jueves, 16 de septiembre de 2010

Reflexiones tras el ramadán

Comienzo a escribir este texto en el avión que nos conduce de Las Palmas de Gran Canaria; es sábado 11 de septiembre último día del ramadán. Este año el mismo ha trascurrido con polémicas contínuas por los incidentes en la frontera de Melilla, el maltrato a ciudadanas y ciudadanos canarios en El Aaiún por su participación en una manifestación declarada ilegal por las autoridades marroquíes, por la pretensión de pastor evangélico Terry Jones de quemar públicamente coranes y por supuesto por la coincidencia de la finalización del mes sagrado musulmán con el noveno aniversario de los atentados a las Torres Gemelas neoyorquinas por parte de Al Qaeda.

Después de años de viajar y trabajar con artistas, periodistas y ciudadanos de toda condición de diversos países árabes, se puede afirmar que la mayoría de los que están escribiendo y comentando la realidad de estos países desconocen en buena medida su realidad y la de sus gentes corrientes. Como comenta el maestro Enrique Meneses en su autobiografía Hasta aquí hemos llegado, muchas de estas informaciones son escritas desde cómodas redacciones con pocos visos de realidad y por supuesto, habría que añadir, sin contrastar.

Mientras esperamos la llegada de varios artistas en el hotel canario donde nos alojamos, ojeo El Mundo, donde Salvador Sostres publica “Ellos queman más” y se explaya con lo siguiente: “Por consiguiente, no hace falta ningún pastor Jones para que crezca la amenaza islamista en Barcelona o en Madrid, en Milán, en Viena o en París. En las propias mezquitas cuya construcción defienden tantos socialdemócratas políticamente correctos se predica el odio al mundo libre y la destrucción de Occidente”. Habría que preguntarse qué manifestarían estos ideólogos de la islamofobia si se comentara en algún medio de comunicación de un país musulmán, que todos los seguidores de la Iglesia católica están implicados en abusos sexuales a menores o que la totalidad de los protestantes son fanáticos dispuestos quemar todos los libros sagrados que no coinciden con sus creencias. En la portada del mismo diario podemos leer “El imán más fanático reúne en Lérida a 3.500 seguidores”, otro ejemplo de manipulación para fomentar la crispación y la fobia hacía los musulmanes.

Son los mismos propagandistas que aclaman a un Aznar durante el Congreso Judío Mundial donde pretende ridiculizar al Presidente Obama, poniendo en cuestión el inicio de diálogo entre judíos y palestinos y que no dudan en aplaudirle cuando acude a echar gasolina al fuego prendido en la frontera de Melilla por los incidentes promovidos por integrantes de diferentes asociaciones marroquíes. Conflicto que logra unir a Libertad Digital o El País para responsabilizar de los mismos a las autoridades y servicios secretos del país vecino, eso sí sin aportar ninguna prueba concluyente en que basan dichas afirmaciones. Aún siendo esto cierto ¿alguien puede ignorar que los servicios secretos de nuestro país lógicamente también actúan en la zona?

Los sonidos de guerra al ex presidente le deben excitar y producir enorme satisfacción, como a Charles Chaplin en El gran dictador. Ocurrió con la Guerra de Irak y con el conflicto de Isla Perejil o Leila, cosechando un éxito militar sin precedentes saldado con la muerte, por estrés, de media docena de cabras que no pudieron soportar el despliegue desproporcionado de nuestro ejército para recuperar un territorio deshabitado, del que no se tienen noticias de ningún acuerdo multilateral donde se especifique la titularidad del islote, ni en el Tratado de Fez (1912) que cedía la soberanía de Marruecos a Francia, ni en el de independencia marroquí de 1956. Tampoco parece estar incluido en los territorios que se detallan como propios en el Estatuto de la Ciudad Autónoma de Ceuta, distante a unos ocho kilómetros.

La visita del ex presidente a la ciudad de Melilla fue defendida como un acto de valentía y patriotismo, cuando la misma seguramente tiene más que ver con intereses personales y económicos. Una vez más anteponía su interés a los del país, poniendo otra vez en serio compromiso a su partido en una cuestión tan delicada y compleja como ésta.

