jueves, 31 de julio de 2008

En Pirineos Sur se habla wolof

Prometía la última noche de Pirineos Sur y no defraudó para nada. Si la anterior convirtió a Lanuza en una gran sala de ritmos africanos con sabor latino, la del sábado prometía funk y soul a partes iguales. La rueda de prensa de por la tarde, con la participación de Pee Wee Ellis y Cheikh Lô, había mostrado pistas por donde iba a transcurrir la velada.

A las diez en punto de la noche el presentador da paso a Angelique Kidjo, una de las grandes damas de la música. Nominada a varios Grammy sabe combinar a la perfección ritmos actuales con toda una serie de influencias y referencias africanas donde impera la diversidad. Es por ello que su estilo musical es complicado de definir y mucho más de encasillar. Su potencia de voz y la puesta en escena encandiló a una audiencia que empezaba a poblar las gradas del auditórium. Catorce temas donde mostró los motivos de su gran reconocimiento internacional que la han llevado a contar entre sus colaboradores a nombres ilustres como Peter Gabriel, Alicia Keys o Carlos Santana, y a contar con productores como Marlon Klein (Dissidenten) cuando formaba parte de Pili Pili, o Steve Berlin (Los Lobos).

Fue su segunda actuación en el Festival tras la realizada en 1995 como integrante del proyecto “Wakafrica”.

Acababa su actuación y Radio 3, la emisora musical de RNE, comenzaba a emitir para que en toda España, a través de las ondas y el resto del mundo por Internet, pudieran disfrutar de la última propuesta musical de la XVII edición de Pirineos Sur.

James Brown forma parte de las referencias musicales imprescindibles del siglo XX. Como Elvis, The Beatles, Sex Pistols y Bob Dylan. Cada uno de ellos abrió caminos y puertas que han constituido y determinado todas las propuestas de las músicas populares actuales. Brown encandiló a África desde su célebre presentación en Kinshasa en junio de 1972. La música del continente no ha sido desde entonces la misma. Los sonidos eléctricos se convirtieron en habituales, así como la fusión de ritmos y géneros.

"Still black, still proud” es el nombre elegido para la singular propuesta. Capitaneada por el saxofonista Pee Wee Ellis, que formó durante años parte de la banda de Brown y también de las de Van Morrison y Maceo Parker, el desarrollo artístico del concierto fue en ascenso durante toda la noche. Las voces de Lizzie Deane y Fred Ross eran el soporte ideal a unos magníficos arreglos musicales y tuvo su cenit con el regreso al escenario de Angelique Kidjo y de Cheikh Lô, que la noche anterior y para sorpresa de todos los asistentes, se había sumado al elenco de la Orquesta Baobab en compañía de algunos de los miembros de Daara J. Un colofón perfecto que hizo bailar a las más de cuatro mil quinientas personas que llenaban el recinto.

Pirineos Sur echaba el cierre como lo inició, homenajeando a uno los grandes de la música popular. Entre medias propuestas basadas en la calidad, atrevimiento e innovación, algo que sólo se permiten aquellos que creen en lo que hacen. Los responsables y organizadores del Festival lo tienen más que claro, por eso cada año es un encuentro de mayor referencia en toda Europa y poco a poco en África y otros lugares.

Su espacio se agranda cuando en vez de mirar al otro, mira con el otro. Miradas comunes, recíprocas, de igualdad. Contemporaneidades diversas observadas con lealtad y respeto, aproximando mundos donde la diversidad es la mayor riqueza y la consonancia la característica a seguir. Decía Cheikh Lô en la última rueda de prensa “los africanos hemos aprendido a hablar en inglés y francés para que los europeos nos comprendan ¿Cuándo harán esfuerzos éstos para hablar en wolof y así poder entendernos realmente a nosotros?”. Más claro no se puede decir. Algunos no quieren entenderlo, perdiéndose con ello realidades que van más allá de las lingüísticas. Este no es el caso del Festival, porque en Pirineos Sur sí se habla wolof.

