariamente hermético ni tiene por qué presentarse como tal. Pero exactamente eso es lo que viene haciéndose durante épocas de vacas gordas, cuando no importaba si el dinero vertido en los centros y sus actividades tenían algún reflejo social.

Hoy, con las vacas flacas, los gestores políticos deben decidir de donde recortan y claro, entre un nuevo colegio o rebajar la dotación de un Centro desierto, lo tienen complicado. Aquí no valen voluntarismos, sino una nueva actitud.