domingo, 11 de julio de 2010

Disparidad y controversia en la tercera jornada de Pirineos Sur


La noche del sábado volvió a mostrar la filosofía de Pirineos Sur que este año es más innegable que nunca, ofertas dispares para compartir y disfrutar.

Albert Plá es un personaje controvertido y discutido con propuestas geniales, a veces disparatadas. Era la primera vez que el cantautor de Sabadell subía al escenario del festival. Su actuación tuvo momentos muy brillantes una fusión músico-teatral que contagió al público asistente desde el primer tema “Añoro", que poco a poco iba cubriendo las gradas del Auditorio Natural de Lanuza, que registró la mejor entrada de esta edición, bastante similar a lo acontecido en la misma fecha del pasado año. Desgranó parte de su repertorio más conocido incluyendo el tema “Terrorista” que su discográfica se negó editar en su día y otros como su versión de “Soy rebelde” que dio a conocer Jeanette en los setenta, bastante alejada de la realizada por los argentinos de Attaque 77, “El lado más bestia de la vida”, “Joaquín el Necio” o “La Dama de la guadaña” acompañado de una banda excepcional donde destacan Tino Di Geraldo y Diego Cortés.

Tras los cambios de rigor vestido totalmente de blanco y con su teclado presidiendo el centro del escenario, Fito Páez. Es un personaje controvertido como lo fue su espectáculo. Para algunos resultó una clase magistral perfectamente dirigida por la mano de un maestro, para otros una serie de temas lineales, con altibajos en su intensidad debido, quizás, al espectacular arranque de las tres primeras canciones “Follies Verghet”, “Tiempo al tiempo” y “Confía” muy difícil de mantener con idéntica intensidad durante los cerca de noventa minutos que duró su actuación.

Páez es el tipo de artistas que se ven rodeados siempre en toda clase de polémica. Hace años fueron famosas sus controversias con Joaquín Sabina, al que tildó de maestro al interpretar “Llueve sobre mojado” y todavía está viva su reciente polémica con Ricardo Arjona cuando lo usó como ejemplo para mostrar el “aniquilamiento cultural” de su país al preferir sus compatriotas asistir a un concierto del cantante guatemalteco que a uno del sin par Charly García. Acompañado de una excelente banda deleitó a sus seguidores y sorprendió a aquellos que no le conocían lo suficiente a través de la decena y media de canciones que mostro con generosidad. Tras la música en directo se dio pasó al bailé en la discoteca instalada en la parte superior de la carpa que se prolongó hasta altas horas de la madrugada.

Tercera jornada de Pirineos Sur y otra muestra más de diversidad, calidad y conexión entre público y artistas que estuvo acompañado de un tiempo excelente, circunstancia comentada por los asistentes veteranos que siempre recuerdan el primer fin de semana como el más frío de cada edición.

Foto: Pilar Hurtado

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