Para bailar hay que ir a Lanuza

Si no eres capaz de dejarte seducir por una noche de verano, de cielo estrellado reflejado en las aguas de un pantano sobre el que flota un escenario donde reina sensibilidad y diversidad musical, es que desconoces la magia envolvente de Pirineos Sur. Cada noche es única y especial, la de ayer no iba a ser menos, se llamaba Dakar, pero podría haberse denominado La Habana, Huesca…

Abrió la velada “La mirada del otro/Le regard de l’autre” propuesta producida por el propio festival en colaboración con el Festival Banlieu Rythme de Dakar. Por los caminos urbanos del hip-hop y de la world music, una conexión sin precedentes de músicos, raperos y dj’s de Aragón y Dakar, que empezaron a elaborar este proyecto hace tres meses en territorio africano, donde se pudo ver por primera vez esta singular propuesta, enmarcada en los programas de Cooperación Cultural Internacional desarrollados por el Festival en colaboración con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

Propuesta musical dirigida por Manou Gallo, desde Senegal y Juanjo Javierre desde la contraparte oscense. Completan la peculiar banda Carlos Morid (batería), Djamil Thiam (tama), Fada Freddy “Daara J” (guitarra y voz), Ramón Día (visuales), DJ Grime, Dr Loncho y Ndongo “Daara J”, Hadjy, Moustik, Jah Karamba, Ceptik, Omar el Barkaoui y Djamil Thiam (voces).

El resultado, un derroche de talento, energía, buena onda y el entendimiento universal a través del lenguaje musical entre los músicos y el numeroso público que disfrutaba con canciones, sin parar de bailar y disfrutar. Como colofón algunos de los temas del próximo disco de Dr Loncho y DJ Grime. Una buena apertura en un concierto que se pudo seguir en toda España y todo el mundo, a través de las ondas de Radio 3 y por Internet.

Eran cerca de las doce cuando apareció en escena la majestuosa Orquesta Baobab. Es una de las más grandes bandas musicales, no sólo africana, sino de todo el mundo. La gran banda de salón que amenizó durante años las mejores veladas de Dakar. Un concierto delicioso que puso a bailar a todos los asistentes, que tuvieron la oportunidad de participar en una de esas noches imprescindibles que todos los años se producen durante el festival, y donde también tuvimos la oportunidad de ver y escuchar a Cheik Lô capitaneando la formación, una ocasión única y difícil de imaginar en otros lares y que tuvo su colofón con la aparición de los integrantes de Daara J, que se unieron a tan tumultuosa y brillante agrupación.

El reloj no marcaba el tiempo, ni las horas, para deleite de todos, en la mejor tradición de las grandes bing bands mundiales, como las cubanas y africanas, que se trasladaron por una noche a Lanuza, convirtiendo el auditórium en un gran salón de baile al estilo de los existentes, en el pasado siglo, en Cuba y Senegal o el de las grandes sesiones nocturnas en el Casino de Huesca.

Las músicas del Congo inauguraron un fin de semana donde se podrá disfrutar como la mejor música africana

Se los llevaron lejos, a la fuerza, esclavos desde África a América alejándolos de sus tierras, montes, ríos y familias, pero no consiguieron eliminar su esencia más profunda. Lloraron sus ritmos y entonaron melodías que se han mantenido grabadas para siempre en el corazón y los genes de las generaciones venideras.

Kekele, desde el escenario de Lanuza, con su rumba congoleña o sokous, abrió la velada haciendo partícipes de este viaje de ida y vuelta a través del tiempo y el océano que hermana Kinshasa y la Habana. Música claramente de fusión de su país de origen con la tradición caribeña; rumba cubana con ritmos africanos. Una banda con alma. Una formación extraordinaria integrada por músicos de diversas edades, rezumando jovialidad a la par que sabiduría. No es de extrañar que se les haya definido como el Buenavista Social Club africano, como se encargó de recordar el presentador del concierto.

Al frente, el tradicional trío de voces formado por Nybomba Mwan Dido Laurent, Loko Massengo Marcel y WutaYundula Mayanda. Komba Mafwala a la batería, Hamamdjian Vincent al bajo. M'Benza Mingiedi y Vangu Tungila Taty a las guitarras, Mallard Philippe al acordeón (el único instrumento que no está presente en la música cubana), Sungu Kumbi Deba Félicien a la percusión y Kom Roger Edmond al saxofón mostraron lo mejor de su repertorio, interpretando doce temas, que no dejaron de bailar y cantar los asistentes a este magnífico concierto.

La noche dedicada a la capital del Congo, Kinshasa, continuaba con un viejo conocido del festival Ray Lema. Lo ha visitado en cuatro ocasiones, tres de manera individual y otra formando parte de Wakafrica (1995). Es uno de los más grandes músicos africanos, por su innovación y creatividad, que le permite transitar con la misma validez por ritmos tribales y electrónicos. Su actuación fue un lujo musical que cautivó a todos, desde el primer tema “Nawela Nini” al cierre con “Iolela” pasando por algunos de sus más conocidos como “Yalelo”.

La noche de música congoleña ha sido el mejor preludio a lo que puede deparar el último fin de semana del festival.

Desde Ghana por y para el mundo con parada en Sallent de Gállego

Desde Ghana por y para el mundo con parada en Sallent de Gállego.