En varias webs se menciona su amistad y relación con Marc David Rich, empresario judío nacionalizado español que ocupó durante cierto tiempo una posición de honor entre los criminales más buscados por el FBI. Propietario del fuel derramado por el Prestige y uno de los grandes financiadores de las campañas electorales de George W. Bush y de Ariel Sharon. Condenado en 1980 por tráfico de armas en nuestro país, logró la libertad gracias a los buenos oficios de Pío Cabanillas padre. Posteriormente fue condenado por el mismo motivo en Estados Unidos, solicitando su indulto personalidades como el rey Juan Carlos o el Premio Nobel Camilo José Cela. Perdón concedido por Bill Clinton, parece ser, tras una aportación cuantiosa para su campaña electoral. En varias fuentes también en Internet se mencionan las relaciones de los Aznar con determinados lobbies judíos a través de su yerno Alejandro Agag. Nadie en la prensa convencional se ha preguntado sobre qué hay de cierto en todo esto.

Es evidente que hay más intereses escondidos que los que se comentan. Incluso algún responsable de las asociaciones de solidaridad con el pueblo saharaui añora la dureza del gobierno de Aznar con Marruecos, como recoge la misma edición de El Mundo del pasado viernes.

No es de extrañar que con estos comportamientos y otros surjan propuestas como las mantenidas por Nuredín Miftah, que en una editorial en el primer semanario marroquí Al Ayam sugiere la realización de una nueva marcha, esta vez blanca, argumentando lo siguiente: “La diplomacia marroquí habla un idioma que los marroquíes siguen sin entender, es demasiado suave, a veces brusco, en general su característica más destacada es la confusión” para concluir, “si un grupo de españoles es capaz de organizar una flotilla a El Aaiún, nosotros también somos capaces de poner en marcha una segunda Marcha Verde hacia Ceuta y Melilla, y que esta vez sea una Marcha Blanca exitosa, sólo entonces tomarán en serio nuestras decisiones. Primero tenemos que crear las circunstancias internas para un sólido frente nacional con serias posturas y no lemas vacuos.” (Artículo traducido por el Boletín de Prensa Magrebí de Al Fanar Traductores. www.boletin.org/index.jsp)

A pesar de las manifestaciones interesadas o silenciadas es evidente que la crispación que se dice vivir no es real cuando estás presente en los diferentes escenarios y territorios. Las relaciones y comportamientos en la mayoría de las ocasiones son cordiales y de respeto. Podrían ser todavía mejores si se entendiera que las mismas siempre deben ser de igual a igual, con honestidad, sinceridad, respetando creencias y diferencias, entre vecinos que están obligados a entenderse y cooperar. El mejor ejemplo lo hemos vivido en nuestras propias carnes. Solamente cuando Francia comprendió nuestra realidad, cuando las autoridades galas alcanzaron a entender lo que suponía para la sociedad española las acciones de ETA, cuando respetaron nuestra idiosincrasia y nos trataron en un plano de igualdad, los éxitos de todo tipo se incrementaron. De aquel cambio de actitud francés deberíamos aprender y obrar de la misma manera con nuestros vecinos del Sur, pensando que las relaciones internacionales deben ser de igualdad entre los implicados y no solamente cuando se es el beneficiado. Las relaciones vecinales se construyen así y no fomentando enfrentamiento tras enfrentamiento.

Los que creemos en el papel activo de la cultura y que la misma va más allá de su mero consumo, tenemos una responsabilidad en forzar conocimientos y entendimientos. En momentos en que los derechos culturales están disminuyendo, promoviéndose una acción cultural pasiva dirigida desde las grandes industrias culturales y de ocio con el asentimiento de las instituciones, es más que evidente que se debe actuar con audacia y firmeza sin renunciar a los principios de la democracia cultural.

