lunes, 21 de junio de 2010

Bicentenarios y aniversarios (V)

A pesar de las dificultades los resultados parecen indiscutibles rompiendo con esquemas tradicionales con la consiguiente confrontación con los detentadores históricos del poder político, económico y mediático que no entienden que los pueblos deben ser los protagonistas de sus propios destinos, que diría Salvador Allende. Diferentes actores han tenido un papel explícito en estos procesos. Resistencias populares contra los abusos del poder y la corrupción, la acción efectiva por el respeto a los derechos humanos, la autogestión de empresas en crisis en forma de cooperativa u otro tipo de economía social, la ocupación de tierras no trabajadas o la participación activa de los movimientos indígenas han permitido el desarrollo de nuevos líderes y políticas alejadas de las corrientes políticas habituales.

Los nativos han sido siempre los grandes castigados históricamente. Durante la ocupación hispana justificada por el aparato ideológico de la Iglesia Católica que argumentó esclavitudes, masacres, desapariciones en masa, originando suicidios masivos. Al principio de la ocupación el continente contaba con cerca de setenta millones de aborígenes, siglo y medio después la cifra no pasaba de los cuatro. Genocidio motivado por los trabajos obligados a realizar, la ocupación de tierras y epidemias surgidas por la presencia de personas procedentes de realidades muy diversas. En la actualidad sus descendientes siguen padeciendo políticas injustas y luchas políticas-militares-terroristas, que les alejan de sus territorios históricos obligándoles a residir en zonas ajenas que poco tienen que ver con sus realidades y tradiciones.

Muchos de los cambios que se han venido produciendo en los últimos años tienen que ver con las organizaciones indígenas que se extienden por todo el continente representando a cerca de cuarenta millones de personas. Raro es el día en que no se promueve alguna contestación social protagonizada por ellos. La mayoría propone maneras diferentes de participación, democracias más reales, rechazando todo tipo de violencia, manteniéndose muchas veces alejados de las estructuras tradicionales de representación política lo que no les ha impedido llegar o participar en diferentes gobiernos, pidiendo su reconocimiento en las nuevas formas de organización los Estados Nación.

Sus acciones han contribución a detener la degradación social contribuyendo a cambios políticos inimaginables hace unas décadas. Transformaciones surgidas desde la identidad, la pluralidad social y cultural. La realidad cultural ha tenido mucho que ver en estas nuevas alternativas. El reconocimiento efectivo de la diversidad ha permitido la elaboración de políticas culturales de más calado, su reconocimiento y participación han sido esenciales en los cambios producidos.

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