Con la plaza lleno hasta la bandera y el buen tiempo acompañando, tuvo lugar el concierto de despedida del escenario de Sallent de Gállego, hasta el próximo año, con una propuesta personal del bajista Yossi Fine que en la década de los ochenta fue habitual compañero de escena y viaje de personalidades musicales como Gil Evans, Lou Reed, Stanley Jordan o David Bowie.

Un conglomerado de afro-roots, dub, electro y drum & bass que llegó a Pirineos desde Brooklin para hacernos disfrutar con su personal proyecto difícil definición por la diversificación y fusión de estilos que fue desgranando a lo largo de la noche.

Con Nana Dazle constituye la base de este encuentro etno-beat denominado Ex-Centric Sound System. Unas poderosas programaciones funk groovy mecladas con reggae empastadas en vivo con el peso y la maestría del bajo de Fine y la batería de Michael Avdil, constituyendo la base de este coctail musical.

Ritmos y percusiones profundas, donde tienen su hueco intrumentos tradicionales como el tambor, kpanlogo, balafon y kalimba. Sonidos y voces electrónicas basadas en la más absoluta libertad creativa que llaman al baile y a la energia sin límites. Mezclas atrevidas y voces sampleadas, un viaje africano para recorrer el mundo, donde no faltan los contínuos cambios de vestuario.

Quizá un espectáculo menos africano para los más puristas, pero que hizo las delicias de la mayoría dispuesta a bailar hasta el agotamiento

Noura: contemporaneidad diferente

Noche de gala en Sallent de Gállego. Es la noche dedicada a Nuakchot, capital de Mauritania. Antes de comenzar el concierto Doudou Mbaye un senegalés que tiene un puesto de comida en el espacio en Mercados del Mundo, comenta que acudirá al concierto por lo que significa que una artista residente en su país de origen suba por primera vez a un escenario europeo, “es la mejor prueba -comenta- de que los tiempos están cambiando, aunque nos sea difícil de reconocer”.


Noura Mint Seymaly viaja por primera vez al viejo continente y no cuenta ni con los medios técnicos, ni los habituales para una artista de una carrera artística de nivel medio. Nada de extrañar viniendo de un país que está a la cola en el índice de desarrollo humano en el mundo, y con grandes convulsiones de todo tipo. Un país bisagra entre las poblaciones árabes y bereberes del Norte y los pueblos negroafricanos del Sur. Un país que acaba de concluir –al parecer con éxito- su transición hacia un sistema democrático, reflejado mínimamente por casi todos los medios de comunicación, y donde lo que realmente se muestra son desgracias y acontecimientos dramáticos.


Comienza su concierto acompañada de Ainiyana y Mayasse que hacen coros y ejecutan el tabal y el ardin, este último un instrumento que sólo interpretan las mujeres. Les acompaña Jeyche que a su vez toca un instrumento que sólo tañen los hombres, la tidinit. Interpretan cuatro temas absolutamente tradicionales donde prevalecen las voces y los ritmos percusivos. Todos ellos sentados en la parte delantera del escenario. La gente que empieza a llenar la carpa les recibe con curiosidad, interés y entusiasmo. La primera prueba la superan con nota muy alta. “¡Quién diría que es la primera vez que pisan un escenario europeo!” comenta alguno de los asistentes.


Un par de minutos para cambiar el escenario, ellas de indumentaria, y aparece el resto de la banda que antes ya han salido a danzar mientras ellas actuaban. Otro tópico que cae borrado de un plumazo. Ellas cantando y ellos bailando. La composición de la banda es la típica de cualquier formación de pop y/o rock (guitarras, bajo, teclados y batería). Es la manera que tiene Noura de preservar la música tradicional de su país. El hip-hop es actualmente la música por excelencia del continente africano y Noura sabe que sólo introduciendo ritmos eléctricos y cercanos al pop, la música tradicional tendrá aceptación entre la población más joven. Una apuesta difícil de la que sale totalmente airosa, como lo refleja la aceptación obtenida ante un público que abarrotaba el lugar obligándola a volver al escenario.
Quizás para muchos sea difícil de entender y comprenden la aproximación de la música africana a los ritmos occidentales. No son capaces de entender que los habitantes, no sólo los artistas de estos países, también quieren tener su lugar en la modernidad y que ese papel les corresponde decidirlo a ellos. Para muchos es difícil de entender la diferente contemporaneidad de unos y de otros y se evalúa con ojos de vista europea a personas y países que la mayoría de la población sobrevive con poco más de un euro al día. Los que acuden sin tapujos a los conciertos disfrutaron con uno de los mejores y más festivos de todo Pirineos Sur, de manera especial los integrantes senegaleses, marfileños y guineanos del proyecto “La Mirada del Otro”, que veremos el viernes en el Escenario Natural de Lanuza, que no dejaron de bailar durante toda la actuación, incluso dos de ellos se subieron con sus percusiones al escenario bailando con los mauritanos.