Mostrando que tras los conflictos se esconden intereses personales y económicos amparados en lenguajes populistas y patrioteros. Es preciso expresar la realidad de las diferentes ciudadanías más prestas al diálogo y el entendimiento que la que parecen tener algunos de los líderes que dicen representarnos. La diferencia de prioridades de unos y otros cada vez parecen estar más lejanas.

No se puede achacar y responsabilizar a todos y todas por igual de los fracasos de la política, la economía y del aumento de los conflictos internacionales. La misma es de aquellos profesionales de lo público que siempre priman lo personal sobre lo colectivo. Su ineptitud no debe hacernos cómplices de recortes de derechos, ni del aumento de tensiones bilaterales. Tampoco deben utilizarnos de punta de lanza para propiciar políticas todavía más reaccionarias en derechos ciudadanos. La concentración sindical de hace unos días en Vista Alegre de rechazo a las políticas recientes de gobierno, tienen cierta semejanza con cualquier acto conservador sea éste de carácter social o político. Los dirigentes sindicales deberían tener cuidado en sus estrategias que partiendo de la razón confunden por un diseño erróneo en la comunicación que puede propiciar resultados inversos a los deseados.

La cultura en estos momentos tiene mucho que decir, ya que está en juego un modelo de sociedad. El silencio es significativo. La falta de ideas y propuestas llama la atención. Aunque más sorprendente es la respuesta ante un acto exclusivamente más próximo y propagandístico como La Noche en Blanco de Madrid. Iniciativas así son la negación de la cultura y su uso exclusivamente consumista. La NO cultura de todo el año parece suplirse por una serie de actividades que quieren mostrar algo inexistente. El declive cultural de la ciudad es cada vez más evidente. No hay ninguna actividad cultural municipal reconocible a nivel internacional. El eje Recoletos-Atocha se basa en políticas estatales y privadas. La apuesta municipal del Matadero no es sentida en la ciudad ni por sus ciudadanos y ciudadanas. No hay tejido cultural ni se apuesta por su creación. La Noche en Blanco es una noche para ocultar recortes presupuestarios en equipamientos, servicios y actividades. Una noche que pretende olvidar el resto de las noches del año donde el acoso a lugares de música en directo, salas alternativas o a la simple utilización de la calle como espacio público es lo habitual. Una noche que instrumentaliza de forma partidista la acción de colectivos y personas que no tienen en la mayoría de las ocasiones formas para difundir sus actividades el resto del año. Una noche a la que se destina cerca de un millón de euros mientras que a promotores y artistas que participan en los Veranos de la Villa y otros eventos se les niega todo tipo de ayuda, corriendo los mismos con todos los riesgos de las actuaciones que luego el Ayuntamiento difunde como propias. Ante este tipo de política no parece existir alternativa alguna y las pocas que existen brotan de sectores minoritarios de la sociedad madrileña.

En momentos tan convulsivos como los actuales es necesaria una regeneración de mensajes, ideas y una renovación de personas. No parece que esto vaya a ocurrir en nuestro entorno. Avances que parecen más visibles en lugares no muy lejanos, en muchas ocasiones sin apenas relación con las políticas oficiales. Quizás esto moleste y por ello se tiende a su descrédito utilizando para ello todos los resortes posibles, incluida la manipulación informativa.

2 comentarios:

Delirios de Muñekita CaT dijo...

ola!! tu blog está excelente, me encantaría enlazarte en mis sitios webs.

Y por mi parte te pediría un enlace hacia mis web y asi beneficiar ambos blogs con mas visitas.

Espero tu Respuesta a munekitacate@gmail.com

Un saludo

Catherine Mejia

nebraska sweet dijo...

Peor y más triste que la manipulación institucional de la cultura es el "borreguismo" de la gente. En Madrid nadie ve nada, nadie se da cuenta de nada. Pero todos acuden como zombies a la llamada de las luces, los fuegos artificiales y el sueño de una noche de cultura. ¿ Qué hacen el resto del año ?. Y sospecho que la mayoría de la masa acude unicamente para hacerse fotos con el móvil, llamar a sus amigos y decir "yo estuve allí"..