Una apuesta muy especial que vuelve a identificar a Pirineos Sur como el festival innovador por excelencia que le diferencia de otros encuentros similares.

Pirineos Sur en estado puro

La noche del sábado sea posiblemente la que mejor muestre el hálito y la realidad de Pirineos Sur, esas características que sin lugar a dudas le diferencian del resto de encuentros musicales similares.

Su espíritu se manifestó en las actuaciones programadas. La noche estaba dedicada a Johanesburgo, capital de la República de Sudáfrica. La apertura correspondió a Tumi and The Volume, grupo nacido en Melville, barrio mestizo de la ciudad, en 2001, que finalizaba en el Escenario de Lanuza su gira europea.

Representan a esa generación de artistas que realizan un hip-hop globalizado pero con matices propios que les identifica. Un rap lleno tonalidades provenientes del jazz, el rock y, por supuesto, el dub. Sus textos tienen una importancia esencial, no obstante reivindican la figura de Dambudzo Marechera, el novelista de Zimbabue fallecido de sida en 1987, mostrando con ellos su realidad y sus diversos combates. Tumi Molekane mostró por qué puede ser considerado uno de los talentos con más futuro del Continente, acompañado de una banda que estuvo a la altura de su talento.


La noche prometía con este inicio que mostraba unos artistas totalmente desconocidos para nosotros, una de las características más habituales del festival, una agraciada temperatura y una luna llena que no quería perderse ningún detalle de lo que acontecía.


Era la noche siguiente al cumpleaños de Nelson Mandela y no podía tener mejor representación escénica que la presencia de Johnny Clegg, que deleitó por la tarde con una de las mejores ruedas de prensa que ha habido en los diecisiete años de festival, poniendo de manifiesto la importancia de saber ser artista, dentro y fuera de los escenarios. Casi una hora respondiendo a todo tipo de preguntas que evidenciaba lo cómodo que se encontraba ante los medios acreditados y su agradecimiento por volver catorce años después al Festival.


Durante el intercambio artístico, entre los dos grupos, también se produjo una permuta ambiental. La plácida noche dió paso a una enérgica tormenta que refugió a la mayoría de los asistentes en las diversas carpas existentes. Las cámaras de televisión, que grababan íntegramente la noche para su emisión posterior en las televisiones locales franceses, tuvieron que resguardarse ante la descarga que se producía.


Un par de minutos antes de completarse los cambios, la tormenta se ausentó mientras la luna intentaba encontrar su hueco para no perderse algunos de los momentos más interesantes de los vividos hasta ahora en el Festival. “Africa” fue la canción elegida y con ella Clegg comenzó a desgranar lo mejor de sus canciones y mostraba a las primeras por donde iba a conducir su espectáculo. Acompañado de una magnifica banda perfectamente compenetrada hizo disfrutar a la gran cantidad de público que no dejaba de bailar, algunos de ellos sin dudar en bañarse, una vez más, en el pantano, otra de las particulares del Festival.


Daniel Shout seducía con su saxo. Andrew Innes (guitarra), Trevor Donejany (bajo) y Barry Van Zyl (batería) eran la base grupal, donde los coros de Mandisa Dianga y Bongani Masuku tienen una labor más que acentuada por sus magníficas ondas y donde la figura la Clegg llena la escena con su voz, música y puesta en escena. Entusiasma cantando, embriaga cuando ejecuta algunos de los instrumentos que maneja y arrebata cuando no deja de bailar durante todo el concierto. Muestra con rigor y autoridad todo su saber y confirma por qué es uno de los más grandes de los grandes maestros de las, mal llamadas, músicas del mundo aglutinando estilos y ritmos, otra de las señas de identidad del Festival.


La magnífica actuación tuvo que finalizar un par de temas antes de lo previsto, la lluvia tampoco quiso perderse nada de esta noche tan especial descargando como nunca lo había hecho hasta ahora. Con ello nos perdimos tres o cuatro temas y nos privó de escuchar “Asimbonanga”, un himno de la música popular del siglo pasado. Algunos ya que estaban empapados no dudaron en seguir bañándose como parte de la fiesta que se vivió.


La noche simbolizó sin duda el espíritu en estado puro de Pirineos Sur. Innovación, veteranía, fusión, calidad, diversidad, complicidad y variedad térmica.

Ismael Isaac en Pirineos Sur

Video procedente de www.myspace.com/eneljuego

La luna llena se puso a bailar reggae

La noche del viernes estuvo dedicada a la ciudad de Abiyán, capital de Costa de Marfil, la ciudad más poblada de África Occidental. Buena parte de su crecimiento tuvo lugar a partir de la apertura del Canal de Vridi, que permitió su conexión marítima y con ello el desarrollo social y económico. Un país en plena convulsión tras el atentado, fallido, contra el presidente del país, hace poco más de un año.

La agitación política no parece sentirse en su música y sus músicos. El más conocido de todos es Alpha Blondy. Era la cuarta vez que visitaba el Festival, y como siempre cautivó a un público más que adepto. No deja de sorprender que sea en Lanuza donde ha celebrado sus mejores conciertos en España. Lo dicen en su entorno cercano y lo confirman los seguidores que le acompañan por toda la Península. Seydou Kone, su verdadero nombre, es una leyenda de la música africana, no sólo para los seguidores del reggae, y lo es por su manera de interpretar y de conectar con las inquietudes de una población que no se ve amparada por sus responsables políticos. Canciones muy directas como “SOS Guerra Tribale” sobre el sida o “Yitzah Rabin” un homenaje al presidente asesinado de Israel, Isaac Rabin, forman parte de su historia. En el concierto interpreta sus canciones más conocidas “Jerusalem”, “Cocody Rock” o “Peace in Liberia” acompañado por miles de voces, que abarrotan el Escenario Natural de Lanuza.

La mayoría de los asistentes conocían a Alpha, todo lo contrario que a Ismael Isaac. Issiaka Diakate es su verdadero nombre. A los quince años su vida cambió cuando falleció Bob Marley, estamos hablando de 1981. Creció en uno de los barrios más populares de Abiyán, Treichville, y desde aquella fecha se dedica a la música en directo, en un principio formando parte de Les Freres Keita, luego en solitario. Una docena de temas conformaron su primera actuación española. Liderados musicalmente por Wurie Moctar, realizaron un gran concierto que enganchó a un público que estaba por la diversión y con ganas de olvidar las frías noches anteriores. Una conjunción difícil de lograr dado que la banda vive diseminada en varios países y el poder ensayar es más que complicado. Pero la calidad musical de los implicados permite superar problemas políticos y burocráticos.
La luna llena no quiso perderse el debut español de Isaac, en paralelo algunos espectadores inauguraban los baños en la parte anterior del escenario, todos bailaron a los acordes de la mejor música africana de la actualidad.

Fue una de esas sorpresas de artistas desconocidos, que agradablemente nos regala todos los años el Festival.

Otra noche difícil de olvidar para los asistentes, en la mejor línea de Pirineos Sur.

lunes, 21 de julio de 2008

Idir en Pirineos Sur (IV)

Foto: Pilar Hurtado

Idir en Pirineos Sur (III)

Foto: Pilar Hurtado

Idir en Pirineos Sur (II)

Foto: Pilar Hurtado

Idir en Pirineos Sur (I)

Foto: Pilar Hurtado

Bigg; orgulloso de ser marroquí

Todos los festivales pretenden, según sus promotores, encontrar un punto diferenciador con los demás. PIRINEOS SUR debe ser una excepción, ya que logró su propia personalidad en la tercera edición, cuando se convirtió en la primera referencia nacional de su género musical.

Diversidad, pluralidad e innovación son algunas de sus características, que nadie pone en duda, mucho antes de que se hablara en el país de multiculturalidad u otros términos parecidos.Este año ha dado un nuevo paso con el proyecto "La Mirada del Otro", pero desde hace tres años el Festival ha apostado por mostrar las nuevas músicas del Magreb, de manera especial las de Marruecos.Cuando lo habitual es que los festivales programen artistas que vivan fuera de sus países de origen, Pirineos Sur ha arriesgado por esta "nueva ola marroquí" comenzando por Darga, H-Kayne el año pasado, y este año Bigg; así como colaborando en la edición de "La Guía de las Músicas del Magreb" la primera publicación de ese estilo editada a nivel mundial.Se está convirtiendo en una tradición, no reglada, la presenecia de jóvenes artistas marroquíes. No es de extrañar por ello que cada vez que actúa uno de ellos sobre la carpa de Sallent, se prevea algo nuevo, diferente y desconocido.
Llama la atención que siempre haya un buen número de espectadores, situados en primera fila, que conocen e interpretan la mayoría los temas. Con Bigg pasó lo mismo. Sin discos editados entre nosotros, sin que su música se emita en ninguna emisora de radio, el fenómeno sólo es explicable por la fuerza de Internet. Al Khaser, como es conocido en su país, nos mostró prácticamente íntegro su primer disco "Marroquíes hasta la muerte" y un surtido de lo que constituirán el segundo.
Casi treinta temas que fueron subiendo en intensidad según se avanzaba el concierto. Músicas muy bien elegidas se combinan con unos textos que hablan, a veces con dureza, de la realidad de su país. Lástima que la mayoría de los asistentes no entendieran las letras. Son temas interpretados en dialecto árabe coloquial marroquí, denominado darija. En el rap, la identidad del artista se define fundamentalmente por el contenido de sus letras, es allí donde Bigg brilla en lo más alto del firmamento musical marroquí.
Es seguido por miles de jóvenes por todo el país que se identifican con él, ya que pone música a muchos de los problemas que les acucian. Un reto al poder, una contemporaneidad difícil de entender la mayoría de las veces, entre nosotros.Una persona también comprometida con sus personas más cercanas, que le hace tener que volver inmediatamente a su país, sin poder quedarse unos días más como parte de la delegación marroquí presente estos días en el Festival.
Periodistas y directores de festivales de música están conviviendo en el Festival como parte del convenio de colaboración alcanzado entre el Festival y Casa Árabe e Instituto Internacional de Estudios Árabes y del Mundo Musulmán, siendo Pirineos Sur otra vez más, pionero en este tipo de acuerdos.

La música no entiende de fronteras

Por fin, la lluvia y el frío de los días anteriores dejaron paso al diálogo intercultural entre ritmos, sonidos tradicionales y rock eléctrico. El río Gállego, El Balaitus, La Gran Facha y Los Infiernos vibraron junto al público concentrado que llenaba la carpa de Sallent, gracias a la maestría del argelino Djamel Laroussi que con una elegante banda interpretó con deleite y una esmerada técnica su repertorio habitual.
Un viaje transcontinental, atemporal, puente entre culturas. Un coctel magrebí mezclado con regusto latino, África negra, Caribe, gnawa, rap, rock, jazz y oriente son la base del combinado. Todo ello pensado para disfrutar de los sonidos eléctricos de la guitarra, zurda, de Djamel; el bajo de Tarik Gasmi; el teclado de Smail Benhouhou; la percusión latina de Aziz Beleonach, la batería del camerunés Denis Tchagsos y los sonidos ancestrales de karkabas, ajuj, bendir y darbuka que todos se intercambian y ejecutan.
También sorprendieron en algunos momentos danzando como manda la tradición (sin la iconografía típica que dejan los trajes regionales) contagiando a un público que de esta manera se sacudía el frío y simulaba bajo los influjos magrebís entrar en una especie de trance gnawa.
La trayectoria de Laroussi es intensa. Desde sus inicios con Cheb Mami, hace casi dos décadas, sus múltiples presentaciones individuales o como músico acompañante le han permito conocer y recorrer todo un mundo de músicas que visualiza en sus presentaciones en directo, y que en el concierto de Pirineos Sur mostró con maestría

El escenario de Sallent vuelve a convertirse en el laboratorio de I + D de Pirineos Sur

Tras la obligada suspensión del sábado por las condiciones climatológicas adversas que no garantizaban la seguridad en los conciertos, la música volvió al Valle de Tena, en esta ocasión para abrir la programación del escenario de Sallent de Gállego. Un espacio especialmente singular. Un punto donde suelen presentarse artistas prácticamente desconocidos, muchos de ellos actuando por primera vez, no solo en España si no también en Europa, convirtiéndose en lanzadera, en laboratorio de investigación y pruebas. Es el recinto de I + D del Festival, un lugar donde los nuevos artistas cuentan con los mejores equipos para mostrar su trabajo y un público que siempre llena el espacio esperando descubrir esas nuevas propuestas de las que más adelante se hablarán. Una apuesta más de un Festival que entiende que el riesgo y el dar oportunidades es parte de su filosofía, una de sus señas de identidad.

Maghrebika es un grupo que procede de Orán. Una propuesta múltiple que va más allá de la que se puede ver en directo, encabezada por Abdelkader Belkacem y Abdelaziz Lamari que explora territorios cercanos al trip-hop, el dub, la electrónica y la música del club. En su camino se encontraron con Pat Jabbar, alemán de Hamburgo, que ha producido algunas de las propuestas más innovadoras del Magreb en su apuesta por la fusión de las músicas del norte africanos y las centroeuropeas, y con Bill Laswell otro de los productores donde la excelencia suele ser la base de sus trabajos. Con esos mimbres es seguro el resultado.

Las profundas creencias religiosas de sus impulsores les impiden participar en este tipo de eventos a los iniciadores del proyecto, pero eso no es óbice para que otros integrantes del colectivo mantengan perfectamente la invitación a disfrutar de esta gentileza musical que vuelve a mostrar que la mayoría de los tópicos que se tienen de las músicas Magreb, como del resto de lo que ocurre en sus sociedades, poco tengan que ver con la realidad.

Son los marroquíes Jaman Moussaid y Abdehadi Illi los que comparten esta vez escenario con Youssef El Mejjad, líder de Amira Saqati proyecto del que también forma parte el ya mencionado Jabbar que en la noche sallentina se encarga de los mixes. Más de noventa minutos de innovación, carácter, elegancia, veteranía y buen hacer. Desde el tema inicial “Bledstyle” hasta “From Mecca to Najat”, una mezcla sutil de músicas y estilos; del jazz al tradicional, pasando por el dub y las raíces. Cada vez es más que evidente que las etiquetas musicales son un pretexto exclusivo para vender producto. La diversidad musical es mucho más que todo eso y los artistas con perfiles claros van más allá, para el bien de la música y de los que disfrutamos con ella.

El I + D de Pirineos Sur volvió a funcionar como seguramente ocurriría en las siguientes noches, ya que es otra de las características que diferencian a Pirineos Sur de otros eventos similares.

La rumba empieza en los Pirineos por José Manuel Gómez

Peret es un héroe de mi infancia, le veía dar vueltas a la guitarra y me quedaba turulato, luego Elvis Presley ya no me hacía tanta gracia. Con el paso de los años descubrí que algunos bajistas de jazz abofeteaban sus instrumentos con un estilo similar, luego me crucé con Cachao y vi como el cubano pellizcaba las cuerdas y hacia una sinfonía de ritmos en el contrabajo. El musicólogo Faustino Núñez dice que eso se explica con la mecánica cuántica (que es una cosa muy compleja que sirve para mandar a la gente a la luna) y que en nuestro terreno justifica cómo músicos que no se conocen encuentran soluciones parecidas.

Después de un cuarto de siglo como crítico musical, he llegado a la conclusión de que Peret es el músico más importante del planeta. Inventó la rumba catalana cruzando el mambo de Pérez Prado y el rock de Elvis, luego adaptó a su fórmula rumbera canciones de Cuba y Puerto Rico. Es verdad que algunos cantaores flamencos habían adaptado antes las guarachas cubanas pero la rumba de Peret no es estrictamente flamenca, Peret es rock. sin guitarras eléctricas, es mambo sin metales, es son cubano y es plena borinqueña, es boogaloo neoyorquino y, sobre todo, es un repartidor de felicidad.

Y así fue su concierto de apertura en el festival Pirineos Sur, una soberbia demostración de que la rumba catalana vive una nueva edad de oro y que Peret sigue en el trono que forjó desde principios de los años sesenta. Peret ya no hace malabarismos con la guitarra pero a cambio está espléndido de voz y de sabiduría.

Creo que escribí un libro sobre salsa para entender mejor a Peret, encontrar sus referencias al otro lado del atlántico no ha hecho otra cosa que acrecentar mi admiración por un músico que nos recuerda con el tema de Tito Rodríguez: “si tú no tienes felicidad, de sabio no tienes na”. No la cantó en el escenario de Lanuza pero eso no mermó ni una miaja la juerga porque cantó de todo incluidas sus nuevas composiciones como “Que levante el dedo” donde Peret se muestra como cantautor protesta o la nueva versión de “Chavi” con arreglo funky y letra en caló. Creo que ha sido el mejor concierto que he visto nunca de Peret y lo sé porque en Lanuza vi y bailé con mucha gente feliz y risueña y eso no tiene precio.
José Manuel Gómez
Es critico musical del diario El Mundo y la revista Tiempo, autor del libro “Guia esencial de la salsa”, actualmente prepara un libro sobre la rumba catalana.
El concierto de Peret en Pirineos Sur se puede escuchar a través de la web de Radio 3;

La magia yoruba no pudo con Pirene

Prometía la noche del sábado. No solo por la posibilidad de poder acudir a una noche intensa de afro-beat en un marco absolutamente diferente al de su origen. También lo era por la calidad y el hechizo musical protagonistas de las dos jornadas primeras que seguro que se repetiría y, con suerte, podría incrementarse. A lo anterior habría que añadir que la lluvia, que no dejó de caer durante todo el día, paró durante la prueba de sonido de Bukky Leo, algo que los más veteranos del festival recordaban que ocurrió con una de las primeras apariciones de Carlinhos Brown en el Festival, con feliz desenlace. ¿Si las liturgias practicadas por el brasileño dieron resultado, por qué no iba poder ocurrir lo mismo con los yorubas? Música y rituales lejanos podrían vencer a las previsiones meteorológicas y que los, supuestos, dioses distantes podrían aliarse con el festival y convertir la noche de Lanuza, en la excepción que llenó de suspensiones musicales todo el territorio de la comunidad autónoma.

La lluvia, en efecto, disminuyó pero su constancia durante todo el día no aseguraba, al ciento por ciento, que dejara de haber peligro para técnicos y artistas por tal motivo se hizo lo que se debía, suspender los conciertos.

En estas circunstancias la seguridad debe prevalecer a cualquier otro supuesto. Los asistentes, que llenaba completamente las carpas, y los periodistas, el set de prensa, lo entendieron, decidiendo que no se iban a ir de Lanuza, sin la correspondiente sesión de afrobeat, esta vez dirigida desde los platos por Dj. Floro, el cartero musical, y Dj. Lord Sassafras. No sabemos si En-Kai, el dios de la lluvia massai, u Obatalá, su similar yoruba bajaron a bailar, pero es seguro que estuvieron presentes durante buena parte de la noche y todo el día en el Festival. El hechizo, esta vez, no se impuso a Pirene, pero seguro que muchas noches mágicas las podremos ver en los próximos días en Pirineos Sur.

En diecisiete años de festival solo ha habido que suspender cuatro conciertos, incluido el de ayer. Debido a muchas circunstancias. Una de ellas, que a veces se olvida, es la labor de técnicos y profesionales que hacen su trabajo en la oscuridad, muchas veces sin valorar. Su saber hace posible que todo funcione lo mejor posible evitando correr riesgos, que aunque sean mínimos, no es preciso andar. La responsabilidad debe prevalecer a los deseos. A veces es preciso decidir a la contra, para evitar peligros de los que haya que arrepentirse.

XVII Edición de Pirineos Sur


Se presenta en Zaragoza el libro-cd "Cuando el río suena" por Juan Gavasa

"Cuando el río suena en Europa” es un libro-CD editado por Fabricantes de Ideas para Fnac-España en colaboración con la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID), Expo Zaragoza 2008 y Diputación de Huesca, a través del Festival Pirineos Sur.


El primer CD de esta colección está dedicado a Europa (se han producido otros tres dedicados a África, Asia y América), y representa un intenso viaje por la música que se desarrolla en el viejo continente. El acto de presentación ha tenido lugar en el Centro Internacional de Prensa de Expo Zaragoza y ha contado con la presencia de Jaime Armenter, Jefe del Área de Marketing y Publicidad de Expo 2008; Elisa Sanjuan, Diputada de Cultura de la DPH; Rubén Caravaca, de La Fábrica de Ideas; Luis Calvo, Director de Pirineos Sur; y Soly Cissé, pintor senegalés y autor del cartel de la nueva edición del Festival.

Elisa Sanjuan ha destacado que esta colección “representa un paso más en el intenso trabajo que viene realizando Pirineos Sur desde su creación en el conocimiento y divulgación de otras culturas del mundo”. “Cuando el río suena” es un proyecto que parte de la anterior edición de Pirineos Sur, cuando se dedicó su temática central a las músicas nacidas en torno a los principales ríos de la tierra. Luis Calvo ha indicado que “era lógico que aprovecháramos sinergias con un acontecimiento de la dimensión de la EXPO. El resultado es ecléctico y original, no nos hemos centrado en el folklorismo sino en todo el amplio ámbito de la experimentación musical que se está generando en todo el mundo”. En el CD dedicado a Europa se ha reunido a un interesante grupo de artistas entre los que destacan The Gift, Miquel Gil, Dani RO o Steve Jansen. Rubén Caravaca, de La Fábrica de Ideas, ha recordado que estos CDs “rompen tópicos sobre la música que se está haciendo en muchos lugares del planeta y representa una muestra formidable de estilos tan variados como el rap, el hip hop, el chill out o la música electrónica. En este sentido es, sin duda, el CD más personal que hemos hecho a lo largo de nuestra trayectoria”.

La nueva publicación forma parte de la colección de "músicas del mundo" que desde el año 2000 editan conjuntamente Fabricantes de Ideas y Fnac-España, habiéndose publicado hasta la fecha más de treinta ediciones diferentes. No es la primera vez que la Diputación de Huesca, a través de Pirineos Sur, participa en la misma; "10 años de Pirineos Sur", "Las músicas de los Gitanos de Europa", "Las músicas de Martinica bajo la mirada de Kali", "Las músicas de Aragón", "Las músicas del Sahel" y "La diversidad de las músicas mundo" son los otros títulos en los que se ha colaborado. Solo otros tres festivales de toda España han participado en estos ocho años en esta colección única, por sus características, en todo el mundo".